Policiales

Preventiva para un joven por matar a sangre fría a un jubilado en su casa

Tiene 24 años y cayó por el crimen en septiembre de Albino Almaraz, al que atacaron para robarle sus haberes. Ya había otros dos detenidos

Sábado 05 de Enero de 2019

A Héctor Albino Almaraz lo asesinaron el 26 de septiembre pasado cuando estaba sentado en la puerta de su casa de Demestri 6061, en las inmediaciones del Fonavi de Rouillón y bulevar Seguí. Tenía 70 años y lo reconocían por dos apodos: "Pescador" o "Tri Tri", por aquella muletilla utilizada por el personaje Minguito de Juan Carlos Altavista. Esa tarde al menos dos hombres armados lo enfrentaron y para robarle siete pensiones de discapacidad que cobraba por distintos integrantes de su familia le dispararon en el pecho con una pistola calibre 11.25 (45).

   Alfredo Federico N., de 24 años, fue imputado ayer por el fiscal Adrián Spelta como quien gatilló contra el jubilado. Lo acusó de los delitos homicidio doblemente calificado por criminis causa —matar para ocultar otro delito— y por la participación de dos o más personas, además de la portación ilegítima de arma de fuego. El juez Héctor Núñez Cartelle le dictó prisión preventiva por el plazo de ley, es decir al menos dos años.

   Alfredo Federico N. fue el tercer detenido e imputado por el crimen de "Tri Tri" Almaraz. Pocos días después de su muerte efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) detuvieron a un vecino de la víctima —Osvaldo "Mojarrita" R., soldador y electricista de 42 años— al que se le achacó haber planeado el robo junto a cuatro secuaces.

   Tres semanas después del crimen Blas Joel R., un electricista de 18 años sin antecedentes penales, se presentó ante la fiscal Marisol Fabbro al enterarse que estaba siendo buscado por la policía. Fabbro lo acusó como coautor del crimen de Almaraz, con una calificación que prevé prisión perpetua: homicidio doblemente calificado por criminis causa y por el concurso premeditado de dos o más personas, además de la portación de arma de fuego.

Sin cambios

Tras el asesinato de "Tri Tri" Almaraz Alfredo Federico N. no modificó sus hábitos. El jueves fue detenido en un control rutinario de Comando Radioeléctrico en pasaje Pasotti al 5900, a escasos 200 metros de la escena del crimen, en los confines de los barrios 13 de marzo y el Fonavi de Rouillón y Seguí.

   Acompañado por el defensor privado Darío Yozviak, Alfredo N. se sentó ayer en el banquillo ante el juez Nuñez Cartelle para escuchar la acusación de parte del fiscal Adrián Spelta, en reemplazo de Fabbro. Apoyado en el relato de al menos tres testigos, uno de ellos de identidad reservada, repasó el último capítulo en la vida de Almaraz. El hombre percibía, además de su jubilación, pensiones por discapacidad de su esposa, sus cuatro hijas y tres nietos, todos con retraso madurativo por una enfermedad genética, se encontraba sentado en la puerta de su casa y al ver que lo iban a robar intentó impedirlo. Recibió un disparo calibre 45 en el pecho. Para la fiscalía quien le gatilló fue Alfredo N.

   "Llevaba en la mano un arma grande, que brillaba como un espejo", describió uno de los testigos respecto a la calibre 45 que dicen portaba el imputado. Otro testigo dijo haber advertido, a partir de una última charla entre los delincuentes. que iban a asaltar a "Tri Tri" pero que no le dieron tiempo a avisarle. Para la Fiscalía a la casa de Almaraz ingresaron N. y su compinche Blas R..

   Tras herir de muerte a Almaraz los ladrones ingresaron a su casa y golpearon duramente a la esposa. Tras revisar la casa sólo se llevaron se llevaron un espejo y un televisor. En la escena se secuestró una sola vaina servida calibre 11.25 milímetros (45). Los tres ladrones huyeron en el Peugeot 206 color gris en el que habían llegado y que era conducido por el apodado "Pantera", aún prófugo.

El plan y los roles

El fiscal explicó que una semana antes del atraco, entre los días 18 y 19 de septiembre, "Mojarrita" R. se reunió con sus compinches y definieron los roles que cada uno iba a cumplir en el golpe.

   Spelta, al solicitar la aplicación de la medida cautelar de prisión preventiva por el plazo de ley para el acusado, manifestó que dos de los testigos que aportaron información a la Fiscalía para lograr la identificación de la gavilla fueron amenazados y atacados a balazos. Uno de ellos recibió una ráfaga de disparos desde una moto y un proyectil lo hirió en el hombro. "Ese testigo se tuvo que ir del barrio por miedo", resaltó el fiscal.

   La defensa requirió que el plazo de medida cautelar no superara los 30 días, a lo que el fiscal se opuso ya que los coimputados en esta causa están bajo prisión preventiva por el plazo de ley. A la hora de resolver el juez Nuñez Cartelle le dio la derecha a la fiscalía, valoró la pena en expectativa y, tomó como un ingrediente de peligrosidad, hizo hincapié en que dos de los testigos aportados por la acusación hayan sido amenazados y atacados a balazos. Entonces dictó la prisión preventiva.

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