Por el crimen de un ex basquetbolista entrerriano detuvieron a su viuda
El asesinato fue hace casi un mes en Paraná. El juez de la causa cree que la mujer es coautora del homicidio y mañana la indaga.

Miércoles 21 de Octubre de 2009

La viuda del ex basquetbolista  entrerriano Enzo Benedetich, asesinado a balazos hace un mes en el  acceso norte a la ciudad de Paraná, fue detenida esta tarde  acusada de ser coautora material del crimen. La mujer, identificada como Liliana Rivas, fue detenida por  orden del juez de instrucción Eduardo Ruhl, informó el abogado de  la familia del ex deportista, Marcos Rodríguez Allende.

La investigación del crimen se desarrolla dentro del mayor  hermetismo, pero antes de que el juez dispusiera el secreto de  sumario había trascendido la hipótesis de un crimen por encargo  que relacionaba a una persona muy cercana a la víctima. Según Rodríguez Allende, la mujer del ex basquetbolista  asesinado “quedó imputada como coautora material del delito de  homicidio calificado por el vínculo” y fue trasladada a la  Comisaría del Menor de la capital entrerriana.

Tras el asesinato de Benedetich (44), los padres y hermanos  del ex basquetbolista recurrieron a Rodríguez Allende para  presentarse como querellantes, pero en forma paralela, Rivas  también lo solicitó, ya que tenía un hijo en común con Benedetich. Según el abogado, “esta facultad se pierde hoy con la  detención (de Rivas), ya que se la excluye de ser litigante y  queda introducida como imputada del delito de homicidio  calificado”.

El abogado estimó que “seguramente mañana se le va a tomar  declaración indagatoria a Rivas y se le presentarán las pruebas  que respaldan su imputación y el objeto procesal específico por el  que llega al juzgado de instrucción”. Rodríguez Allende no descartó que, luego de la indagatoria,  Rivas sea trasladada a la Unidad Penal 6 de mujeres de Paraná.

Trascendió que en los últimos días los investigadores del caso  secuestraron la computadora que la mujer utilizaba en la Empresa  Provincial de la Energía, donde tiene un cargo jerárquico. También se investigaron las llamadas telefónicas desde el  celular de Rivas, poniéndose especial interés en las últimas horas  antes de cometido el crimen de Benedetich.

Según Rodríguez Allende, en la detención de la mujer del ex  basquetbolista “hay elementos importantes y suficientes” y citó,  entre otros, “pruebas testimoniales y científicas que  evidentemente despiertan el estado de sospecha sobre Rivas”. El querellante explicó que la imputación a la mujer de  coautora material implica que existe otra “persona que fue  responsable o efectuó los disparos que terminaron con la vida de  Benedetich”.

Las sospechas sobre el autor del crimen se orientan hacia un  policía de apellido Flores, que trabaja de albañil y es buscado  desde horas posteriores al homicidio luego de que su mujer  denunció que salió horas después del asesinato para prestar  servicio en la Policía, pero nunca llegó al trabajo y desapareció.Según Rodríguez Allende “hay elementos de conexión entre  Flores y el matrimonio porque él trabajó en la casa de la familia  haciendo tareas en un baño y ahí es donde los conoció”.

El ex basquetbolista Benedetich fue asesinado en su auto la  medianoche del 26 de septiembre por alguien que le efectuó cuatro  disparos de arriba hacia abajo desde atrás, que es la posición que  ocupaba el matador en el asiento trasero.

La mujer de la víctima denunció que esa noche fue con su  marido en su auto Honda Fit hasta un cajero automático situado en  las avenidas Almafuerte y Zanni y que ella descendió del vehículo  para hacer una extracción de dinero.Aseguró que al retornar al vehículo, encontró en el asiento  trasero a un desconocido que amenazaba con un arma a su marido. 

Siempre según la versión de Rivas, el desconocido obligó a la  pareja a dirigirse hasta la zona de la residencia arzobispal  Mariápolis donde, sin mediar palabras, mató al ex basquetbolista. Esta declaración luego fue cambiada por la mujer, quien  admitió que su marido hizo subir al asesino al auto, luego de  reconocerlo, mientras transitaban por una oscura calle de tierra. Posteriormente se empezó a evaluar si se había tratado de un  crimen pasional o un ajuste de cuentas.