Miércoles 09 de Febrero de 2011
Un muchacho de 23 años fue procesado como el autor material del crimen de Sebastián Soperes, un obrero metalúrgico de 18, baleado el 11 de agosto pasado en Villa Gobernador Gálvez. El joven imputado por el homicidio admitió que disparó el balazo mortal, pero adujo que no tuvo la intención de hacerlo sino que el arma se disparó en forma accidental. Sin embargo, la jueza que dictó la resolución valoró que se trató de un homicidio deliberado luego de analizar los elementos de prueba reunidos.
Carlos Damián Escobar, de 23 años, fue procesado por la jueza de Instrucción Nº1 Roxana Bernardelli. A su vez. Diego Javier Leiva y Damián Alejandro Ortiz, que también habían sido detenidos por el suceso, la magistrada les atribuyó haber sido partícipes necesarios. Y dispuso la detención domiciliaria de los dos hombres. Para desechar la posibilidad de un accidente, la jueza tuvo en cuenta el resultado de la autopsia. En la pericia, los médicos forenses señalaron que la trayectoria del proyectil que le causó las lesiones mortales a Soperes fueron "de adelante hacia atrás, levemente de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda".
Para la magistrada, estas conclusiones se contraponen con lo declarado por Escobar en la declaración indagatoria. Escobar sostuvo que en el momento del suceso estaba ubicado frente Soperes y hacia su derecha, mientras que en la reconstrucción del hecho dijo que estaba frente a él, pero a su izquierda.
¿Robo de motos? Con relación a la motivación del homicidio, la jueza Bernardelli señaló que, al parecer, el muchacho fallecido como los dos hombres procesados por el caso estaban involucrados en el robo de motos. Para la magistrada, esta posibilidad surgió luego de la declaración de Ortiz y de la novia de Soperes. Según la reconstrucción del caso, el día del suceso, Leiva llevó a Soperes a su casa. A su vez, la madrugada del 11 de agosto pasado, Ortiz le envió un mensaje de texto al muchacho fallecido para encontrarse el día del crimen.
La jueza valoró que Escobar disparó el balazo mortal con una pistola 9 mm en forma voluntaria y "por los menos con representación asentida del resultado" que podía provocar.
Además, para desechar la teoría del accidente, como sostuvo el imputado, la magistrada expresó que "no se comprende por qué (Escobar) demoró más de dos meses desde que ocurrió el el hecho para presentarse a la Justicia a pesar de que sabía que se lo estaba buscando". La magistrada se preguntó por qué se deshizo del teléfono celular, de donde envió los mensajes de texto a Leiva y Ortiz anunciándoles que había baleado a Soperes en forma accidental.
El asesinato. El episodio ocurrió el 11 de agosto pasado cuando Sebastián Soperes, de 18 años, regresó a su casa de Bomberos Voluntarios al 2400, en V. G. Gálvez, tras finalizar su jornada laboral en una empresa metalúrgica. Un rato después, se encontró para conversar con tres conocidos en la esquina de Iriondo y Coronel Aguirre..
Cerca de las 17.30 de ese día, los padres de Soperes recibieron un llamado que les informaba que el muchacho había sido baleado y estaba internado en el hospital Gamen de la vecina ciudad. A su vez, algunos testigos contaron a las autoridades que tres hombres que se desplazaban en un auto o camioneta de color blanco lo habían dejado tirado en la vereda de ese centro asistencial. Un balazo le atravesó el abdomen y lo mató.
El hospital Gamen, donde quedó Sebastián herido de muerte.