Lunes 21 de Diciembre de 2009
El asaltante que protagonizó la toma de rehenes en una clínica de cirugía estética de Oroño al
700 no parece haber escogido un buen momento para pedir su libertad. Hace sólo dos semanas que tres
mujeres lo reconocieron en un álbum de fotos como el autor de asaltos en institutos médicos y 16
causas lo tienen como sospechoso en robos con un mismo sello. Por todo esto, el juez de Instrucción
Juan José Pazos le negó a Ricardo Albertengo la posibilidad de volver a las calles rosarinas.
Albertengo seguirá atado a las rejas por la cantidad de expedientes que
acopió tras la resonante toma de rehenes del 20 de octubre pasado. Si bien está en la cárcel de
Riccheri y Zeballos cumpliendo una condena a 19 años y 2 meses por matar a un rehén durante un robo
de 1994, la prisión preventiva por los hechos recientes le impide gozar de salidas
transitorias.
El planteo. Es por esto que la semana pasada, con el patrocinio de una
defensora oficial, Albertengo requirió en el juzgado de Instrucción Nº 8 que lo dejen en libertad
bajo promesa jurada.
El fiscal Marcelo Vienna se opuso. Planteó que existen “elementos
de convicción suficientes” para someterlo a juicio por delitos que contemplan pena de
prisión. Y remarcó que a eso se suma el “cúmulo de antecedentes y sentencias
condenatorias” que exhibe su prontuario.
Denegado. La respuesta de juez Pazos al pedido de Albertengo fue un rotundo
no: le recordó que está acusado de un catálogo de delitos, entre los que enumeró los de robo
calificado, privación ilegítima de la libertad, portación de arma de guerra y resistencia y
atentado contra la autoridad. Señaló además que como existen medidas probatorias pendientes podría
intentar sustraerse a la acción judicial. Por todo esto el juez rechazó el planteo, al que calificó
de “improcedente”. La resolución puede ser apelada.
Se supone que Albertengo cometía los robos que le imputan, la mayoría a
centros médicos o de estética, mientras gozaba de las salidas transitorias. Los asaltos fueron
cometidos con la singularidad de que el ladrón permanecía incluso horas conversando con las
víctimas, no era violento y en ocasiones entraba en acción tras una serie de visitas previas como
simple paciente. Ese beneficio, que es legal y le correspondía por el tiempo que llevaba en
prisión, ahora está vedado por sus últimas andanzas.
El 20 de octubre, Albertengo llegó alrededor de las 10 a una clínica de
cirugía estética de Oroño al 700, robó 1.700 dólares y retuvo a pacientes y empleados del local.
Pero sus planes se frustraron cuando un médico que realizaba una cirugía en la planta alta llamó a
la policía. El asaltante tomó entonces a dos personas como rehenes al verse sin salida y luego de
una negociación se entregó y volvió a la cárcel.
La saga. Luego la oficina que investiga causas sin imputados identificó 16 causas por robo que podrían tenerlo como autor. En el juzgado de Pazos, Albertengo ya fue reconocido en dos de esos hechos por la dueña de un spa de avenida Pellegrini asaltado el 29 de agosto pasado y otras dos mujeres lo señalaron por el robo a la clínica de terapias naturales Pendrel, de Rodríguez 459, del 13 de octubre pasado. En las tres causas de ese juzgado ya fue indagado. Y, tras el dictamen del juez, en las tres seguirá preso.