Martes 21 de Julio de 2015
El sábado a la mañana dos hombres golpearon la puerta de una casa del barrio Las Delicias. Le dijeron a la dueña que buscaban trabajo y mencionaron a su esposo, pero por precaución ella no les abrió. Salió a los diez minutos y la redujeron de un golpe con un arma, la obligaron a entrar y la encerraron con su hijo de 14 años para apoderarse de dinero, armas, celulares y electrodomésticos que cargaron en una chata de la familia. Pero un vecino llamó al 911 y la llegada de la policía cortó la fuga de los ladrones, que resultaron ser dos presos con salidas de la cárcel donde cumplen condena por delitos contra la propiedad. En una audiencia imputativa realizada ayer quedaron acusados de delitos graves y con prisión preventiva sin plazos, lo que cancela sus egresos de prisión.
La entradera ocurrió el sábado a las 10 de la mañana en una casa de Arengreen 5803 B, situada en la ochava sureste y con una cochera a la que se accede por Madre Cabrini. Está a metros del sector comercial de Arijón y Ovidio Lagos, en jurisdicción de la comisaría 21ª. Allí estaban Marcela G., de 48 años, y su hijo Nazareno, de 14. Según contó a este diario el fiscal de Flagrancia David Carizza, dos hombres golpearon la puerta y le dijeron que estaban buscando trabajo. Nombraron a Alejandro, su pareja, pero aún así ella no abrió la puerta. Ante la negativa, los dos hombres se retiraron.
La mujer esperó un rato y salio a los diez minutos, sin saber que los ladrones la estaban esperando en la vereda. La abordaron, la redujeron asestándole un golpe con un arma de fuego y la arrastraron hacia adentro. La encerraron con el hijo en el dormitorio y se apoderaron de dinero, celulares y electrodomésticos. También acopiaron armas que el esposo de la víctima, aficionado a la caza, tenía registradas a su nombre y con permiso de tenencia. Cuando las encontraron, empezaron a cargarlas en la camioneta de la familia, una Toyota Hilux blanca. Eran carabinas, escopetas y un arma de puño Glock calibre 9 milímetros.
Los ladrones alcanzaron a cargar las cosas pero no pudieron salir. Un vecino que vio movimientos raros en la vereda llamó al 911 y la llegada de los móviles frustró el plan de los asaltantes que, dando todo por perdido, escaparon corriendo hacia Ovidio Lagos y Circunvalación. Los policías pidieron refuerzos y en total intervinieron tres patrullas. A uno de los asaltantes lo detuvieron a las pocas cuadras y al otro, lejos de allí, escondido en una alcantarilla Circunvalación y José Cura. Uno de ellos efectuó disparos a la policía.
Los detenidos son Gerardo Mario Pérez, de 28 años, y Pablo Andrés Villarroel, de 33. En ese momento fueron trasladados a la comisaría 21ª, donde se registró el procedimiento y se detectó que ya estaban cumpliendo condenas por delitos de robo calificado. Al momento del asalto gozaban de salidas autorizadas en el marco de la ejecución de la pena.
"Disculpá que no te abro pero lo tengo prohibido", dijo ayer desde atrás de la puerta una voz de mujer que se excusó de hablar sobre lo sucedido. Los vecinos no dejaban de expresar su bronca por la reiteración de asaltos y precisaron que en los últimos dos meses hubo cuatro entraderas en casas de la calle Madre Cabrini en el tramo entre Ovidio Lagos y Alvear. "Son todos los casos iguales: se meten dos o tres personas, te golpean, te roban y se van", contó enojado un vecino de la cuadra donde ocurrió el último asalto.
Ayer al mediodía se realizó la audiencia imputativa a los acusados, presidida por el juez Juan Carlos Vienna, quien les otorgó la prisión preventiva sin plazo por el hecho de que están cumpliendo condena. Esta medida cancelará sus salidas de prisión.
El fiscal Carizza solicitó que los detenidos fueran acusados por los delitos de robo calificado, privación ilegítima de la libertad tanto de la madre como del hijo y resistencia a la autoridad, porque uno de los imputados disparó a los policías con el arma que portaba. Se trata de un arma de guerra, una Browning calibre 3.80 apta para el disparo, lo que complica su situación procesal.
La imputación requerida por la fiscalía fue discutida en al audiencia porque el defensor particular de los detenidos reclamó que el hecho se considere en grado de tentativa, argumentando que no llegaron a hacer uso o disponer de las cosas robadas. Pero Vienna se inclinó por fijar la acusación como un delito consumado, tal como pedía la fiscalía.
Los acusados son de la zona norte de Rosario y tienen antecedentes por robos con armas. Villarroel cumple una condena a 8 años de prisión y Pérez purga la misma pena por robo calificado por uso de arma y resistencia a la autoridad, antecedentes que tuvo en cuenta el juez al dictarles la prisión preventiva sin plazos.