Policiales

Problemas personales y venta de drogas como telón de un homicidio

El crimen en un primer momento se atribuyó a un problema interpersonal, la investigación reveló la verdad.

Martes 18 de Junio de 2019

Si bien la motivación inicial del crimen de Martín Grgicevich parecía limitarse a un conflicto interpersonal, en la audiencia en la que César "Fito" L. fue imputado del homicidio ocurrido en septiembre de 2018 se ventilaron cuestiones atadas a disputas por la venta de droga, donde incluso la pareja del acusado emerge como un vértice de conflictos previos que alimentó cierta bronca entre la víctima y el sospechoso.

"Fueron amigos pero tuvieron problemas. Algunos datos marcan que la pareja de Fito vendía droga y a veces se juntaba con la novia de Martín. A la víctima esto no le gustaba y se lo hizo saber a la supuesta dealer, que le respondió a Martín hasta con alguna amenaza de muerte que quedó flotando en el aire". describió un pesquisa cercano a la trama de la historia.

Martín "Mosqui" Grgicevich tenía 35 años, estaba en pareja y tenía problemas con el consumo de drogas. Era paquetero y oriundo del barrio La Lagunita, pero no vivía allí. Cada tanto su madre y hermanos trataban de rescatarlo con ayuda de pastores evangélicos. Pero volvía a caer.

En uno de esos vaivenes el 30 de septiembre de 2018 a las 21.55 Martín llegó en moto con un amigo a la casa de Fito en inmediaciones del pasaje 1479 y Donado. Según la reconstrucción de la pesquisa en base a esa relación previa entre ambos y la declaración de un testigo protegido, la víctima fue a pedirle un arma de fuego a Fito, que se la negó.

Entonces surgió una discusión por viejos rencores y Martín le pegó una cachetada. Fito reacciono, sacó el arma y le disparó pero sin lesionarlo. La víctima salió corriendo y el acusado se subió a la moto e inició una corta persecución. En Donado y Martínez de Estrada volvió a gatillar un proyectil que se le incrustó en la espalda a Mosqui y le daño el tórax.

El agresor huyó en la moto que luego abandonó en un descampado cercano, mientras que el amigo de Martín corrió a pedir ayuda. Cuando llegó la policía llegó solicitó asistencia médica. Mosqui fue trasladado a la guardia del Hospital Alberdi, donde ingresó muerto.

Luego de estar ocho meses prófugo Fito fue detenido días atrás en la casa donde vivía y se originó el conflicto que desembocó en el homicidio. Ante el juez Juan Carlos Curto la fiscal Georgina Pairola le imputó el crimen a partir de testimonios coincidentes y la declaración de un testigo protegido que apuntaron a César L. como el homicida. Esa persona describió que si bien Mosqui y Fito eran amigos, se habían distanciado a partir de conflictos surgidos por venta de droga en la zona, situación de la que también habría sido parte la pareja del imputado.

La fiscal también tuvo en cuenta la declaración de la madre de Fito, porque después del crimen su casa fue blanco de balaceras que la obligaron a abandonar el barrio. Y de una hermana que estaba el día del hecho y al escuchar los disparos salió a la vereda, no vio a nadie pero una vecina le dijo que su hermano le había disparado a Mosqui. También un hermano del acusado contó que luego del incidente Fito le pidió ayuda "porque se había mandado una cagada". Pero según la fiscal, el propio hermano se la negó por estar cansado de esas circunstancias.

Una hermana de la Mosqui, que llegó enseguida a la escena del crimen declaró que escuchó claramente a una vecina nombrar a Fito como el asesino de su hermano. Con esos testimonios y otros elementos la fiscal imputó a Fito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con portación de arma de fuego de uso civil" y pidió prisión preventiva sin plazos.

El defensor público Diego Villa se opuso a esa calificación y cuestionó al testigo de identidad reservada como único elemento incriminante. Sin embargo, el juez rechazó sus planteos y le a Fito dictó prisión preventiva por el plazo de ley.

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