Miércoles 08 de Octubre de 2008
De las cinco personas detenidas el viernes pasado en un operativo que realizó Gendarmería Nacional en el barrio Tablada, acusados de posesión de armas de fuego y venta de estupefacientes, ayer sólo quedaban dos detrás de las rejas. Liborio S., un ex policía de la provincia a quien en el barrio conocen como Poncho Negro, y su pareja, Débora A. Ambos fueron llevados a declarar ante la Justicia Federal la mañana del lunes. Ella se desvinculó de las imputaciones y él se quedó callado porque "no está ubicado en tiempo y espacio", sostuvo su abogado defensor.
El operativo hecho por los gendarmes la semana pasada terminó con el secuestro de entre 6 y 8 kilos de cocaína además de cinco pistolas calibre 9 milímetros, dos escopetas y unos gramos de marihuana. Los uniformados llegaron a la casa de Poncho Negro, en Garibladi al 100, con una orden del juez Marcelo Bailaque y ese mismo magistrado recibió en su despacho a los detenidos el lunes a la mañana. "Liborio es un papelero y llama la atención que lo hayan agarrado con tanta droga. Es demasiado para un vendedor barrial", dijo tras el operativo un vocero policial.
Qué dijeron. "Débora A. admitió ser pareja de Liborio pero sostuvo que ella no sabía de las presuntas actividades ilegales de su esposo. Por lo tanto se desvinculó de todas las imputaciones que le hacen en la causa", sostuvo ayer Carlos Varela, defensor de la pareja.
Respecto a Poncho Negro, quien fue echado de la policía provincial a mediados de los 80 "por incapacidad y carpeta psiquiátrica", el abogado contó que "fue revisado por un forense que determinó que no estaba ubicado en tiempo y espacio para declarar y por lo tanto no lo hizo". En ese orden, adelantó que se pidió al juez que Liborio sea sometido a "una junta médico forense que permita determinar su verdadero estado mental" y si así lo indican, "solicitar su internación en un lugar especial y no en el penal policial de la Unidad Regional II" donde estaba hasta anoche. l