Policiales

Procesan a Milton Damario y a su hermano por asesinar a un vecino

Al primero le atribuyen dos crímenes más, uno el de Claudio "Pájaro" Cantero. En el caso juzgado hubo además dos heridos.

Viernes 21 de Marzo de 2014

Los hermanos José Iván Antonio y Milton Nahuel Damario fueron procesados por la jueza de Instrucción Mónica Lamperti como coautores del asesinato a balazos de Lucas Fabián Espina, ocurrido la madrugada del domingo 27 de enero de 2013 en la esquina de Pavón y Santa Rosa de Lima, en barrio La Bajada. Milton, de 25 años, está detenido en la cárcel de Piñero como principal sospechoso de haber ejecutado a balazos a Claudio "Pájaro" Cantero, sindicado como líder de la temible banda de Los Monos. Los hermanos fueron procesados por la probable comisión de los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en dos casos, ya que dos amigos de Espina resultaron heridos en el mismo hecho. Además en la misma causa fue procesado Gabriel Damián Sala, de 25 años, por encubrimiento. La resolución fue apelada por la defensa de los Damario.

"Yo quiero que me explique (Milton Damario) por qué me lo mató. Porque a Lucas lo mató por ser un amigo fiel de Joel (el muchacho al que buscaban, según la pesquisa, los hermanos Damario). Si el infierno existe, yo vivo en el infierno desde que me mataron a mi hijo". Para Norma Bustos, la mamá de Lucas Espina, el procesamiento de los Damario es una buena noticia, pero eso no alcanza.

"Yo puse mi fe en Dios y me levanto todos los días porque quiero justicia para mi hijo; no venganza", explicó Norma, una mujer que desde que su hijo murió se quedó sola y la tragedia no dejó de perseguirla. Lucas tenía 25 años y era hijo único. El día que sepultaron al muchacho, el padre de Norma, quien padecía una enfermedad, falleció al enterarse de lo sucedido. Y hace seis meses Oscar, su esposo, murió de una insuficiencia renal.

Cruento. Pasada la medianoche del sábado 26 de enero de 2013, Lucas Espina estaba en la esquina de Pavón y Santa Rosa de Lima, a 25 metros de su casa, junto a Gonzalo M., de 28 años, alias "Colo"; Omar D., de 19, y Ariel L., de 25. Los cuatro estaban desarmados. Por ese lugar pasaron dos autos, uno negro y otro plateado. Este último se posicionó a metros del grupo de pibes y con las ventanillas bajas comenzaron a disparar con una "metra", como se conoce en la jerga la pistola ametralladora. Mientras los pibes se desbandaban, dos hombres bajaron armas en mano para completar la cacería. Para la pesquisa esos dos hombres eran José "Pepe" Damario, de 26 años, y su hermano Milton. Y empuñaban una 9 milímetros y una 11.25, aunque no está precisado quién llevaba qué arma.

Los cuatro pibes trataron de escapar con suerte dispar. Lucas cayó agonizante en el patio delantero de una casa ubicada por Pavón a diez metros de Santa Rosa. Tenía balazos en la cabeza, la espalda con salida en el pecho y el pie izquierdo. Gonzalo Colo M., corrió hasta desplomarse en la esquina de Benito Juárez con balazos en un pie, en el omóplato y el brazo derecho. Omar D. recibió un disparo en el glúteo y otro en el hombro derecho. El único ileso fue Ariel L., quien se escondió entre los autos estacionados frente a una fiesta de cumpleaños mientras llegaban José y Milton para ajustarle sus cuentas al grito de: "Entréguenmelo a Joel". El muchacho huyó. En la escena del crimen fueron recolectadas 39 vainas servidas de 9 milímetros y 11.25 y se estima que hubo al menos tres armas que fueron gatilladas.

Como pocos, el homicidio de Lucas Espina estaba anunciado y el Estado volvió a fallar. En septiembre de 2008 Norma Bustos llamó a la redacción de LaCapital para ofrecer su casa como punto de reunión para una cita con los vecinos: "Vengan al barrio. Queremos contarles que sólo queremos vivir en paz, pero no podemos más. Tenemos miedo".

Eran los tiempos de la banda del apodado Torombolo y las cotidianas balaceras que hacían de Tablada, la villa del Tanque, villa Manuelita, La Bajada y el Fonavi de Hipócrates y Lola Mora barrios temibles. En la reunión, que se hizo en la casa de Norma con un puñado de vecinos, Lucas, un pibe grandote, de 1.85 metro y 130 kilos, no pasaba desapercibido. La nota fue publicada el domingo 21 de septiembre de 2008.

Imperio del miedo. Otro elemento notorio en la resolución de la jueza Lamperti es el miedo: el terror que padecen los vecinos en barrios cuya dinámica se rige por las disputas a balazos. Eso quedó marcado en las 74 páginas que tiene el dictamen. "Lo que se escuchó fue balacera que es ya normal en el barrio", como explicó un testigo. La hipótesis que manejó la magistrada es que Lucas Espina fue asesinado por ser amigo de Joel S. Al parecer este muchacho y Milton Damario se detestaban.

"Con Milton Damario tengo problemas desde hace unos 8 años, cuando un amigo mío mató a «Monedita» (Marcelo David Núñez) que era amigo de Damario y ahí empezaron todos los problemas", explicó Joel en su testimonial. Pepe fue detenido el 21 de agosto en Lola Mora al 100 y Milton el 11 de septiembre de 2013 en la ciudad de Santo Tomé.

Para llegar al procesamiento de los Damario hubo tres testimonios vitales. El de Norma, quien sin ser querellante fue asistida por el Centro de Asistencia Judicial (CAJ Rosario), su hermana Liliana y un testigo presencial del crimen.

Este testigo, que tras declarar ante la policía se refugió por unos meses en un pueblo de Paraguay, contó que el auto desde el que partieron las ráfagas era un Bora con vidrios polarizados; que bajaron las ventanillas y comenzaron las ráfagas de ametralladora; que luego bajaron José y Milton Damario, pistolas en mano, buscando a los heridos; que luego subieron al auto y buscaron al único de los pibes que no había sido herido. Y así llegaron ante los comensales de una fiesta de cumpleaños que observaban aterrorizados.

La primera versión, sostenida por varios vecinos, indica que los hermanos Damario apretaron a una docena de personas. El comentario indicó que Milton tomó a un pequeño niño y lo dejó caer al suelo. En los tribunales cada uno de los citados se esforzaron por dejar en claro que el incidente no existió y si pasó no lo vieron. "Son chusmeríos de barrio", deslizó un testigo.

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