Procesado en Cañada por ejecutar a un chico
Cañada de Gómez.— Los tres testigos que sindicaron en un reconocimiento a David Cabrera, de 30 años, como quien disparó el escopetazo que terminó con la vida de Marcelo Castillo, de 15 años, fue determinante para que el juez de instrucción en lo Penal de esta ciudad, Jesús Rizzardi, dictaminara su procesamiento y prisión preventiva por homicidio simple.

Martes 30 de Septiembre de 2008

Cañada de Gómez.— Los tres testigos que sindicaron en un reconocimiento a David Cabrera, de 30 años, como quien disparó el escopetazo que terminó con la vida de Marcelo Castillo, de 15 años, fue determinante para que el juez de instrucción en lo Penal de esta ciudad, Jesús Rizzardi, dictaminara su procesamiento y prisión preventiva por homicidio simple.

El magistrado dispuso además que Cabrera continuara alojado en la alcaidía de la Unidad Regional X mientras lo sigue investigado por la tenencia de un arma no registrada. Se trata de una escopeta que fue hallada en el marco de un allanamiento en su vivienda, pero que no sería la utilizada para cometer el crimen que se le imputa.

Danza con fuego. Rizzardi también abrió una causa por los disparos intimidatorios efectuados por el detenido a un adolescente de 13 años horas previas al crimen de Castillo, y que según testimonios de vecinos recogidos por este diario "fueron a los pies para hacerlo bailar".

El crimen de Castillo ocurrió hace once días enfrente del polideportivo Víctor y Agulino Carbonari, en Rawson al 500, en momentos en que el chico viajaba como acompañante de una moto cuyo conductor se detuvo para entablar una conversación con conocidos.

Los testimonios indicaron que Cabrera se acercó hasta el lugar y casi sin palabras acercó una escopeta de caño recortado y luego disparó en la zona parietal izquierda. El muchacho cayó al suelo y su muerte fue inmediata.

"No se sabe de qué hablaron. Pero los testigos vieron claramente cuando Cabrera sacó la escopeta y produjo un disparo. Lo dijo el amigo y varias personas que lo vieron", consignó Liliana Castillo, la mamá de Marcelo, luego de desmentir que su hijo haya sido un consumidor de drogas.

Rizzardi ordenó además a los investigadores del caso que no cesen en la búsqueda del arma homicida. El destino de la escopeta tiene varias versiones. Según el abogado de Cabrera, Hugo Argañaraz, habría sido escondida por la misma persona que se la facilitó esa misma tarde.

Un remisero, que pidió reserva de su identidad, contó que esa misma noche, después del crimen, transportó a Cabrera desde la ruta nacional 9 hasta la zona sur. Por esa razón la pesquisa cree que el arma podría haber sido escondida en ese sector.

"Mi cliente está compungido por la muerte de su primo y dice no recordar lo que realmente pasó esa noche", explicó Argañaraz, tras afirmar que su defendido estuvo desde muy temprano consumiendo bebidas alcohólicas y cocaína.

"Cabrera no recuerda nada y si realmente gatilló la escopeta no estaba en sus cabales. Por esa razón voy a solicitar al Estado que se ocupe de rehabilitarlo. Si bien la droga no es un proyectil mata cuando ingresa al cuerpo. Mi cliente ingirió sustancias como consecuencia de una discusión familiar", añadió Argañaraz.

Un caso de drogas. El abogado de Cabrera solicitó también que intervenga un fiscal de un Juzgado Federal por el caso de la ingesta de estupefacientes, ya que "en el expediente consta una declaración de uno de los testigos que dijo dónde Cabrera la había comprado".

"Ese testigo dio nombres y apellidos. Mi cliente en horas de la tarde no estaba en sus cabales. Encima alguien sabiendo en el estado en el que estaba lo provee de un arma con la que intimida a un jovencito y luego hace una perforación en el techo de una casa de chapas", subrayó.

Walter Gasparetti

La Capital