Miércoles 06 de Mayo de 2009
La figura menuda de Marta Agüero, acusada de matar a su marido con el pico de una botella, ocupaba el centro de escena en el cierre del primer juicio oral y público del nuevo sistema penal santafesino. El tribunal desgranó allí los fundamentos con los que condenó a la mujer a 4 años de prisión por haber reaccionado de un modo desmedido a un ataque de su pareja, de quien sufría malos tratos frecuentes. La audiencia, signada por el peso del cambio institucional, también fue una oportunidad para dirigir la mirada a los otros dramas que se ventilaron en el juicio: los de la exclusión y la violencia.
En los últimos minutos del juicio la mirada se corrió de lugar. De la responsabilidad de una mujer humilde en un momento crítico de su vida, a la responsabilidad social por las condiciones de pobreza que rodearon esa muerte. La invitación a pensar como sociedad en esos otros dramas que se expusieron en las audiencias surgió del mismo tribunal. Sin dejar de asignarle pena a Agüero, los jueces Carina Lurati, Antonio Ramos y Julio García señalaron que también quedó reflejado un problema de orden colectivo: "La mayor violencia que sufre la condición humana como producto de la exclusión social, la pobreza y la necesidad de recurrir a medios de vida de dureza extrema, como el cirujeo y la prostitución, que de manera alguna son elegidos por sus protagonistas".
A eso se dedicaba para subsistir Agüero, quien el 2 de febrero de 2008 hundió el pico de botella en el cuello de su pareja, Jorge Ramón Rivero, en una discusión en la casa que compartían en Gálvez al 4200. A esa realidad de exclusión "no puede la sociedad dar su espalda", dijo en su voto Ramos, quien planteó que al establecerse la responsabilidad de la imputada "se plantea también la de la sociedad. La ley penal llega tarde, lo hace con todo su peso y no resuelve ni evita lo ocurrido. El derecho penal no mira atrás, la sociedad no mira atrás. El Estado no mira atrás. Es en el antes donde debemos detenernos y allí la responsabilidad es de todos, para reclamar y responder frente a la crisis de trabajo, educación y salud".
Agüero fue condenada por homicidio con exceso en la legítima defensa a 4 años de prisión a los que se les sumará una anterior de 6 meses que tenía pendiente. Las fiscales Adriana Camporini y Elida Rivoira habían pedido 12 años de prisión por homicidio simple, pero se mostraron conformes con la sentencia.
El fallo leído por Lurati, presidenta del jurado, plantea que se acreditó que Agüero hirió de muerte con intención a su pareja. Valoraron testimonios de peritos y el secuestro del pico de botella con una huella digital de Agüero, la última en quedar impresa en el vidrio. La mujer había asumido su presencia en el lugar, aunque sostuvo entonces que el propio Rivero se cortó con la botella por accidente. Los peritos lo descartaron.
Ese día, a la casa de calle Gálvez habían llegado de visita un hermano de Rivero, su esposa y sus cuatro hijos. Después de cenar dejaron a los chicos al cuidado de la pareja para ir al boliche Mogambo. En un momento de la madrugada Agüero decidió ir a dormir con su hijo a la casa de su madre. Tenía a la beba de su cuñado en brazos cuando, en el patio de la casa, Rivero la detuvo. Para los jueces quedó demostrado que el hombre, más alto y robusto, rompió una botella y la amenazó para que no se fuera de la casa.
Lo que no se ve. Compañeras de la mujer relataron en el juicio que ella trabajaba desde los 14 años, que Rivero la maltrataba y le sacaba el dinero. Ella, dijeron, le tenía miedo. Por eso los jueces evaluaron justificada la reacción de Agüero, al intentar defenderse de una agresión ilegítima: "Rivero estaba alcoholizado. Ambos estaban cansados y sumergidos en una convivencia violenta. El principal motivo del hecho fue el miedo", evaluaron. Pero entendieron que Agüero se excedió cuando le entregó la beba a su pareja, tomó el pico de botella y le cortó el cuello. El hombre apenas caminó unos metros en busca de ayuda antes de caer desvanecido. Ella, que tenía un nene de entonces 8 años, estuvo unos días prófuga.
La conducta de Agüero, para los jueces, comenzó siendo defensiva pero luego se excedió. Con ese encuadre, el juicio iniciático que durante una semana tuvo a la mujer en el centro de escena terminó ayer. Los otros dramas que expuso el caso siguen vigentes, para quien quiera mirarlos.