Policiales

Policía de civil persiguió a ladrón y lo mató en presunto tiroteo

Fue en Garibaldi y Rodríguez. El chico asesinado, de 17 años, estaba cumpliendo arresto domiciliario. Vecinos pusieron en duda que haya habido un enfrentamiento.

Viernes 16 de Octubre de 2015

Un adolescente de 17 años murió ayer a la mañana en un cruce de la zona sudoeste de la ciudad luego de recibir un balazo disparado por un policía de civil que lo persiguió durante cuatro cuadras después de que cometiera dos atracos. Según fuentes policiales y judiciales, según la información preliminar el chico cayó muerto luego de intercambiar disparos con el agente.
  Sin embargo, vecinos de la zona y familiares del chico, identificado como Jonatan Ezequiel Ojeda, sugirieron que no hubo tiroteo y que el revólver calibre 32 hallado en la escena del crimen “fue plantado”.

Temprano. Los voceros consultados señalaron que el incidente se desencadenó alrededor de las 7 de ayer. El fiscal de Homicidios Florentino Malaponte señaló que a esa hora una mujer bajaba de un auto frente a una casa ubicada a unas tres cuadras de Garibaldi y Rodríguez cuando fue emboscada por un muchacho armado vestido con “ropas llamativas y una gorra de color naranja”.
  Según esta versión, el joven primero le asestó un culatazo en la cabeza y luego le robó algunas pertenencias. La mujer asaltada denunció lo ocurrido al 911 y también le advirtió sobre el ilícito a la esposa de un efectivo de la policía rosarina que vive enfrente de su casa. Pero al parecer esa mujer no fue la única persona asaltada en ese contexto. El vocero judicial indicó que el chico fallecido también le había robado a tres chicas un teléfono celular “blanco con tapa verde” que luego sería hallado entre las ropas del ladrón.

Persecución. En ese marco Martín R., un cabo primero de 37 años que cumple funciones en la subcomisaría 22ª, se subió a un auto Volkswagen Bora y salió tras los pasos del ladrón. Según la versión oficial, lo persiguió cuatro cuadras y, cuando llegó a la esquina de Rodríguez y Garibaldi, “lo arrinconó y se produjo un tiroteo”.
  El adolescente fue alcanzado por un balazo que le perforó el pómulo derecho. El joven se desplomó en la vereda y murió casi en el acto.
  El fiscal indicó que el auto del policía fue atravesado por un proyectil supuestamente disparado por el maleante en el lado izquierdo del paragolpe delantero.
  Malaponte también señaló que en la escena del hecho se secuestraron un revólver calibre 32 que aparentemente fue disparada por el ladrón fallecido y la pistola calibre 9 milímetros del efectivo. “Las características del arma del ladrón coinciden con el relato de las víctimas”, explicó el fiscal.
  —¿El policía se enfrentó con el ladrón?
  —Eso lo va a determinar las evidencias que se recojan. Hay que esperar el informe de la policía científica para establecer si el auto fue baleado por la persona fallecida. Todo indica que hubo un enfrentamiento porque la descripción física de los testigos coincide con los rasgos de quien cometió los robos.
  Las otras evidencias con que cuentan los investigadores judiciales son dos contactos telefónicos. “Uno de los llamados es de la vecina a la que le robaron. Y la segunda es del policía pidiendo ayuda a raíz de que no podía preservar la escena del hecho porque la gente se estaba amontonando”.
  Asimismo, el fiscal indicó que el adolescente estaba cumpliendo prisión domiciliaria por decisión de la jueza de Menores Nº 1 María del Carmen Mussa, aunque no detalló cuáles eran las razones del arresto. El procedimiento fue trasladado a la División Judiciales por estar implicado un policía.

Vecinos. En este contexto, un hombre de unos 30 años que se presentó como tío del adolescente y otros vecinos le dijeron a un cronista de este diario que el policía disparó sin haberle dado la voz de alto al adolescente. Asimismo, afirmaron haber visto que uniformados que llegaron a la escena del crimen “plantaron una billetera y un arma de fuego”. Y que como la gente que estaba presente comenzó a quejarse fueron retirados “de mala manera” por los efectivos.
  Al respecto, fuentes policiales indicaron que cuando trabajaban en la escena del crimen unas cincuenta personas “comenzaron a arrojar objetos contra el fiscal, la ambulancia y algunos medios de comunicación que trabajaban en el lugar”.

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