Miércoles 30 de Julio de 2014
Matías Germán Almirón, el agente de la División Judiciales de la policía local acusado de facilitar la fuga de Jefatura de un hombre imputado como sicario de la banda de Los Monos, fue procesado por la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas pero por el delito de extorsión. El agente había sido denunciado por la concubina de Juan Domingo Argentino Ramírez, el hombre de la banda del barrio Las Flores recapturado el lunes en la provincia Corrientes, quien indicó que el policía le pidió dinero para favorecer la fuga de su compañero el 15 de enero. La jueza dictaminó, además, que el subcomisario Luis Enrique Quebertoque, a cargo de la División Judiciales en el momento de la evasión; y el sargento Rubén Darío Zapata, a cargo de custodiar al preso, deberán prestar declaración indagatoria. En el mismo dictamen otros dos policías recibieron la falta de mérito.
El 14 de enero pasado Juan Domingo Argentino Ramírez era uno de los hombres más buscados por la policía rosarina. Acusado de controlar los búnkers de Los Monos y de haber participado en el asesinato de Luciano Cáceres, un pibe de 15 años baleado frente a un quiosco de venta de drogas el 28 de abril del año pasado, sobre el hombre pesaba un pedido de captura dictado por el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna.
Alrededor de las 21 del 14 de enero, Ramírez fue detenido por efectivos de la brigada operativa de Judiciales en una casa de calle Roma al 600 bis, en el barrio de La Carne, y trasladado a la Jefatura, donde ingresó cerca de as 22.30. Nueve horas después, a las 6.40 del 15 de enero, el reo escapó de la oficina de Judiciales tras librarse de las esposas que lo sujetaban al barrote de una escalera. Tanto cuando lo detuvieron como cuando se fugó, el subcomisario Quebertoque estaba a cargo de la brigada operativa de Judiciales.
La investigación de la fuga, a cargo de la jueza Rodenas, presume que el hecho habría sido imposible sin la ayuda de los policías. En ese sentido, primero fueron detenidos el sargento Rubén Zapata, a cargo de la custodia de Ramírez; y la oficial de guardia. Pero 15 días más tarde, a partir de que la concubina de Ramírez denunció en Tribunales que efectivos de Judiciales la habían extorsionado por teléfono pidiéndole dinero y un auto para dejarlo huir, la pesquisa se amplió. Entonces Rodenas puso sus ojos en otros tres policías y el 5 de febrero arrestaron a los agentes Lucas V., Ricardo P. y Matías Germán Almirón, quienes habían detenido a Ramírez.
Fuga y exigencia. La resolución de Rodenas conocida ayer destaca primero cómo los propios policías de Judiciales y de la Guardia de Infantería, quienes están a cargo de la seguridad intra muros de Jefatura, describen el manejo interno ante el arribo de un detenido. Luego se concentra en las declaraciones de los efectivos de Judiciales que detuvieron a Ramírez (uno de ellos indica que escuchó a viva voz cómo el preso ofrecía bienes materiales como ofrenda para su liberación) y posteriormente los tres policías que estuvieron buena parte de las horas con el detenido esposado a una escalera. Así se llegó a las declaraciones del sargento Zapata, golpeado por Ramírez luego de librarse de las esposas, y de la oficial de guardia, que en ese momento estaba en el baño.
Pero la denuncia de la pareja de Ramírez en Tribunales cambió todo. La mujer, embarazada de cinco meses, contó que al momento de ser detenido Ramírez un policía la llamó por celular y le pasó con su marido quien le dijo que "la gente de Judiciales le pedía 200 mil pesos para dejarlo en libertad" y no matarlo. Que asustada por la situación les ofreció a los policías un Citroën C3 que era de su padrastro. Y que debido a los nervios de la situación debió ir al hospital porque temió por su embarazo, por lo que su madre continuó con los trámites.
Según la denuncia, los policías le pedían "el boleto firmado por el titular del dominio para que pudieran disponer de él, siendo citada en las inmediaciones de 27 de Febrero y Ovidio Lagos", según describe Rodenas.
Reconocido. La mujer entregó el auto, pero los agentes le dijeron que no era suficiente. Y en una ampliación declaratoria dijo que "el pago era a cambio de asegurar que su esposo continuara con vida, no a cambio de la liberación", como extracta Rodenas en su resolución. En rueda de reconocimiento, las mujeres reconocieron a Almirón como el policía al que le entregaron el auto.
En su declaración indagatoria el ahora procesado se desligó de la acusación y dijo que la familia Ramírez lo conocía por haber participado de otros allanamientos en la búsqueda de Juan Domingo. Luego, hace poco más de un mes, pidió realizar una ampliación sin contestar preguntas. Y deslindó responsabilidades sobre su superior: el subcomisario Quebertoque. Almirón, según resumió Rodenas, dijo que tras la detención vio charlar a Ramírez con Quebertoque y que a los pocos minutos éste le ordenó dirigirse con un compañero a las zona de 27 de Febrero y bulevaroOroño, ya que el detenido iba a encontrarse con Mariano Salomón, otro miembro de la banda de Los Monos y prófugo codiciado.
Alllegar a ese lugar, su camarada bajó del auto y él se quedó sólo. Entonces, según relató, "apareció la mujer de Ramírez con un papel —el título de automotor del Citroën C3— diciéndome que era para mi jefe. Le dije que se fuera, pero la mujer me dijo que ya había hablado y que estaba todo listo". Almirón dice que llamó a su compañero y que regresaron a Jefatura. Y que eso motivó un duro encontronazo con su jefe. En sintonía con lo solicitado por el fiscal Esteban Franichevich, la jueza Rodenas procesó a Almirón por el delito de extorsión.
A indagatoria. "En cuanto a Luis Enrique Quebertoque —dice Rodenas— interesa por el expreso pedido del Ministerio Público Fiscal en orden a que se recepcione al mismo declaración indagatoria". Y agregó: "Debe señalarse que no puede otorgarse, en el momento actual, crédito alguno a la versión del imputado Almirón, pues como se expresó, sus expresiones incriminantes no parecerían tener otro fin que el de mejorar su propia situación procesal, desviando la responsabilidad hacia el nombrado Quebertoque, correspondiendo remitirse, en lo demás, a las valoraciones efectuadas oportunamente; por lo cual las mismas carecen de toda entidad a los fines de conformar estado de sospecha".
Con respecto al sargento Zapata, fue sobreseido en relación a los delitos de favorecimiento doloso de la evasión y cohecho, aunque será citado a indagatoria. La jueza, finalmente, dictó la falta de mérito para los policías Lucas V. y Raúl P.
Plan telefónico
Dos meses después de la fuga de Ramírez, la Justicia federal detectó escuchas telefónicas entre Almirón (preso en la alcaidía) y Arón Treves (recluído en Coronda). Entre ambos planeaban atentar contra la vida del juez de Instrucción Juan Carlos Vienna y el fiscal de Cámara Guillermo Camporini, a cargo de la investigación a la banda de Los Monos.