Protesta barrial por el crimen de un almacenero en Cruce Alberdi
"Tenemos la sensación de estar en lista de espera. Hoy le tocó a Miguel, pero pudo haber sido cualquiera". Los vecinos de Miguel Angel Pompa, el almacenero de 52 años asesinado de un balazo en el pecho el martes por la noche, no salían ayer del estado de conmoción en que los sumió el crimen.

Jueves 11 de Diciembre de 2008

"Tenemos la sensación de estar en lista de espera. Hoy le tocó a Miguel, pero pudo haber sido cualquiera". Los vecinos de Miguel Angel Pompa, el almacenero de 52 años asesinado de un balazo en el pecho el martes por la noche, no salían ayer del estado de conmoción en que los sumió el crimen. "Estaba trabajando, paró una moto, se metió un tipo armado y le pegó un tiro", explicó resignado uno de esos vecinos. Horas más tarde, buena parte de la barriada se juntó en San Nicolás y Catamarca, lugar donde está el almacén de la víctima, para reclamar justicia.

El crimen de Miguel Angel Pompa shockeó a los vecinos del barrio Luis Agote. A las 20 unas 300 personas muy sensibilizadas reprocharon en la comisaría 7ª lo que calificaron como nula prevención policial. "Entiendo profundamente la indignación de ustedes. Estamos haciendo todo el esfuerzo para bajar el nivel de delito en la zona. Tenemos gente en la calle", les decía el jefe de la 2ª zona, inspector Daniel Díaz.

Las fachadas de los comercios exhibían carteles que rezaban: "Cerrado por duelo e inseguridad". Miguel era el almacenero del barrio. Si bien no vivía allí, tenía su local en Catamarca 3630 desde hacía tres décadas. El martes estaba atendiendo el local junto a su mamá, La Nona María. Una mujer de 82 años con problemas de visión.

El crimen. A las 21.50 del martes, en Catamarca entre Constitución y San Nicolás, todavía había algo de claridad. Los vecinos de la cuadra coincidieron que vieron pasar más de una vez una moto con dos hombres, uno de ellos vestido con una camiseta alternativa de Rosario Central. En su última pasada subieron la moto a la vereda, frente a la entrada al almacén de Miguel. Uno se quedó sobre la moto y el otro, el de la camiseta canalla, entró al negocio.

Según fuentes de la causa, el joven que entró al local estaba armado y, a quemarropa, disparó en el pecho al almacenero. Miguel caminó hacia la puerta y cayó desvanecido en el umbral.

"Vivo en un departamento en el pasillo de al lado. Como a las 21.50 oí un estruendo muy fuerte. Me dio miedo y llamé a un vecino porque pensé en Miguel. Después supe que lo habían matado", rememoró ayer Angélica, una vecina de 80 años.

"Miguel estaba con su mamá. Ella fue al baño justo cuando entró el pibe que lo baleó. Ella contó que escuchó un disparo y cuando salió no vio a Miguel. A tientas, porque tiene incapacidad visual, fue hacia la puerta y se llevó por delante el cuerpo, que estaba en el umbral del local", explicó Eduardo, primo del comerciante fallecido.

Escape en moto.El matador salió del local, se subió a la moto y desapareció sin sustraer nada del negocio. "Hay dos opciones: el almacenero se quiso defender del ataque o el agresor se asustó y gatilló. La herida no tiene orificio de salida. El balazo fue a muy corta distancia", confió una fuente policial.

Los vecinos sostienen que el matador del almacenero "es un menor de edad". No existían indicios que así lo certificaran.

Lo que se sabe es que los maleantes salieron en la moto por arriba de la vereda de Catamarca hacia San Nicolás y desde ahí al norte por avenida Alberdi. Un delivery de pizzas que llevaba un pedido en su moto vio la escena y a distancia prudencial los siguió. Aunque a las cuadras los perdió de vista.

Un buen vecino. Miguel estaba casado y tenía dos hijos. "Lo conozco desde que vine a vivir al barrio, hace 20 años. Era un laburante de toda la vida. Cerraba a las 22.30 y atendía a todos. Estaba sólo con su madre, una persona muy mayor y enferma. Ahora no sabemos qué va a a ser de ella porque estaba a cargo de él", comentó otro vecino. "Era de esos que se interesan por sus vecinos. Buscaba mejor precio para la mercadería para beneficiar a su clientela. Es una gran pena", explicó Analía. "Me lo mataron a Miguel", repetía un albañil que todos los mediodías compraba su comida en el almacencito.

"Hace un año y medio que en el barrio estamos haciendo reuniones para tratar el tema de la inseguridad. Y vemos que las respuestas que nos van dando son siempre las mismas: «No podemos hacer nada porque a los menores no se los puede tocar» o «no tenemos medios»", dijo anoche un vecino. "El comisario nos contó que tienen que cuidar 28 presos en la 7ª. Debido a eso no tienen personal para cuidar de nosotros en la calle. Tuvimos reuniones con concejales y con jefes de policía, pero no vemos que algo vaya a cambiar y ahora tenemos un hecho inédito: un vecino asesinado", agregó.

Finalmente, una mujer comentó que "en una reunión por seguridad surgió la idea de tocar un silbato para alertar cuando nos estuvieran robando". Pero preguntó: "¿Quién va a salir a la calle si sabe que te están robando y te pueden matar? ¿Qué chances hubiera tenido Miguel de tocar el silbato?".