Domingo 25 de Octubre de 2009
El juicio abierto por el homicidio del Pablo Antonio Rusito Espíndola, el muchacho de 25 años ejecutado de un balazo en la cabeza por el cabo de policía Marcelo Galmarini el 24 de mayo de 2007, entró en etapa de definiciones. La fiscal Adriana Camporini solicitó ante el juez de Sentencia Nº6, Julio César García, una pena de 26 años para el uniformado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Esta semana será tiempo de los alegatos de los abogados que representan a la familia de la víctima, tanto en la parte civil como penal.
"Por las pruebas exhibidas no caben dudas que lo del Rusito fue una ejecución realizada por una bestia deleznable. Esperamos para Galmarini una pena ejemplar", dijeron allegados a la familia de la víctima.
No es la primera vez que el cabo Marcelo Galmarini es sometido a un proceso judicial por un homicidio. En febrero de 2001 fue acusado junto a otro policía de la ejecución de Esteban Cabral y Rubén Ortega en Circunvalación y Uriburu. La jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara lo procesó por homicidio agravado pero el juez de Sentencia Nº 1, José María Casas, consideró que ambos actuaron en cumplimiento del deber y legítima defensa y los absolvió (ver aparte)
A sangre fría. El asesinato del Rusito Espíndola fue un cimbronazo para los vecinos del Fonavi de bulevar Seguí y Rouillón. Tanto el cabo Galmarini, de 41 años, como Espíndola, vivían distanciados por menos de 100 metros. El crimen ocurrió el mediodía del jueves 24 de mayo de 2007 ante unos 15 testigos directos en Uruguay y Magallanes. Fue el último capítulo de una discusión que el vigilante mantenía con Gustavo, de 16 años y hermano menor del Rusito, quien fuera novio de la hija del policía. Ese mediodía el efectivo de la Patrulla Urbana salió a buscar al menor con su auto particular por distintas calles del Fonavi. Vestía su uniforme reglamentario y portaba su pistola reglamentaria. Gustavo, por su parte, iba como acompañante de la moto que conducía el Rusito.
En Uruguay al 6000, el policía cruzó su vehículo en la calle para forzar la detención de la moto y descendió para increpar a los jóvenes. Uno de los testigos citados por la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas cuando procesó a Galmarini, en diciembre de 2007, describió así la escena. "¿Por qué no dejás de molestar a mi hermano?", le preguntó el Rusito. A lo que el policía respondió: "Porque él no la deja tranquila a Micaela" (su hija). Entonces comenzó un forcejeo con Galmarini esgrimiendo su arma y aplicándole un culatazo en la cabeza al muchacho, quien alcanzó a lanzar una piña.
"Ambos se desestabilizaron, y cuando se repusieron nuevamente y estando uno en frente del otro, el policía le apuntó a la cabeza y le pegó un tiro", indicó el auto de procesamiento. El joven cayó gravemente herido. El proyectil que salió de la pistola Hi Power reglamentaria de Galmarini destruyó la masa encefálica de Espíndola, quien al día siguiente falleció en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. El agresor, en tanto, se fugo. Pero horas después se entregó en la seccional 19ª.
El dictamen de procesamiento de la jueza Rodenas se basó en los testimonios coincidentes y "concatenados" de doce testigos, entre ellos el hermano de la víctima, que vieron al agente no sólo discutir con el Rusito sino también descerrajarle un balazo a corta distancia y a quemarropa. También tuvo en cuenta las pericias balísticas practicadas al arma del suboficial y al casquillo levantado en el lugar del episodio, que pertenecía a la bala que mató al muchacho.
El juicio. En mayo de 2008 dio comienzo el juicio contra el policía Galmarini, etapa procesal en la que los familiares del Rusito son representados por los abogados Froilán Ravena y Marcos Cella. Fue precisamente el año pasado que los allegados al Rrusito realizaron una protesta frente a los tribunales para exigir justicia. "Exigimos que le den 25 años de cárcel a Marcelo Galmarini", rezaba uno de los carteles que daban contexto a la marcha.
Pablo Espíndola padre y su hermano Ramón se reunieron entonces con el juez de Sentencia Julio César García para expresarle su malestar por la figura delictiva bajo la cual se había dictado el procesamiento del vigilante —homicidio agravado— y la exclusión por parte de la jueza Rodenas de otro policía apuntado por varios testigos como participe del hecho. "Hay testimonios que comprometen a otro policía como cómplice del asesino, pero la jueza lo dejó afuera de la investigación", afirmó Espíndola padre en aquella oportunidad.
Ahora, la fiscal Adriana Camporini requirió ante el juez de Sentencia la pena de 26 años de prisión para el policía. "La reconstrucción integral del crimen indicó que fue una verdadera ejecución ya que la víctima estaba casi desvanecida por un culatazo que le había dado Galmarini", explicó una fuente tribunalicia. "Galmarini es policía y nunca dejó de empuñar su arma reglamentaria. Además, el disparo a la cabeza fue desde muy corta distancia. Una salvajada", relató el vocero. "Si Galmarini hubiera estado en servicio, la pena sería mayor", indicó la fuente.
Tras el alegato de la querella, será el tiempo de los defensores de Galmarini y de los patrocinantes de la provincia de Santa Fe en la demanda civil que realizan los Espíndola contra el Estado en su carácter de empleador del acusado. Se estima que en un mes se conocerá el fallo del juez García, que puede ser apelado por las partes.