Procesaron a un hombre por intentar matar a su ex esposa con ocho disparos
La mujer salvó su vida de milagro. Él burló la exclusión de hogar que tenía y la atacó sin piedad delante de su hija de 9 años.

Domingo 03 de Marzo de 2013

Mario Alberto Toledo tiene 55 años e irá a juicio por intentar matar a Rosalía Benítez, su ex pareja y madre de sus dos hijos. El hecho ocurrió la noche del 21 de septiembre pasado en una vivienda de Libertad al 200, en Villa Gobernador Gálvez, a la cual Cacho no podía acercarse. Es que el hombre tenía al menos cuatro denuncias por violencia doméstica y una exclusión de hogar ordenada por la Justicia. Tras recopilar pruebas y escuchar un sinnúmero de testimonios, la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya lo procesó como autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y en concurso real con los delitos de portación de arma de fuego sin la debida autorización legal y amenazas. Para la magistrada, el hombre ingresó a la casa de su ex mujer y le disparó ocho veces adelante de su hija menor. La víctima, de 44 años, permaneció un mes internada en el Hospital de Emergencias. Toledo, en tanto, se mantuvo prófugo 12 días hasta que se entregó.

"Este tipo le pegó ocho balazos a mi vieja cuando estaba con mi hermanita de 9 años. Ella había llegado recién de trabajar y él la sorprendió. Se metió a la casa por el techo, cortó el teléfono e hizo este desastre. Mi vieja cubrió a mi hermanita con su cuerpo para que no la ligara también. Los balazos eran para mi vieja y para todos los que estuviéramos en ese momento en la casa. Nos quiere matar a todos y hay muchos vecinos que aseguran haberlo visto dando vueltas por la casa". El relato de Nicolás Alfredo Benítez, de 24 años y uno de los tres hijos de la víctima, se ofrecía días después del ataque como un botón de muestra de lo ocurrido la noche del Día de la Primavera. La escena del crimen fue la casa que Mario y Rosalía compartieron durante 17 años, a una cuadra del frigorífico Paladini.

Varias denuncias. La crónica de violencia de género que sufrió esa mujer es la muestra del grado de normalización social e indiferencia en la que se desarrollan este tipo de historias que sólo ganan espacio en los medios cuando el resultado es trágico. Una relación de pareja hecha añicos por el maltrato, con al menos cuatro denuncias judicializadas por violencia doméstica en tres meses y una exclusión de hogar ordenada por el Tribunal Colegiado de Familia número 4, el 24 de julio de 2012. Es decir, 59 días antes del ataque a balazos de Cacho Toledo hacia Rosalía Benítez.

El punto de inflexión en la relación de Cacho y Rosalía, que llevaban juntos 17 años y habían tenido dos hijos, parece haberse dado en julio del año pasado. A las 9 de la mañana del 21 de julio Rosalía se presentó en la comisaría 29ª y dejó asentada una denuncia por violencia contra ella. Esa presentación derivó en la exclusión de hogar ordenada por la Justicia tres días más tarde. Por eso Cacho Toledo no vivía más junto a su familia en la casa de Libertad al 200 que había heredado de su madre. Tras aquella denuncia determinante se sucedieron otras tres presentaciones: el 10 de agosto, el 26 de agosto y el mismo 21 de septiembre, a las 14.10. En todas, la mujer sostuvo que Toledo incumplía la prohibición de acercarse a la casa y que la amenazaba de muerte.

"Siempre hubo maltrato. Primero fue psicológico, después los golpes. Hasta que la convencí de que lo denunciara", describió Ada Benítez, una de los nueve hermanos que tiene Rosalía, la semana posterior a la agresión. "El (Cacho) me echó muchas veces de su casa por esto. A mí lo único que me importaba era mi hermana y mis sobrinos. Y seguí yendo, por eso me odia", explicó la mujer ante la Justicia.

Reclamos. De acuerdo a la resolución de procesamiento, pasadas las 22.30 del viernes 21 de septiembre, en la casa de Rosalía estaban la mujer y su hija de 9 años. Horas antes Rosalía había denunciado nuevamente a Cacho porque el hombre había pasado por la casa. Según la jueza, Toledo ingresó a la vivienda, forzó un par de puertas y cuando le dio alcance a Rosalía en su habitación le disparó varias veces.

Varios vecinos vieron entrar o huir a Toledo con dos armas. Una de puño plateada y un pistolón o escopeta recortada. Rosalía resultó con heridas múltiples de bala en el hemitórax izquierdo, sobre la línea axilar a la altura de la mama y en el abdomen. También sufrió perforación de intestino delgado, colon, estómago y páncreas; fractura del húmero del brazo izquierdo y uno de los proyectiles le quedó alojado en su parietal sobre el lado izquierdo. Mientras el agresor huía, la mujer buscó refugio en la casa de una vecina aún desangrándose.

"Esa noche yo estaba con la nena. El vino y arreglamos que él la tenía que buscar. Eso fue tipo 21.30 o 22", relató Rosalía según la resolución de la jueza Cosgaya. "Quería que yo volviera con él. Que había conseguido plata. Yo le dije que no quería saber nada. El quería que volviéramos a salir y yo le dije que iba a llamar a la policía si me seguía molestando", remarcó la mujer. Unos minutos más tarde la mujer escuchó ruidos en el patio y se topó con Toledo. "Vino corriendo y quiso entrar. Tenía armas. Una grandota y una chiquita. Empujó la puerta para pasar y yo trababa la puerta que da al comedor. La cerré y me fui a la pieza con la nena y empezamos a gritar", contó Benítez.

"Los vecinos salieron, pero como la puerta de calle estaba cerrada no nos podían ayudar. Me di vuelta (ya en la habitación) y lo veo a él parado. Le digo a la nena que se meta debajo de la cama y él me dijo: «Hija de puta, te voy a matar». Yo le dije que no lo hiciera. Y me empezó a pegar balazos. Cuando pude salí corriendo para la puerta y él me pegó dos balazos más en las manos. Salí para la puerta y se fue. Se ve que saltó para el techo del vecino, subió armado por la escalera. Yo me fui corriendo a pedir ayuda a una vecina con la nena", recalcó Rosalía. En su declaración la mujer dejó en claro que en la casa no había armas y que Toledo le había dicho: "Si vos no volvés conmigo, me mato o te mato". En el techo de una casa vecina fue hallada una escopeta de caño recortada. El revólver utilizado no fue hallado.

La defensa. Toledo contó una versión completamente diferente. Dijo que no llegó a la casa con intención de matar y que reaccionó ante las reiteradas amenazas de su ex mujer. Que la persiguió por la casa y que tomó un viejo revólver calibre 32 lechucero que estaba en un aparador y no tenía el gatillo. Que el arma tenía cinco balas. "No entiendo porque hablan de ocho disparos", declaró. Que en un acto dominado por las emociones le disparó a Rosalía y luego le arrojó el arma. "Le dije a Rosalía que me deje de denunciar. Ahí empecé a disparar para todos lados. Entonces le tiré (arrojé) con el arma y me fui de la casa. Mi hija no estaba ahí", explicó. Le disparé "para que no me denunciara más. Me cansé de que me siguiera amenazando. Yo sé que no fue lo correcto. Hice mal. Estoy arrepentido. Me llevaron las emociones que tenía. No me pude dominar. No me pude controlar, lamentablemente", dijo Toledo, quien esperará el juicio en un calabozo de la cárcel de Piñero.

Amenazas desde la cárcel

La jueza Cosgaya también procesó a Mario Alberto Toledo por las amenazas coactivas surgidas de un incidente en el cual el hombre llamó a la familia de su ex mujer desde la cárcel de Piñero. En su defensa, esgrimió que una psicóloga de la prisión le sugirió como parte de la terapia que se contactara con sus hijos. Por eso, dice, llamó y fue atendido por su cuñada. Ese incidente motivó que la terapeuta debiera prestar declaración en el juzgado de Instrucción 6ª.