Policiales

Por un boquete entraron a una joyería y esperaron para dar un golpe certero

Cuatro osados ladrones aguardaron pacientemente encerrados en el baño la llegada de los empleados que desactivaron la alarma y abrieron la bóveda del local. Fue en Maipú al 1000.

Jueves 26 de Marzo de 2015

Fueron osados y se movieron con precisión quirúrgica. Tras realizar un boquete desde un patio interno, cuatro ladrones ganaron el interior de la joyería ubicada en Maipú 1062. Refugiados en el baño, el único sitio que no tiene sensores del sistema de alarma, esperaron la llegada de dos empleados del comercio. Eso ocurrió pasadas las 8. Pero a pesar de eso siguieron esperando. Dejaron que los trabajadores desconectaran las alarmas y sacaran de la caja fuerte los paños con las alhajas que iban a acomodar en los exhibidores. Fue entonces que entraron en acción y los redujeron. Los ladrones tenían unos 30 años de promedio. Algunos usaron capuchas y otros gorritas y lentes negros. Sin apresurarse vaciaron la joyería y se marcharon por el frente del local. Se subieron a un Volkswagen Gol color blanco estacionado al frente y se esfumaron. El monto de lo robado, entre efectivo y mercancía, no fue precisado por las fuentes policiales y mucho menos por los dueños del negocio.

El primer día hábil de la semana fue una pesadilla para los dos empleados del "Taller MG", una de las siete joyerías que hay en Maipú al 1000, entre San Luis y San Juan. El negocio es una distribuidora mayorista de joyas y alhajas pero también un lugar de fabricación, diseño y reparación de piezas de metales preciosos. Una joyería con más de tres décadas en el rubro y muy conocida dentro del mercado.

Al filo de las 8 de ayer, al negocio que se levanta frente a la sede de gobierno de la Universidad Nacional de Rosario llegaron los dos empleados, un hombre y una mujer de alrededor de 60 años. Abrieron la puerta de reja e ingresaron cumpliendo con el ritual diario. Desconectaron la alarma, abrieron la caja fuerte y sacaron de la bóveda los paños con las joyas y las alhajas a exhibir para su venta. Luego uno de ellos fue hacia la parte trasera del local, donde hay dos oficinas y un baño. Fue en ese momento que desde el baño salieron los cuatro hombres armados.

Así comenzó la secuencia final de un atraco que se había iniciado varias horas antes, cuando los ladrones desembarcaron en un patio interno desde el cual realizaron un boquete que los depositó en el baño del local.

Saber esperar. El Taller MG está ubicado a mitad de cuadra y para llegar al patio interno, ubicado en una especie de pulmón de manzana de difícil acceso, hay que trepar por los techos de un boliche, de otra joyería o descolgarse por la terraza de una galería con ingreso por peatonal San Martín que durante el fin de semana largo permaneció cerrada. El negocio cuenta con un sistema de alarma, sensores de movimiento y cámaras de videovigilancia. Según se pudo conocer, los ladrones trabajaron con herramientas pesadas para realizar un hueco en la pared de 50 por 50 centímetros que los depositó en el baño, el único lugar del local donde no hay sensores que detectaran su presencia. Un vecino indicó que alrededor de las 2.30 una alarma se activó en la zona, pero desconocía si se trataba de la del negocio robado.

A través del boquete, los delincuentes ingresaron al baño. Pero cuando todo hacía presuponer que realizarían el escruche del local (robar una residencia sin que sus moradores estén presentes) optaron por esperar hasta que se hicieran las 8 de la mañana, hora en la que abre la joyería. Los ladrones esperaron en calma y dejaron que los trabajadores desarrollaran metódicamente su actividad. No hubo ansiedad. Escucharon como abrían la puerta de la persiana y como levantaban la misma. Como desactivaban la alarma y abrían la caja fuerte. Los dejaron sacar la mercadería de las entrañas de la bóveda. Y cuando las joyas ya estaban lista para ser exhibidas, salieron del baño y los sorprendieron.

El empleado fue quien peor la llevó ya que lo golpearon reiteradamente en la cabeza con la culata de un arma. Primero para que entendiera quién tenía la voz de mando. Y luego, a partir de que se activó una alarma que había en el interior de la caja fuerte, para que la apague.

Luego los ataron con cables y los encerraron en el baño. Los ladrones se tomaron su tiempo para esquilmar la joyería y se retiraron por la puerta de calle. Cuando huyeron, calle Maipú entre San Juan y San Luis se amoldaba al tránsito endemoniado de primer día hábil de la semana. Y como si eso fuera poco, en diagonal al negocio robado se llevaba a cabo una demolición. Un testigo indicó que los maleantes se marcharon en un Volkswagen Gol color blanco. El caso es investigado por el fiscal de Flagrancia Alvaro Campos, quien ordenó, entre otras medidas, el chequeo de las cámaras de videovigilancia del local y la de un domo ubicado en San Luis y Maipú.

Prisión domiciliaria a acusados de homicidio

Dos jóvenes detenidos como sospechosos del asesinato de Fernando González, ocurrido en diciembre en la zona sudoeste, continuarán presos pero con arresto domiciliario por al menos siete días. Así lo estableció ayer el juez Carlos Leiva al dar el visto bueno a un acuerdo entre fiscalía y defensa. La estadía de los imputados en las viviendas informadas por sus respectivos garantes deberá ser verificada por la policía dos veces al día.

Lucas Emanuel Videla y Esteban Ramón Medina están acusados de homicidio agravado por el uso de arma de fuego de González, que el 21 de diciembre pasado recibió balazo en la nuca en bulevar Seguí y Perú. Según la pesquisa, quienes le dispararon al parecer le exigían que les devolviera 50 pesos.

Videla y Medina fueron arrestados a partir de los dichos de un grupo de vecinos que los habían sindicado como los autores del homicidio.

Entre las pruebas esgrimidas contra ellos, a Medina —quien aseguró que al momento del crimen estaba durmiendo y no tenía nada que ver con el hecho— se le secuestró un revólver calibre 32 con cuatro vainas servidas y dos proyectiles percutados mientras intentaba escapar de la policía.

Dos días después del crimen, el juez Leiva les dictó a los imputados la prisión preventiva sin plazos y a fines de enero el camarista Alfredo Ivaldi Artacho extendió la medida hasta el pasado 27 de febrero. No obstante, las prórrogas continuaron y ayer se celebró una audiencia pública para resolver sobre otro pedido de extensión de prisión pero bajo la modalidad de arresto domiciliario.

Acuerdo. En ese contexto el fiscal Pablo Pinto pidió, en acuerdo con la defensa, la prórroga de la prisión preventiva bajo la modalidad domiciliaria y por el plazo de siete días. La defensora pública María Carrara sostuvo luego que se habían agregado a la causa nuevos testimonios y una foto que puso a disposición de la parte acusadora.

Después declaró una mujer que se ofreció como garante de Medina y posteriormente lo hizo otra que fue ofrecida como garante de Videla.

Luego de oír a las partes el juez hizo lugar a la prórroga de prisión preventiva bajo la modalidad domiciliaria hasta el próximo martes 7 de abril al mediodía, cuando volverá a analizarse sus respectivas situaciones.

Luego de un cuarto intermedio para modificar el domicilio donde quedará arrestado uno de los imputados, el juez ordenó los arrestos domiciliarios en viviendas de la zona sudoeste.

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