Jueves 22 de Marzo de 2012
La historia de los dos ciudadanos turcos que llegaron a la ciudad a principio de febrero y días más tarde se vieron envueltos en una oscura situación dentro del casino de Rosario tuvo ayer su primera resolución en los Tribunales. El juez de Instrucción número 3, Luis María Caterina, procesó a uno de los extranjeros por la presunta comisión del delito de intento de estafa, en tanto dictó la falta de mérito para el otro sospechoso. Pero, además, ordenó que se investigue a la casa de juegos y a su personal de seguridad por la eventual privación de la libertad y extorsión en perjuicio de los imputados.
"Llegamos a Rosario como turistas y nos metieron en esta pesadilla", dijeron Fuat Kus y Sahpolat Bahri, de 39 y 35 años respectivamente, una vez que recuperaron la libertad tras permanecer 21 días detenidos. La pesadilla a la que refieren empezó el 9 de febrero pasado cuando ambos hombres fueron al casino de Rosario y ganaron una "considerable suma de dinero" jugando en una mesa de "Póker Texas", según dijo el juez. Esa suma, sostuvieron los imputados "fueron unos 8 mil o 9 mil pesos". Tentados por la suerte, al otro día volvieron a la sala de juegos y, cuando iban ganando "3.450 pesos más", según confiaron, fueron demorados por el personal de seguridad.
Dos versiones. En esas circunstancias se produjo la confusa situación que dio origen a la causa penal y que, cada parte, cuenta de manera diferente. Para el casino, Sahpolat Bahri ganó dinero a costa de una maniobra ilegítima. Según la denuncia, el hombre "utilizaba un dispositivo adherido a la yema de sus dedos pulgares para, de esa manera, marcar las cartas y ganar el juego". Ante eso, al segundo día de la maniobra, el gerente de Control y Monitoreo del casino ordenó a gente de seguridad que lo retiren de la mesa.
Una vez en la gerencia, dice la presentación original hecha por la sala de juegos, el mismo Bahri habría admitido la maniobra y solicitado "que la cosa no pase a mayores", además de comprometerse a devolver la totalidad del dinero ganado. Eso fue aceptado por el gerente en cuestión, quien ordenó a un par de empleados del casino a acompañar al sospechoso hasta el hotel donde se alojaba a fin de recuperar la plata y volver al complejo lúdico de la zona sur para que delante de las cámaras de seguridad reintegrase el monto malhabido.Una vez concretado eso, las autoridades del City Center dieron aviso a la policía y los dos ciudadanos turcos terminaron en una celda de la seccional 21ª unas tres horas después de iniciado el suceso.
Sin embargo, Kus y Bahri contaron una historia diferente. En su declaración ante la Justicia ambos ciudadanos turcos afirmaron su total inocencia, dijeron que sólo concurrieron al casino como una forma de recreación y que fueron objeto de malos tratos por el personal del casino además de haber sido desapoderados ilegítimamente de las ganancias obtenidas de forma leal.
En ese sentido, Fuat Kus declaró que primero les pidieron "20 mil pesos para compensar el dinero supuestamente malhabido", que después lo subieron a un auto que no era el que ellos habían alquilado para conducirlo al hotel donde se hospedaban y que al llegar a la habitación, siempre escoltado por dos custodios, lo obligaron a entregar "en carácter de reparación", la suma de 15 mil pesos, operación que finalmente se blanqueó cuando regresaron al casino y lo hicieron ante las cámaras de vigilancia. Tras ello, dijo, fue entregado a la policía junto a su amigo.
Rapidez y disimulo. Con esos elementos en su poder, además de las filmaciones de las cámaras de seguridad de la sala de juego, cuyas imágenes son interpretadas desde veredas opuestas por las partes en litigio, el juez Luis María Caterina decidió procesar a Sahpolat Bari por tentativa de estafa y ratificar el estado de libertad provisional del que goza el ciudadano turco tras pasar 20 días en la seccional 21ª y otro par de semanas con prisión domiciliaria en la vivienda de su abogado. Además, el magistrado dispuso dictar la falta de mérito para Fuat Kus, quien pasó por las mismas peripecias que su amigo.
Al tomar su decisión, el juez dijo en su fallo que "surge de manera fundamental de la filmación aportada por la empresa damnificada la reiteración de muescas que realiza el imputado -con una rapidez y disimulo realmente notables- y que quedan registradas en las cartas de alto valor para el juego, siguiendo un esquema preestablecido, todo lo cual implicaba la posibilidad de reconocer los naipes y jugar en consecuencia, con lo cual dejaba de ser un juego de azar para transformarse en una actividad segura por parte del apostador".
Asimismo, Caterina sostuvo que "la devolución del dinero por parte de los jugadores no aporta ninguna prueba adicional ya que puede ser que haya sido por temor (como sostuvieron los imputados) o simplemente para evitar males mayores (como dijo el gerente de la sala de juegos), lo que no implica de manera unívoca un reconocimiento de la ilicitud de su conducta previa".
Finalmente, el magistrado sostiene que la denuncia presentada por los ciudadanos turcos en contra del personal del casino, "no aparece como una mera expresión de defensa sino que podría tener asidero en los hechos ocurridos", por lo que resolvió iniciar actuaciones respecto de la eventual comisión de los ilícitos de privación ilegítima de la libertad y extorsión en perjuicio de los imputados".
Apartamiento
El abogado de los dos ciudadanos turcos, Marcos Cella, solicitó que la fiscal que actuó en la investigación hasta el momento se aparte de la pesquisa ordenada por el juez Caterina para analizar la conducta presuntamente extorsiva y de privación ilegítima de la libertad que habría llevado adelante personal del casino. Lo hizo al entender que “ya investigó y dio su parecer”, por lo que podría haber un prejuzgamiento. Y solicitó al procurador general de la Corte una “activa participación” en el nuevo proceso que se inicia.