Policiales

Prisión preventiva para el acusado de matar a un joven desde un balcón

El crimen de Matías Ratari. Lucas Emanuel F. seguirá preso hasta el 30 de mayo por un homicidio agravado en Cochabamba al 300. La víctima y un cómplice fueron acusados de un robo simple.  

Viernes 29 de Abril de 2016

Con los bombos en la calle como sonido de fondo, Lucas Emanuel F. fue acusado ayer de matar a Matías Ratari al dispararle tres veces desde un balcón de Cochabamba al 300 la madrugada del 16 de abril pasado. Para la acusación está demostrado que cinco allegados suyos fueron asaltados en la vereda por la víctima y un acompañante pero "sin usar armas", lo que no se condice con una legítima defensa. Por eso quedó imputado de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego, además de la portación de una singular pistola calibre 9 milímetros con balas teflonadas. El juez aceptó el encuadre de la acusación pero, en atención al contexto del crimen, redujo a 30 días el plazo de prisión preventiva.

"Intentó entorpecer la investigación, creó una versión falsa y los testigos mienten para poner un arma de fuego en el lugar", enumeró el fiscal Rafael Coria al acusar a Lucas F. de un delito con 10 años y 8 meses de pena mínima. "Quedó claro que ésto fue en el contexto de un robo", dijo, pero remarcó que en ese asalto "nadie exhibió un arma". En ese cuadro, precisó que el tercer plomo disparado por Lucas F. ingresó en el cuerpo de Ratari cuando intentaba subir a su moto y el peligro había cesado. Para el defensor Marcos Cella, en cambio, se trató de "una legítima defensa de una tercera persona".

Al sopesar las dos teorías, el juez penal Luis María Caterina consideró que ambas partes están de acuerdo en que hubo un homicidio y un robo. Pero "la gran cuestión" a dilucidar es si fue una reacción justificada o con atenuantes. Encontró "argumentos sólidos y coherentes" en la versión defensiva, pero con "elementos que hacen dudar". Por eso respaldó el encuadre pedido por la Fiscalía y a la vez acotó el arresto preventivo a 32 días de encierro, para que la medida se revise en un día hábil. Concretamente, el lunes 30 de mayo.

Desbordes. La de ayer fue una audiencia en varios tramos, en un día en que Tribunales fue un hervidero. A la misma hora se discutía en otra sala el caso Perassi (ver página 22 y 23). El público se agolpaba en un hall del primer piso y fue inevitable el encontronazo entre los familiares de Ratari y del acusado. Aunque la situación no pasó de algunos insultos.

En la calle, amigos de Ratari de barrio Tablada cortaban el tránsito por Moreno y hacían sonar tambores entre carteles y fotos del muchacho. "Lo único que quiero es que se esclarezca la verdad", pedía entre ellos Luis Ratari, padre de la víctima.

Adentro, en una sala estrecha , el público siguió los entretelones apiñado y de pie. Primero, Luis Angel Ratari se constituyó como querellante en un trámite sin controversias y representado por José Nanni, Gustavo Feldman y Paul Krupnik. Las partes acordaron después que no presenciara la imputación para no condicionar al joven acusado.

Esa medida estaba prevista para las 8.30 pero se retrasó dos horas por una demora de la seccional 10ª en trasladar al imputado, algo que el juez reclamó sancionar. Tras el tardío ingreso a la sala de Lucas F. (robusto, de pelo negro) el fiscal Coria lo acusó de un crimen doloso.

El hecho. Según la acusación, la noche del 16 de abril Lucas F. festejó su cumpleaños en el departamento de su novia, en el tercer piso de Cochabamba 329. A las 4.30 la joven bajó a abrirle la puerta a los invitados que sen iban: dos varones que son pareja, la madre de Lucas, su tía y una amiga.

Mientras el grupo esperaba un remís, Ratari y un acompañante "se aproximaron sin portar armas de fuego en una moto Honda Tornado blanca y negra y les sustrajeron ilegalmente sus pertenencias". Entonces, con una pistola 9 milímetros Hi Power con la numeración limada, Lucas F. disparó desde el tercer piso "con clara intención de darle muerte" a Ratari. Una bala de punta azul de teflón ingresó por la clavícula izquierda del muchacho y le causó daños letales en un riñón, el bazo y el pulmón izquierdo. En el lugar no se hallaron vainas pero la pericia balística demostró que el plomo homicida salió del arma del acusado.

Después Lucas F., de 23 años, declaró sin responder preguntas. "Escucho que les gritan «dame todo». Había dos muchachos. Uno agarra a mi mamá con una pistola. Agarro la pistola y hago un disparo para ahuyentarlos. No tuve opción. Hice lo que hubiera hecho cualquiera", recitó el joven. En su respaldo, Cella indicó que "estaban robando con un arma de fuego. Dos personas pueden robar a cinco sin ser reducidos porque estaban armadas".

Que sí, que no. Para Coria, en cambio, está claro que Ratari y su amigo no llevaban armas y por lo tanto no hubo legítima defensa, ante la desproporción entre el ataque y la reacción. La teoría fiscal del robo simple se basa en la primera declaración de los allegados a Lucas F. en la policía. Allí su novia, su amiga Micaela P. y uno de los varones, Maximiliano P., dijeron que "dos masculinos en moto se acercaron para robarles" pero no mencionaron armas. En la sede de Fiscalía cambiaron esa versión. Afirmaron haber dicho algo que "no es verdad" por "miedo", aunque admitieron que nadie los intimidó. Los tres se rectificaron de manera casi calcada para introducir armas a la escena: "Estaban portando armas de fuego y nos apuntaron a la cabeza y al pecho".

El otro varón del grupo, David C., sí sostuvo su versión. "Llegaron dos en una moto. Uno se quedó arriba y el otro bajó haciendo ademanes de tener un arma", contó, pero las dos veces dijo que "nunca, en ningún momento" vio un arma. A él le manotearon un reloj luego hallado en poder de Ratari y que reconoció como propio. Este testigo también dijo que sustrajeron un bolso de la madre de F. y un celular. Según Cella también les robaron una hielera.

"El único que sostuvo su versión no vio armas y el imputado, desde el tercer piso, dice que vio una pistola", contrastó Coria. Para el fiscal los otros testigos "mienten" y deben ser investigados por falso testimonio. Remarcó además que al principio dijeron que Ratari había sido baleado por su cómplice, una versión que fue recogida por los medios y figura así en el primer acta policial.

Buscada. Por eso sobre la novia del imputado, Carina C., pesa una orden de captura desde el 20 de abril pasado. Está sospechada de entorpecer la investigación. Se acreditó en mensajes de texto borrados de su celular que con su novio intentaron hacer desaparecer el arma, secuestrada unas 20 horas después del crimen. "Traela. Cuidado que está cargada. Hay que hacerla desaparecer", decía un texto remitido por su novio.

El fiscal pidió la prisión preventiva sin plazo. Cella, la libertad de su cliente o su arresto domiciliario en el taller de bobinados donde trabaja con su padre, previo pago de una fianza de 50 mil pesos. El querellante, Gustavo Feldman, se opuso al remarcar que se usó "un arma de película" cuya sola tenencia "anticipa el acto de uso". El juez dispuso que Lucas F. siga detenido porque el delito prevé pena efectiva, hubo un "claro intento de profugarse" (se presentó a los 10 días), hubo declaraciones cambiantes, mensajes borrados y un arma limada que se intentó ocultar.

Una discusión originada por una ofensa sexual

Franco Joel P. es el joven que acompañaba a Matías Ratari la madrugada en que lo mataron. El miércoles fue acusado de robo simple cuando se presentó a declarar. Según trascendió ayer, él negó el robo. Dijo que pasaron por el lugar en moto cuando el grupo de allegados a Lucas F. salía del edificio. Los dos varones son una pareja gay y ellos los insultaron desde unos cinco metros de distancia. Así se desató una discusión hasta que retumbaron los disparos, él se asustó y se fue del lugar sin asistir a su amigo. "Me quise subir a la moto y me dieron", le dijo Ratari al primer policía en llegar. "Tu compañero se fue, te dejó", le hizo notar el policía. "Yo le dije que se fuera", contestó el joven, agonizando.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario