Policiales

Preventiva a integrantes de una banda de ladrones

Son seis hombres apresados el lunes. A dos de ellos los imputaron por un golpe en Casilda y a los otros cuatro por robos en Rosario.

Viernes 29 de Abril de 2016

Seis integrantes de una banda de hampones dedicada a los delitos contra la propiedad en Rosario y localidades vecinas fueron imputados de conformar una aceitada asociación ilícita mientras al menos otros tres miembros siguen prófugos. El jefe de la misma sería Mario Resta, un conocido delincuente de 47 años con condena cumplida por homicidio. Una hermana de Ramón "Monchi" Machuca, jefe prófugo de la banda de Los Monos, fue acusada de realizar tareas de inteligencia previas. En tanto, un hombre de 71 años portador de HIV y tuberculosis, es el único que quedó en prisión preventiva por el plazo de ley ya que el tratamiento de la medida cautelar para el resto de los acusados se postergó para el próximo martes.

Con una hora de retraso porque la audiencia fue programada para dos imputados cuando en realidad eran seis, y porque los defensores leyeron una larga acusación cuando la fiscal de Investigación y Juicio Viviana O'Connell le entregó un escrito en la mano en ese mismo acto, se desarrolló ayer en Tribunales la audiencia donde los seis detenidos el lunes en más de 10 allanamientos quedaron acusados de integrar una banda dedicada a violentos robos a mano armada en casas y comercios.

Ante el juez José Luis Suárez los acusados se presentaron como Mario Antonio Resta, de 46 años, remisero y carnicero; Romina Soledad Machuca, de 28 años, ama de casa; Jesús "Ruly" Acosta, de 28 años, remisero y mecánico; Rogelio Sequeira, un jubilado de 71 años; Natalio Pieroni, de 39 años; y Aldo Vallejos, de 37 años, estos dos últimos mecánicos afincados en Zavalla.

Roles marcados. La fiscal hizo una descripción general de la actividad del grupo, le asignó roles a sus miembros y les achacó al menos cinco hechos. Acusó a Resta de ser el líder "con voz de mando" de una banda "con permanencia en el tiempo y estabilidad". Le endilgó a Machuca, una joven con fama de picante y antecedentes por hechos violentos, de ser quien hacía la "inteligencia previa" de las casas y comercios que luego asaltaban, pero que también acompañaba a Resta durante los robos. Es que el sindicado cabecilla pergeñaba y pensaba los golpes, aportaba logística e información desde un auto preparado para la fuga, tenía comunicación permanente con los ejecutores (Acosta, Machuca y Fernández), y modulaba la frecuencia policial con un handy para alertar de algún riesgo.

La fiscal mencionó también como miembro de la gavilla a Diego Mariano Fernández, imputado ayer en Casilda por robar una joyería (ver aparte).

Los hechos. O'Connel habló de una investigación que cruzó datos de seguimientos, escuchas, desgrabaciones de conversaciones e inteligencia realilzada desde hace seis meses por la Policía de Investigaciones (PDI), con lo cual pudo atribuirle al grupo varios asaltos resonantes.

Entre ellos el robo de 250.000 pesos a una inmobiliaria de Rondeau 1304 donde maniataron a empleados, el 12 de febrero pasado; el atraco a la rotisería Noelia, de donde se llevaron 50.000 pesos el 29 de enero de este año; una entradera en pasaje Wilson 2888 del 14 de marzo, cuando robaron un Ford Focus (luego usado en el asalto a la joyería de Casilda), 8.000 pesos y electrónica.

En los operativos donde detuvieron a los acusados se encontraron cinco vehículos con pedido de secuestro, autopartes, armas de fuego, handys conectados a la frecuencia policial, chalecos policiales, joyas, celulares, computadoras, herramientas para adulterar guarismos de autos y 100 mil pesos.

Los delitos por los que fueron imputados van desde asociación ilícita hasta robo calificado por uso de armas de fuego y agravado por ser en poblado y en banda, privación de la libertad y encubrimiento.

Con acuerdo de las partes y a pedido del juez Suárez, la Fiscalía postergó la exposición de las evidencias contra cada uno de los acusadoshasta el martes, cuando se trate la prisión preventiva de cinco de ellos.

Es que el magistrado resolvió sólo la situación cautelar del mayor del grupo, Sequeira, quien quedó en prisión preventiva por el plazo máximo de ley. A pesar de sus 71 años, estar enfermo de tuberculosis y portar HIV (según argumentó la defensa para pedir la prisión domiciliaria) deberá esperar el trámite en la cárcel con los cuidados y tratamiento según su estado de salud.

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