Sábado 05 de Febrero de 2022
Un hombre de 59 años deberá purgar una prisión preventiva por el plazo que establece la ley (una máximo de dos años) como responsable de las amenazas telefónicas anónimas al personal de la división Asuntos Internos de la Unidad Regional II y la central del 911. En dos oportunidades había amenazado con hacer volar la Terminal de Omnibus con material explosivo.
Se trata de Rubén Darío F., a quien los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery de la Agencia de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos le atribuyeron la realización de llamadas telefónicas de carácter anónimo a la delegación de Asuntos Internos y a la Central 911 con la finalidad de causar temor público, cuyos delitos están caratulados como "intimidación públicas en concurso ideal con amenazas calificadas por ser anonimas en calidad de autor y consumado".
A través de esas comunicaciones amenazó al personal policial de Asuntos Internos, manifestando que efectuaría disparos hacia el edificio de la delegación ubicado en calle Catamarca al 1300.
De acuerdo a la investigación, el 23 de enero, aproximadamente 0.51, llamó a través de un celular a la central del 911 para avisar que iba a efectuar detonaciones hacia cualquier móvil policial que observara.
Al día siguiente, a las 0.02, se comunicó a través de su celular en tres oportunidades con la guardia de prevención de Asuntos Internos y manifestó que realizaría disparos con un arma de fuego al inmueble y que colocaría material explosivo en la Terminal de Omnibus Mariano Moreno. Y volvió a llamar al 911 a las 0.15 para expresarle al operador que habria una detonación de explosivos en calles Entre Rios, Catamarca y Corrientes.
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El 24 de enero, aproximadamente a las 5.40, se volvió a comunicar con la misma dependencia, manifestó ser personal del Ministerio de la Nación y amenazó a quien atendió el llamado. Le dijo que pondría material explosivo en un colectivo de transporte interurbano en el cual viaja personal policial.
El 25 de enero, a las 3.48, llamó a la central 911 desde un celular para advertir que iba a dañar la Terminal de Omnibus y las adyacencias con material explosivo. Y la siguiente amenaza ocurrió 2 de febrero, otra vez mediante un llamado al 911, para manifestar en nombre de otra persona que necesitaba hablar con un superior y en caso contrario, atentaría contra la vida de agentes de las fuerzas de seguridad provinciales.
Por todo esto expuesto por la dupla de fiscales, el juez de primera instancia Facundo Becerra le dictó la prisión preventiva efectiva por el plazo de ley para el imputado.