Pocas pistas por el crimen de una anciana
La pesquisa no pudo por ahora identificar a él o los autores del asesinato, pero confirmó que la anciana sufrió un castigo tremendo que le causó, además de severas lesiones en la cabeza, la fractura de varias costillas, según el resultado de la autopsia.

Domingo 29 de Noviembre de 2009

El atroz crimen de Zulema Villamón, ocurrido el sábado 21 en una pensión de barrio Martín, permanece rodeado de un infranqueable misterio. La pesquisa no pudo por ahora identificar a él o los autores del asesinato, pero confirmó que la anciana sufrió un castigo tremendo que le causó, además de severas lesiones en la cabeza, la fractura de varias costillas, según el resultado de la autopsia. A todo esto, el juez de Instrucción Juan José Pazos estuvo el viernes en el lugar donde vivía y fue asesinada la anciana. Allí, junto a la abogada que representa a los familiares de la víctima, realizaron una inspección ocular.

Durante el acto judicial, los investigadores volvieron a reforzar las impresiones que se llevaron a poco de que fuera hallado el cadáver de Villamón. Para los pesquisas, el caso se presenta muy difícil y hay pocas certezas. La principal es que no se trataría de un intento de robo y que el asesino sería conocido de la víctima. En esa línea, interpretan que quizás por eso Zulema no alcanzó a pedir ayuda y que habría sido atacada por sorpresa. Esa teoría apunta a que la mujer pudo recibir un primer golpe que la desvaneció.

Según datos de la autopsia, la anciana presentaba un golpe importante detrás de la oreja derecha que le provocó un abundante sangrado, aunque no está confirmado que haya sido letal. Además presentaba traumatismos en el rostro y en el cráneo, presuntamente hechos con un objeto contundente. En los últimos días "se peinó" toda la pensión y los techos en busca de algún objeto que haya servido como arma homicida, pero sin resultados positivos. "El que la mató escapó llevándose ese objeto para tirarlo en otro sitio", arriesgó un investigador.

Fracturada. Otra cuestión que se reveló con la necropsia, y que describe la ferocidad del ataque, fue la confirmación de la fractura de varias costillas. La impresión de los investigadores es que esa lesión se produjo por un puntapié cuando la víctima ya estaba en el piso. La policía corroboró que no faltaba nada de la pieza donde vivía la anciana. Por eso sospechan que el crimen no habría estado motivado en un robo. "No se descarta nada. Pudo ser gente de adentro de la pensión o de afuera", aclararon.

Al parecer Villamón tenía una excelente relación con sus vecinos del inquilinato. Pero también llama la atención que nadie haya escuchado nada ni que haya visto entrar o salir gente desconocida. Villamón ocupaba una habitación en la planta baja de la pensión de 3 de Febrero 621. La última vez que la vieron con vida fue cerca de las 18 y estaba sola. Al mediodía había almorzado con su hija. El crimen se descubrió poco después de las 22.