Policiales

Piden veinticinco años de cárcel para una joven por un doble homicidio

Lo hicieron la fiscalía y la querella del juicio que se le sigue a Rocío Ayelén Quiroz por matar a dos adolescentes a la salida de un boliche de 27 de Febrero al 4100 en 2011.

Jueves 26 de Febrero de 2015

Rocío Ayelén Quiroz, la joven acusada de asesinar a dos adolescentes a la salida de la disco Mogambo en agosto de 2011, lloriqueó después de que la fiscalía y la querella pidieran la pena de 25 años de prisión por el doble homicidio que le atribuyen. Por su parte, la defensa de la chica proclamó su inocencia y requirió la absolución. El viernes, los jueces del tribunal oral que juzgaron la conducta de Quiroz en audiencias públicas y orales darán su veredicto.
  El hecho que le achacan a Rocío ocurrió a las 5.40 del 27 de agosto de 2011 cuando Eliana Judith Zalazar, de 19 años, y Carolina Jessica Soledad Aranda, de 20, salieron del boliche Mogambo, en Avellaneda y Rueda. Caminaron hasta un carribar de 27 de Febrero al 4100, a sólo 200 metros del boliche, y compraron dos panchos. Tras sentarse a comer, una moto tipo enduro se detuvo frente a ellas. Manejaba un muchacho y lo acompañaba una joven que, sin bajar del rodado, empuñó una pistola calibre 9 milímetros y les disparó. Ambas murieron en el acto. Dos semanas después, Rocío fue detenida en la casa de un familiar.
  Ayer a la mañana la fiscal Lucía Aráoz, el abogado querellante Aníbal Horacio Rodríguez y la defensora oficial Graciela San Miguel formularon los alegatos ante el tribunal integrado por los jueces Edgardo Fertitta, Ismael Manfrín y Julio César García.

Pelea banal. La responsable de la acusación sostuvo que la motivación del doble homicidio “fue un castigo de la imputada por discusiones banales con Carolina por un joven. Dejó dos chicas muertas y dos familias desmembradas. Además, la hija de Carolina se quedó sin padres porque el papá falleció en un accidente”, afirmó Aráoz provocando las lágrimas de Ramona Medina, la madre de Carolina.
  Aráoz consideró que se “había probado” que Rocío había disparado los cinco balazos que terminaron con la vida de las jóvenes. Y se basó en los dichos de Magdalena V., la testigo que en una de las audiencias señaló a la chica como la autora del doble homicidio. También se apoyó en los testimonios de dos policías del Comando Radioeléctrico que llegaron a la escena del hecho y en los dichos de dos jóvenes que escucharon las detonaciones.
  Eliana y Carolina fueron asesinadas, según la investigacion judicial, con una pistola 9 milímetros. La fiscal indicó que se extrajeron de los cuerpos de las víctimas dos proyectiles de ese calibre que se condicen con las vainas encontradas en la escena del hecho.
  A la hora de referirse a la confesión en sede policial de la propia imputada, algo que la defensa cuestionó porque habría sido obtenida mediante presiones, la fiscal ponderó que esa declaración en la ex Brigada de Homicidios fue una “medida preprocesal permitida por el Código (que rigió hasta el nuevo modelo de enjuiciamiento), que se realizó con conocimiento del juez de Instrucción interviniente y la presencia de la madre y dos testigos. Por lo tanto es un indicio de peso”.
  Para contradecir uno de los argumentos con los que la defensora oficial sostiene la inocencia de Rocío, es decir la imposibilidad de disparar un arma por su contextura física y el tamaño de sus manos, la fiscal Aráoz hizo que una mujer policía se parara ante los jueces. “Esta policía tiene 30 años, pesa 50 kilos y mide 1,50 metro. Por lo tanto no es correcta la afirmación de la defensora acerca de la imposibilidad de la acusada de cometer los crímenes por su contextura. Además, el perito Brachetta dijo que una pistola 9 milímetros puede ser utilizada por jóvenes”.
  Los disparos, según la fiscal, fueron dirigidos a Carolina, quien recibió un solo proyectil que le perforó el corazón. “La mató para zanjar una diferencia por un varón y pagó las consecuencias (Eliana) una chica que estaba en el lugar no indicado”, señaló. Y en el final del alegato pidió una pena de 25 años de prisión por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de guerra sin autorización legal.

Por un varón. A su turno, el abogado querellante Aníbal Horacio Rodríguez planteó que el doble crimen estuvo motivado “por un entredicho que habían mantenido unos meses antes del hecho Rocío y Carolina por un muchacho que antes había salido con la imputada y después con la joven fallecida”.
  El letrado también se basó en los dichos de Magdalena V. “Su declaración coincidió con lo que aparece en el expediente. Recordó el horario exacto del hecho y dijo que vio una moto blanca en la que escaparon los agresores, lo que coincidió con el relato de otros dos testigos”, comentó.
  Rodríguez recordó los dichos de Ramona Medina. La mujer dijo en una de las audiencias que tres semanas antes del hecho Carolina, su hija, discutió con Rocío. Y el padre de la chica asesinada indicó que la adolescente y la imputada estaban enfrentadas “por un chico”. El abogado también se refirió a la confesión de la acusada en Jefatura. “La declaración en sede policial no tiene vicios. Es un indicio fuerte para entablar la hipótesis además de los testimonios”, sostuvo. En el final, Rodríguez también pidió 25 años de carcel por “homicidio insidioso”, es decir cometido con ensañamiento, alevosía, veneno u otro procedimiento.
 

La defensa requirió la absolución

Graciela San Miguel, la defensora oficial de Rocío Quiroz, sostuvo que durante el debate penal quedó demostrada “la ajenidad de su pupila” en el hecho. “El 27 de agosto de 2011 fue a bailar con su cuñada. En el boliche no tuvo problemas con nadie y se fue antes de las 5 a la casa de la tía”. Esa versión, según la abogada, fue corroborada por al menos tres familiares de la imputada y una remisera.
  En su alegato, San Miguel puso énfasis en cuestionar los dichos de Magdalena V., quien señaló a Rocío como quien disparó los balazos mortales, y remarcó las contradicciones de esa testigo, que “mintió y faltó a la verdad”.
  San Miguel afirmó que su pupila “no puede ser condenada solamente por los dichos de Magdalena V., la única testigo presencial del hecho cuya declaración no es creíble”. Y se preguntó “¿por qué mintió?” La respuesta de la abogada es que “hay un evidente interés (sentimental) y de encubrir al verdadero autor”. Tras ello pidió la absolución de la joven ante la ausencia de pruebas y en forma subsidiaria por el beneficio de la duda. Y planteó que, en el caso de ser condenada, se le aplique “el monto mínimo” que establece el Código Penal.

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