Policiales

Prorrogan la prisión preventiva a un joven acusado del crimen de un taxista

Se trata de Ignacio P., quien está detenido desde el mes de abril por el homicidio de Mario Esusy, ocurrido días antes en Formosa y Casilda.

Jueves 05 de Septiembre de 2019

El resonante crimen del taxista Mario Esusy, asesinado días antes de las elecciones primarias santafesinas del pasado mes de abril, parece encaminarse a juicio oral y público luego de que la jueza de primera instancia Silvia Castelli prorrogara ayer la prisión preventiva para el único imputado al menos hasta la audiencia preliminar. La magistrada resolvió, según el requerimiento de la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro, quien acusó a Ignacio P. como coautor de una serie de delitos con altas penas en expectativa.

El imputado, de 19 años y sin antecentes penales, está detenido desde el pasado 20 de abril luego de ser reconocido por un testigo que dijo haberlo visto pasar a bordo de una moto con otros dos ocupantes en las inmediaciones de la escena del crimen de Esusy.

La teoría del caso que Fabbro expuso desde el comienzo de la investigación señala que a la 1.30 del 18 de abril los ocupantes de esa moto intentaron asaltar a dos jóvenes en pasaje Madrid y Casilda. Las víctimas lograron guarecerse en la casa de una de ellas y entonces los ladrones dispararon una pistola calibre 9 milímetros que perforó el portón de la vivienda.

Según las pruebas colectadas, el arma que disparó ese proyectil fue la misma que minutos después sería empleada en el homicidio del taxista, en Casilda y Formosa. A partir de ese indicio la fiscal sitúa a Ignacio en la escena del crimen del taxista. Fabbro sostiene que luego de ese atraco frustrado, el trío de motociclistas observó el taxi de Esusy, quien estaba a la espera de un cliente, y entonces le dispararon con el fin de robarle. El chofer murió en el lugar.

"Perejil"

Dos días más tarde, y a partir del señalamiento de un testigo que dijo haber visto a tres jóvenes del barrio Cotar —"Nachito", "Julito" y Elías— fue apresado Ignacio P. En el allanamiento a su vivienda se secuestró un arma calibre 22 que la familia del acusado dijo que fue plantada por el personal policial. Semanas después fue detenido Julio M., apodado "Julito", pero en ese caso no fue reconocido.

Asimismo, desde el entorno de Ignacio P. siempre se sostuvo su inocencia, indicando que se trata de "un perejil" que metieron preso para que hubiera un sospechoso de un crimen resonante ocurrido cuatro días antes de las elecciones.

Por su parte, la defensa desplegó a lo largo de las audiencias en las que se revisó la prisión preventiva una serie de testimonios y pruebas que sitúan al imputado tomando una gaseosa en un quiosco en el momento del asesinato. Sin embargo, primero el juez Pablo Pinto y ayer su par Castelli dieron crédito a la teoría inicial de una pesquisa que, por otra parte, no ofreció novedades relevantes desde la imputación inicial.

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