Jueves 04 de Mayo de 2023
La cita de esta jueves a la mañana en la sede de Gobernación en Rosario tuvo pasajes de recriminación enérgica a las tareas de seguridad en la calle. Participaban el ministro de Gestión Pública, Marcos Corach; el titular de Seguridad, Claudio Brilloni; el secretario de Seguridad, Marcos Romero; el jefe de policía de Santa Fe, Martín García, y el subjefe de Unidad Regional II, Iván González.
Se la calificó desde pasillos oficiales como una reunión áspera. El gobierno dice tener identificado, en un momento en que la calle en Rosario está en situación crítica, una notoria falta de contracción al trabajo de los mandos medios de la policía, que son aquellos que operan el enlace entre la conducción y el personal. Y que eso se nota en situaciones de desidia, desinterés o desapego en la prestación de servicio.
"No queremos escuchar más que no hay patrulleros en la calle", vociferó uno de los ministros presentes. Lo que se verifica en el esquema de pantallas en el 911, dicen en el gobierno, es que los móviles aparecen circulando. "Pero evidentemente algunos efectivamente están activos en la tarea preventiva u operacional pero otros claramente no".
Entretanto, desde adentro de la policía señalaban los problemas en la fuerza como de profunda desorientación. "En el estado de whatsapp de un alto jefe policial de Rosario hoy aparece la foto, como gran mérito, del secuestro de un matagatos por parte de la comisaría 22ª, mientras en la ciudad hubo cinco muertos en pocas horas y los delitos con armas en la calle se dan todo el tiempo sin ninguna reacción. La policía está invisible. Falta formación, e instrucción pero sobre todo motivación", le dijo a este diario un oficial rosarino con décadas de servicio.
"Lo que el gobierno visualiza como problemas de actuación en el servicio es muy claro: los mandos medios que no dan bola es porque se llevan la moneda", reseñó el uniformado en castellano básico. "Entonces hay que agarrar a tres o cuatro por ejemplo en el Comando o en Orden Público que movilizan las patrullas que salen a recaudar y quebrarles el cogote. Tienen nombre y apellido y todos saben quiénes son. No siempre es un problema de falta de incentivo. No laburan porque agarran guita".