Policiales

Procesan a dos policías por robaren medio de un falso allanamiento

El hecho ocurrió en abril pasado en una casa de la zona sur, de donde se llevaron $ 30 mil. Uno de los policías, Luis Alberto Gastaminza, carga con un largo historial delictivo.

Sábado 31 de Diciembre de 2011

Dos policías en disponibilidad fueron procesados como presuntos autores de un robo perpetrado en abril pasado, cuando irrumpieron en una vivienda de la zona sur invocando la realización de un allanamiento judicial y se llevaron algo más de 30 mil pesos y otros objetos de valor tras golpear y maniatar a sus ocupantes. Uno de los imputados está incriminado en varios hechos similares ocurridos desde hace varios años y, pese a ello, nunca fue desvinculado de la fuerza (ver aparte).

Pero los alcances de la resolución del juez de Instrucción Nº 7, Juan Andrés Donnola, no terminan allí. Es que, en virtud de las denuncias de las víctimas que relacionaron el atraco sufrido con un allanamiento realizado una semana antes por supuestos efectivos de Investigaciones, el magistrado pidió también un reconocimiento fotográfico y una investigación por parte de la Dirección de Asuntos Internos.

Uniformados. El sargento 1º Luis Alberto Gato Gastaminza tiene 50 años y está en disponibilidad desde 2004, implicado en una serie de hechos delictivos en los que los ladrones actuaban vestidos de policías y con órdenes de allanamiento falsas. El agente Miguel David Frías, de 32, está en la misma situación desde 2009.

El juez Donnola les imputó a ambos haber irrumpido con otros hombres el pasado 17 de abril en la casa de Alicia B., en Biedma al 4100. Allí, "presentándose como personal policial, con uniformes" y a punta de pistola, maniataron a los moradores y "les requirieron dinero en efectivo". Luego de llevar "por la fuerza" a la mujer hasta la casa del vecino donde ella les dijo que guardaba el dinero, los acusados huyeron con la plata, una netbook, una notebook, varios celulares y una cadena de oro.

Como locos. "Somos policías, drogados de mierda, tírense al piso", afirmó Alicia B. que gritaban los cuatro hombres que irrumpieron a las 6 de la mañana del 17 de abril en su casa de Biedma al 4100. Según la mujer, uno de ellos insistía: "Sé que hay plata. Arreglemos o lo engarrono a tu hijo. Dame la plata que está en la bolsa, hija de puta, te damos la oportunidad para salvar a tu hijo de ir en cana".

Según distintos testimonios citados en el fallo, en la casa estaban Alicia, su hijo Diego N., la esposa de éste y dos amigos. El joven recordó que estaban en el garaje. "Vi frenar un auto y cuando me di cuenta, (los policías) ya estaban adentro", narró.

"Entraron como si estuvieran locos, tiraron a los chicos al piso y les patearon las costillas. A mi hijo le pusieron una campera en la cabeza y le pegaron un culatazo. Fueron a la pieza, revisaron el ropero y revolvieron todo. Al no encontrar el dinero, uno que tiene una verruga en la cara se acercó y me dijo que venían por la plata que tenía en la bolsa", narró Alicia. Y agregó: "Un grandote colorado nos amenazaba con engarronarnos poniendo una pistola arriba de la mesa".

De gorra. Según relató la mujer, cuando les dijo a los poliladrones que había dejado el dinero al cuidado de un vecino "el de la verruga" le soltó el precinto y la acompañó a buscar la bolsa. Medio dormido, el vecino le dio la plata y volvieron a la vivienda.

"Me volvieron a poner los precintos y se fueron. Antes dijeron que esperáramos 10 minutos antes de salir porque si no nos mataban", recordó Alicia.

Tras mencionar que un vecino que "vive por calle Uruguay" le contó haber sufrido algo similar -lo que incluyó un ladrón con "una verruga o lunar grandote en la cara"- Alicia afirmó que el botín con el que huyeron de su casa consistió en "más de 30.000 pesos, una cadenita de oro con un dije" que le "sacaron con cuidado para que no se rompiera", una cámara digital, dos computadoras portátiles y celulares.

Y sobre los ladrones, describió: "Tenían siempre la gorra puesta. Uno era de estatura media, delgado, morochito, con la verruga en la cara y era el más agresivo. Otro era colorado, grandote, musculoso y decía que ellos eran corruptos. Había otro vestido de policía que se tapaba la cara como si yo lo pudiera conocer. El de la puerta era un hombre grande, vestido de civil, canoso y con bigote".

Una semana antes. En su denuncia, las víctimas relacionaron "la plata" que exigían los ladrones con un allanamiento realizado en su casa una semana antes. Alicia declaró que aquella vez los policías "se presentaron como personal de la Brigada de Investigaciones" y le dijeron, esgrimiendo un papel que ella dijo no haber leído, que tenían "una orden de allanamiento".

"Buscaban un arma y les dije que no teníamos. Revolvieron la casa, rompieron cosas, pero no encontraron ningún arma. Cuando estaban en mi pieza iban a revisar el ropero y me dijeron que si tenía plata que la sacara, entonces saqué la bolsa. Cuando vieron la plata se enloquecieron y dijeron que querían arreglar. Les pregunté qué querían arreglar. A todo esto tenían esposado a mi hijo Diego y para evitar que se lo llevaran les di 10.000 pesos", contó la mujer.

El hijo de la mujer también declaró sobre ese allanamiento: "No voy a mentir, me encontraron un pedacito de marihuana y para no llevarme preso me sacaron 20.000 pesos", dijo Diego N., y agregó que en la bolsa de su madre había 85 mil pesos producto de un campo familiar situado en Reconquista.

¿Cómo sabían? "Cuando entraron a robar el día 17 de abril, los ladrones fueron directo a mi pieza y al ropero, porque no sabían que yo le había dado la plata a un vecino. Me exigían 50.000 pesos y les respondía que no los tenía porque había gastado mucho. ¿Cómo sabían que yo había tenido ese dinero?", se preguntó la mujer ante el juez, y aclaró que "en el allanamiento anterior sí contaba con ese monto".

La mujer expresó ante la Justicia su sospecha: "La gente que allanó el sábado anterior nos mandó a los ladrones, que no eran los mismos".

Arrestados. Un mes después del robo, la división Judiciales de la policía rosarina detuvo a Frías y a Gastaminza en un par de procedimientos en los que se incautaron, entre otras cosas, 19 mil pesos, prendas similares a uniformes policiales, un handy con frecuencia policial, siete celulares, una réplica de pistola Beretta calibre 9 milímetros y un revólver 32.

  En su momento, los pesquisas dijeron que los detenidos también eran investigados por al menos otros cuatro robos perpetrados por ladrones vestidos como policías en jurisdicciones de las comisarías 18ª y 32ª.

  Frías y Gastaminza negaron su participación en el atraco. El primero alegó que el dinero hallado en su casa era fruto de su negocio ubicado en Presidente Quintana y Vera Mujica y que podía demostrarlo. También dijo que en el momento del asalto él estaba en ese local y respaldó sus dichos presentando como testigos a clientes y empleadas.

  En cuanto al Gato, según consta en la resolución judicial, dijo que la noche anterior había festejado “el cumpleaños de mi hijo, que cumplía dos meses” y ofreció como prueba el comprobante de un televisor que había comprado el sábado.

Convicción. Sin embargo, para Donnola la participación de ambos en el robo del 17 de abril “quedó debidamente probada” en los reconocimientos fotográficos realizados por las víctimas. Diego N., incluso, identificó a uno de ellos como “dueño de un quiosco de Quintana y Vera Mujica” y afirmó que luego del robo seguía pasando por su casa.

  Según el juez, el material incautado al arrestar a los imputados también los vincula con el robo. Así como la modalidad del atraco, similar a otros hechos atribuidos al Gato.

  “Hay elementos de convicción suficientes para emitir un juicio probable de reproche, habida cuenta de que las pruebas no se limitan sólo a un reconocimiento fotográfico sino que van mucho más allá, surgiendo una descripción minuciosa de los autores, con datos sobre dónde viven y a qué se dedican además de ser policías o ex policías”, sostiene en su fallo Donnola.

  En consecuencia, el juez procesó a Frías y a Gastaminza por la presunta comisión de “robo calificado por uso de arma de fuego no hallada, en concurso real con privación ilegítima de libertad calificada”. Además ordenó la prisión preventiva y trabar embargo sobre sus bienes por 25 mil pesos cada uno.

Más allá. Pero además, y “conforme refirieran los testigos sobre la probabilidad de que personal de Investigaciones hubiera participado en el hecho”, el juez dispuso un reconocimiento fotográfico en sede judicial, “incluyendo fotos en los álbumes a confeccionar del personal policial mencionado como partícipe de la medida de allanamiento efectuada días antes en la casa de las víctimas”.

  Asimismo, “atento a los dichos de Alicia B. de haber accedido a entregar dinero en un procedimiento anterior efectuado en su domicilio”, dispuso remitir “copias de los partes pertinentes a Asuntos Internos a los fines de su investigación”.

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