Pidieron 10 años de cárcel para "Guille" Cantero por un secuestro
En septiembre de 2017 dos hombres levantaron a Franco R. en la zona sudoeste por orden del líder de Los Monos, pero se equivocaron de víctima.

Jueves 24 de Octubre de 2019

Conectado en teleconferencia desde la cárcel federal de Marcos Paz, Máximo Ariel "Guille" Cantero es juzgado desde ayer por dirigir desde prisión, en 2017, el secuestro extorsivo de un joven que resultó no ser el que buscaban. "Los testigos son vecinos de mis hermanos y mis primos, viven a dos casas desde hace 25 años, ¿y ustedes me dicen que no puedo verles la cara?", cuestionó Guille cuando los jueces resolvieron que dos familiares de la víctima declaren sin la presencia del acusado en la pantalla ni periodistas en la sala. Al fin de la tarde, el fiscal Federico Reynares Solari dio por acreditada la intención y el secuestro, aunque no se haya logrado el cobro de rescate a partir de la confusión, y solicitó una pena de 10 años de prisión efectiva para el líder de Los Monos. Hoy a la mañana se escucharán los alegatos de la defensa y los jueces determinarán la sentencia.

Cantero, quien cumple condena en la cárcel de Marcos Paz como uno de los jefes de la banda de Los Monos y por dirigir una red narco, presenció a la distancia el nuevo debate oral en su contra que comenzó ayer a las 11 en los Tribunales Federales. Su imagen en primer plano se recortó en uno de los televisores de la sala del primer piso, detrás del fiscal Federico Reynares Solari y de frente a sus abogados, Carlos Edwards y Fausto Yrure.

El hecho

La jornada arrancó con la lectura de la requisitoria de elevación a juicio que ubicó a "Guille" como autor de un secuestro extorsivo agravado por la participación de tres o más personas. De acuerdo con la investigación, la tarde del 9 de septiembre de 2017 dos hombres en un Ford Fiesta o Focus rojo con los vidrios polarizados capturaron en la esquina de bulevar Seguí y Espinillo a Franco R., un muchacho que conversaba en esa esquina con unos amigos.

Le cubrieron la cabeza y lo obligaron a bajar en un galpón donde también permaneció con los ojos tapados. Allí los captores se dieron cuenta de que habían cometido un error: no tenía un lunar como la persona que buscaban y además usaba un buzo en lugar de campera. Al averiguar que su padre trabajaba en una carnicería, reclamaron dos kilos de asado y lo liberaron ileso unos veinte minutos después.

Todo el operativo quedó registrado en escuchas al celular de "Guille", por entonces preso en el penal de Coronda por la causa de Los Monos. La investigación arrojó que uno de los autores materiales del secuestro fue Ezequiel David "Parásito" Fernández, acribillado a balazos el 17 de abril de 2018 junto a su hermano José Horacio "Grasita" y Gerardo "Abuelo" Abregú cuando iban en un auto en Granadero Baigorria (ver página 30). Otro hermano de "Parásito", Nahuel, fue investigado por el secuestro pero desde agosto de 2018 está desaparecido y el gobierno ofrece 80 mil pesos por su paradero.

Las escuchas captaron cómo desde la tarde anterior "Parásito", a las órdenes de "Guille", se comunicó varias veces con él para organizar el plan. La madrugada anterior le comentó a su jefe que había encontrado un galpón para ocultar a la víctima. "Si lo escondemos, lo escondemos bien", respondió Cantero. A la tarde debatieron si concretar el secuestro sobre un sujeto al que habían observado u otro cuya foto le enviarían a Fernández.

La última conversación previa al secuestro fue a las 19.41, cuando éste le informó a "Guille" que estaba observando a la futura víctima, aunque estaba acompañado. "Ahí lo tenemos, pero está como con seis piernas. Hay gente por todos lados", advirtió. La víctima declaró que ya en el auto sus captores comenzaron a sospechar que él no era la persona a la que buscaban. Dijo que se comunicaban con una persona a la que llamaban "tío" y que le preguntaron su nombre y su ocupación. Él les respondió que trabajaba en una metalúrgica y que su padre era carnicero. "Es otro, nada que ver este amigo", dijo "Parásito" al primer llamado de "Guille", quien pidió hablar con la víctima para chequearlo.

Por el improvisado cobro de rescate, para la acusación quedó clara la motivación económica del secuestro, que de todos modos aparecía explícita en charlas previas donde hablaban de "agarrar un par de gambas largas", "pedir por lo menos tres palos para que vayan bajando" o "hacerle firmar algo" a la víctima.

En la audiencia Cantero se abstuvo de declarar. Luego los jueces del Tribunal Oral 3 llamaron como testigos a dos familiares del muchacho secuestrado. Los defensores se opusieron a que declararan sin que "Guille" pudiera escuchar pero los jueces resolvieron que los testigos expusieran libres de influencias. La víctima no declaró por ser testigo protegido y no vivir en el país, por lo que el fiscal pedirá que se incorpore su declaración en la instrucción.

El fiscal general Federico Reynares Solari argumentó en su alegato que la pena estaba basada, entre otros asuntos, en que en un caso anterior que sentó jurisprudencia, la víctima estuvo cautiva seis horas y la pena fue de 12 años. Y que en el caso que se juzga el hecho de la premeditación y la actuación de al menos cuatro personas en la planificación estaba comprobado, por lo que pidió la pena de 10 años y solicitó que se investigue al Servicio Penitenciario provincial por el teléfono fijo que Cantero tenía en su celda.