Domingo 04 de Octubre de 2009
La Cámara Penal de Rosario confirmó la condena contra un policía por la brutal golpiza sufrida en mayo de 2005 por dos hermanos albañiles a los que acusaron de un delito inexistente en la comisaría 11ª. Hipólito Moreno, quien en ese momento tenía 33 años y se desempeñaba en el Comando Radioeléctrico de Villa Gobernador Gálvez, deberá purgar los cuatro años de pena efectiva y ocho de inhabilitación para ejercer cargos públicos.
La pena había sido impuesta hace 11 meses por el juez de Sentencia Antonio Ramos en diciembre pasado. El magistrado consideró que los albañiles habían sufrido una agresión tremenda a manos del policía. La Cámara Penal ordenó ahora su detención.
Los integrantes de este tribunal superior —Ernesto Pangia, Ramón Ríos y Adolfo Prunotto Laborde— revocaron por este mismo caso el fallo que pesaba contra el comisario principal Miguel Angel Martínez, quien estaba a cargo de la 11ª y el subjefe Baltazar Galarza. Ambos apelaron y fueron absueltos ya que pesó que en el momento del incidente no estaban en la comisaría.
Causa armada. Este caso de abuso policial sucedió el 9 de mayo de 2005 y fue investigado por el juez de Instrucción Juan José Pazos. Todo comenzó cuando cuando los hermanos Oscar y Hugo Barreto —de 25 y 32 años respectivamente— regresaban a su casa en bicicleta tras trabajar en una obra en construcción de Echesortu. A las 20.45, en Ayacucho y Esteban de Luca, tuvieron la mala fortuna de protagonizar un incidente de tránsito con el agente Hipólito Moreno, que entonces tenía 33 años. Según quedó probado en el expediente, el policía estaba de civil y llevaba a la rastra un ciclomotor Garelli por Ayacucho hacia el sur. Según contaron los hermanos, el policía rozó a Hugo y cuando éste le preguntó qué hacía el policía sacó un arma y efectuó disparos a sus pies y al aire.
Pero todo no quedó allí. Moreno pidió refuerzos desde su celular. A los pocos minutos, el lugar se llenó de patrulleros del Comando Radioeléctrico y de la Patrulla Urbana. Entonces, el policía afirmó que los albañiles habían intentado robarle la moto, armados con un trozo de madera. Los hermanos padecieron desde allí una pesadilla. Los subieron a un patrullero y, acusados de robo calificado, fueron brutalmente golpeados en el penal de la 11ª con esposas puestas. Ninguno de los dos tenía antecedentes y en defensa de su honradez salieron sus propios patrones indignados al conocer el caso. A la mañana siguiente, luego de que los dejaran en libertad, acudieron a los Tribunales, donde un médico forenses comprobó sus lesiones.
La investigación. Sobre finales de noviembre de 2005, el juez Juan José Pazos procesó a seis policías por fraguar el hecho y golpear los trabajadores de la construcción. Con Moreno a la cabeza, también fueron puestos bajo la lupa los sargentos primeros Roberto Rubén Bugnar y Juan Eduardo Cáceres y un cabo que quedaría al margen del caso. Bugnar y Cáceres fueron condenados por encubrir pero no apelaron el fallo. Moreno fue el sentenciado por el hecho más grave: privar de la libertad de un modo abusivo a los albañiles, golpearlos estando esposados y falsear ideológicamente el acta y el libro de guardia. La golpiza quedó acreditada en las lesiones y hasta por los dichos de otros policías. El fallo de la Cámara conocido el viernes fue unánime.