Policiales

Prisión preventiva para un hombre de Los Monos por la saga de balaceras

Leandro Chulo Olivera fue detenido el martes en la puerta de un apart céntrico junto a su novia. Le achacan organizar tres ataques a tiros.

Sábado 16 de Febrero de 2019

El hombre de 29 años detenido el martes en la puerta de un hotel céntrico, sospechado de orquestar balaceras contra miembros del Poder Judicial que investigaron a la banda de Los Monos, fue imputado ayer de participar en tres de esos ataques ocurridos en agosto del año pasado. Un equipo de fiscales lo acusó de intervenir en la organización del tiroteo al Centro de Justicia Penal, de un ataque casi simultáneo a un edificio de avenida Libertad al 300 que perteneció a la familia de la jueza Marisol Usandizaga, y de un tercer atentado, seis días después, a la casa del padre de la magistrada en Buenos Aires al 1700. Por eso quedó en prisión preventiva por dos años.

Leandro Daniel "Chulo" Olivera contaba con pedido de captura desde octubre y fue apresado el martes junto a su novia (que ya recuperó la libertad), en un departamento de alquiler temporal del hotel Howard Johnson de Italia y Mendoza. De remera negra, el pelo corto, aspecto sereno y sin quebrar el silencio, "Chulo" fue sometido ayer a una audiencia imputativa por parte de los fiscales de la Unidad de Gravedad Institucional del Ministerio Público de la Acusación. Fue pasado el mediodía, en una sala del mismo edificio contra el cual habría atentado: el Centro de Justicia Penal (CJP) de Sarmiento y Virasoro.

Al servicio de "Guille"

Los fiscales Matías Edery, Miguel Moreno y Nicolás Foppiani lo acusaron de ser "mano derecha" del condenado como jefe de la banda de Los Monos Ariel "Guille" Cantero, quien ya fue imputado por instigar siete de una saga de quince ataques que comenzó el 29 de mayo pasado y tuvo como blanco tanto a edificios del Poder Judicial como a propiedades que pertenecieron a funcionarios policiales y judiciales que intervinieron en el proceso contra Los Monos, condenada en marzo de 2018.

La mayor parte de la audiencia de ayer, sin más público que algunos empleados judiciales y periodistas, fue empleada por los fiscales para leer la extensa imputación de los tres hechos. También dieron cuenta de manera detallada de la evidencia, condensada sobre todo en mensajes de Whatsapp de celulares secuestrados. La investigación tiene a una decena de personas imputadas y a "Guille" sindicado como autor intelectual. Otros imputados son Daniel "Teletubi" Delgado (instigador de dos episodios), Matías Nicolás César (instigador en cinco casos) y su novia Lucía Uberti, a quien le atribuyen haber planeado y coordinando "la faz operativa" de al menos ocho hechos.

Una labor similar a la de Uberti se le achacó a "Chulo" Olivera. En gran parte, a raíz de los mensajes que intercambió con Lucía durante la coordinación de las balaceras. Para los investigadores, "Guille" delegó de manera directa la organización de los atentados en personas de su confianza y una de ellas era "Chulo". Sus lazos con el clan Cantero, plantearon, "se remontan a los tiempos en que oficiaba como chofer (de taxi) de Silvana Gorosito", quien fue pareja del también condenado Ramón "Monchi" Machuca. Una de las evidencias mencionadas es un registro de choferes de taxi de la Municipalidad de Rosario donde Olivera figura inscripto desde el 7 de mayo de 2013 hasta la actualidad.

La imputación

En cada uno de los hechos Olivera fue imputado en calidad de partícipe primario de tres delitos: amenazas coactivas agravadas por ser anónimas, por el uso de arma y por estar dirigidas a un miembro del poder público; daño calificado y portación ilegal de arma de guerra. El primero que le reprocharon fue al ataque al edificio de avenida Libertad 370, el décimo de la saga, perpetrado el 4 de agosto pasado a las 2.02. Esto es, 32 minutos después de los disparos al Centro de Justicia Penal, el segundo ataque al que fue ligado Olivera.

De acuerdo con el reproche fiscal, horas antes de esos dos ataques "Guille" Cantero hizo llegar por Whatsapp a Delgado, Olivera y a César, desde un celular que usaba en Ezeiza, una lista con cinco domicilios vinculados a la familia Usandizaga. Delgado canalizó esa información hacia los ejecutores a través de Lucía Uberti. Así, "mientras el grupo de Uberti se encargó de materializar el atentado contra Usandizaga, el vinculado a Olivera ejecutó el ataque al CJP con una pistola 9 milímetros que ya había sido usada en otros ataques similares.

En los registros de un celular Samsung J7 incautado a Uberti se detectó que desde las 14 del día anterior la joven comenzó a coordinar los ataques, aunque en un primer momento no estaba claro cuál de todos los domicilios sería el objetivo. "No «Churri», tengo que esperar que me diga él. Por eso no te dije nada, estoy esperando que me llame", frena Lucía a uno de los ejecutores la tarde del 3 de agosto, cuando aún no estaba definido el blanco.

A la 0.45 del sábado 4, "Teletubi" le mandó a Lucía un archivo que le había enviado "Guille". En el mismo aparecía señalado en la lista, con una flecha de color violeta dibujada con un editor de imagen, el domicilio de calle Libertad. "Teletubi" le ordenó que se comunicara con Olivera y le enviara ese mismo archivo, algo que ella hizo cinco minutos más tarde. Al parecer confundido, Olivera consulta: "¿Los de ustedes van a ese?".

A la 1, Uberti le escribe a uno de los ejecutores: "Ahora están saliendo los pibes para allá. Dale, activen así se distrae la gorra con los dos lugares". De esta manera, para los fiscales, se aseguró de que los dos ataques fueran simultáneos, "acreditándose que responden a un plan común destinado a generar un impacto institucional".

Para el equipo de la acusación, los dos sujetos que a la 1.37 balearon el CJP respondían a órdenes de Olivera. Se acercaron al edificio en moto por calle Mitre, doblaron en Rueda en contramano y descargaron al menos seis disparos 9 milímetros que atravesaron el frente vidriado de la Defensoría Regional.

La misma pistola, se constató en pericias, había sido usada para atacar el 29 de mayo una vivienda de Montevideo 1040 que perteneció al juez Ismael Manfrín y el 13 de julio contra policías que custodiaban la casa del padre del juez Juan Carlos Vienna, en Laprida al 3600. Las cámaras de la zona captaron a los tiradores cuando escaparon por Sarmiento hacia el sur.

Casi en simultáneo cinco varones y una mujer llegaron en tres motos al edificio Ipanema de Libertad al 300. Primero arrojaron un cartón con la inscripción "Con la mafia no se jode". Luego efectuaron al menos diez disparos calibre 9 milímetros al frente del edificio donde había vivido la familia Usandizaga. Fue el tercero de cuatro ataques dirigidos a la jueza. El último fue el 10 de agosto a la 1.30 contra un edificio de Buenos Aires 1743. Este es el tercer hecho atribuido a Olivera.

Las evidencias

El día anterior a esta balacera, según los fiscales, "Teletubi" le ordenó a Uberti que se contactara con "Chulo" Olivera y para tal fin le compartió el contacto tal como lo tenía en su celular: "Martu". Le precisó que el hecho debía cometerse con una ametralladora y que debían dejar un cartel con la leyenda "Dejen de meter en cana, giles". Acordaron realizar el hecho entre la 1 y las 2 de la madrugada aprovechando que, por el frío, habría poca gente en la calle.

Siguiendo la orden de "Teletubi", Lucía contactó a Olivera. "Los pibes están dando vueltas ahí. La van a hacer ahora", le respondió "Chulo", entre otros comentarios que (para los fiscales) dan cuenta de que "no era la primera vez que organizaba un ataque". Finalmente, a la 1.30 del viernes 10 de agosto dos sujetos fueron hasta el edificio de Buenos Aires 1743 donde vive el ex intendente Horacio Usandizaga, dejaron un cartel amenazante que decía "dejá de meter pibe preso porque va a hacer peor" (sic) y tiraron cinco balazos.

Con los textos y mensajes de Whatsapp en el centro de la evidencia, más el cotejo balístico y una pericia caligráfica que detectó identidad en grafemas de los dos carteles, los fiscales pidieron la prisión preventiva sin plazo de Olivera.

El defensor Sebastián Darrichón respondió con planteos técnicos, pidió la libertad con la garantía de un fiador personal o una prisión domiciliaria, pero sin hacer alusión a la evidencia detallada.

El juez José Luis Suárez consideró que una "cadena de indicios" conecta a Olivera con los tres hechos: otros implicados se refieren a él cuando hablan por teléfono, se van pasando direcciones por Whatsapp y en los mensajes se advierte una coordinación de los ataques "en tiempo real". "Esas son evidencias claras de la participación", dijo, además de señalar que el imputado "cuenta con medios económicos para evadirse". Con estos argumentos le dictó la prisión preventiva por el plazo legal de dos años.

en el blanco. A "Chulo" Olivera le imputan organizar el ataque al Centro de Justicia Penal del 10 de diciembre.

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