Policiales

Policía de civil mató al ladrón de un repartidor

Un policía que custodiaba a un repartidor de helados mató de un disparo en el pecho a un joven asaltante de 17 años que los abordó ayer al mediodía frente a un almacén de barrio Ludueña. La policía sostuvo que el efectivo, vestido de civil, respondió a dos tiros previos efectuados por el muchacho...

Martes 15 de Enero de 2008

Un policía que custodiaba a un repartidor de helados mató de un disparo en el pecho a un joven asaltante de 17 años que los abordó ayer al mediodía frente a un almacén de barrio Ludueña. La policía sostuvo que el efectivo, vestido de civil, respondió a dos tiros previos efectuados por el muchacho, aunque el dueño del negocio aseguró con aplomo que el único balazo que retumbó el lugar fue el ejecutado por el hombre de seguridad.
  El muchacho fallecido se llamaba Luciano Leiva, tenía 17 años y sus vecinos lo describieron como un joven habituado a asaltar a distribuidores. Su hermano Walter Javier Leiva, de 20 años, está preso desde octubre por el crimen del comerciante Sergio Brusa, ocurrido el 10 de septiembre en Empalme Graneros. Le disparó un cabo de la comisaría 9ª que cumplía servicios de vigilancia adicional como custodio del un repartidor de helados Com−Com.
  El camión de reparto estacionó antes de las 13 de ayer frente a un almacén de Bielsa casi Rouillón. El chofer descendió junto al custodio y entregó un pedido a la comerciante. En ese momento se acercó el joven, exhibió un arma y le exigió al repartidor el dinero que la mujer acababa de abonarle por la mercadería, acaso sin advertir que lo acompañaba un policía. Una vez concretado el robo se produjo el disparo que lo hirió en el costado derecho del torso. Para la policía, fue una reacción defensiva del cabo. Aunque los vecinos dijeron en forma unánime que se escuchó un solo tiro.
  Gravemente herido, el chico tuvo fuerzas para correr hasta la esquina de Solís y Bielsa, donde cayó sobre la galería de una casa de dos plantas. De allí fue trasladado a un hospital diez minutos más tarde por un móvil policial, donde murió.
  “Yo estaba comiendo cuando sentí el tiro y pensé que le habían tirado a mi mujer”, contó Mario, el dueño del almacén, de 66 años. Según contó, su esposa Juana Balbi, de la misma edad, le había entregado 20 pesos al repartidor desde atrás de una reja cuando ocurrió todo.
¿Tiroteo? El comerciante negó categóricamente que se haya producido un enfrentamiento. “¿Tiroteo? Acá no hubo eso. El choro no alcanzó a hacer un solo tiro. El disparo del policía fue certero”, dijo el hombre. No había en su discurso reprobación: según dijo, estaba tan conforme con la reacción del policía como cansado de sufrir asaltos.
  Ese relato contradice la versión oficial del caso. Fuentes de la Jefatura de policía señalaron que, al advertir el robo, el efectivo dio la voz de alto y el ladrón alcanzó a tirar dos veces con un revólver calibre 38 antes de recibir el proyectil policial. No se precisó dónde impactaron los tiros adjudicados a Leiva.
  El arma del muchacho fue secuestrada y se reportó que tenía “dos cápsulas servidas y una intacta”. También quedó secuestrada la pistola 9 milímetros del policía para peritarla. El efectivo, Juan Martín L., prestó declaración en la División Judiciales, a la espera de que la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya defina la carátula del caso.
  Fuentes de la comisaría 12ª dijeron que la carátula del caso es tentativa de robo, resistencia calificada a la autoridad y homicidio, lo que da cuenta de un intercambio armado.
  Los vecinos, no obstante eso, señalaron en forma coincidente que se escuchó un solo disparo. “El chico pasó caminando, saludó y fue al almacén. Ahí sacó un arma grandota y yo me encerré con mis hijos porque tuve miedo. Después escuché el tiro y lo vi pasar con la camisa ensangrentada hasta que cayó en la esquina”, describió una mujer de la cuadra que, como el resto, pidió dejar su nombre en reserva. 

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