Piden perpetua para el acusado de asesinar a un hombre y enterrarlo en un pozo ciego
El hecho ocurrió en 2016 en French al 7400 y la víctima fue Orlando Zaya, quien tenía 66 años y era jubilado de una empresa de seguridad. Le robaron dinero, dos relojes y ropa

Jueves 07 de Julio de 2022

Poco después de las 2 de la mañana del 26 de octubre de 2016, los vecinos de French al 5400 se despertaron sorprendidos por ruidos y los gritos de alguien que era maltratado. Algunos de ellos salieron a las puertas de sus viviendas y alcanzaron a ver que dos muchachos escapaban a la carrera de la casa de Orlando Zaya, un vecino de 66 años que vivía solo en un pasillo contiguo a un centro de salud. Apenas amaneció, otros vecinos vieron abierta la puerta del pasillo e ingresaron a la casa para ver qué había pasado. Se encontraron con los ambientes desordenados y la típica escena posterior a un robo. Buscaron a Zaya, pero no lo encontraron. Incluso dijeron que al menos en dos oportunidades, a las 7 y a las 7.40 de aquella mañana, vieron salir del pasillo a adolescentes con bolsas de consorcios llenas de cosas robadas. Entonces volvieron a llamar a la policía y los uniformados requisaron profundamente el lugar. Así se toparon con el cuerpo de Zaya dentro de un pozo de cuatro metros de diámetro y un metro de profundidad. Lo habían matado a golpes y puñaladas.

Por aquel crimen, dos días más tarde, tras la denuncia de una mujer que acusaba a su pareja por violencia de género y la posesión de pertenencias que no eran suyas, la policía apresó a Gonzalo Ezequiel Noguera, quien fue imputado y desde entonces permanece detenido. Esta semana, en el marco de una audiencia preliminar al juicio en el que se ventilarán las pruebas del hecho, el fiscal Alejandro Ferlazzo pidió que el hombre de 34 años sea condenado a prisión perpetua como autor de los delitos de homicidio calificado criminis causa (matar para ocultar otro delito) en concurso real con robo calificado por el uso de arma blanca.

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De acuerdo a lo planteado por el fiscal ante el juez de primera instancia Hernán Postma, el ataque a Zayas se dio alrededor de la 0.30 de aquel 26 de octubre de hace ya seis años cuando Noguera “ingresó a la casa de la víctima, al menos con otras dos personas aún desconocidas violentando la puerta y haber provocado la muerte del hombre con un arma blanca con la intención de consumar el robo de efectos personales” del único habitante de la propiedad “y para procurar la impunidad de su conducta”.

Asimismo, con el fin de que el hecho no sea descubierto, Ferlazzo rememoró que Noguera y sus cómplices “ocultaron el cuerpo sin vida de la víctima en un pozo ciego existente en el patio de la casa tapándolo con diferentes objetos como un sillón rojo y la puerta de una vieja heladera”. No contentos con ellos, los homicidas “intentaron incendiar el cuerpo de Zaya con el fin de hacerlo desaparecer”.

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Semejante crimen, según la pesquisa hecha por los investigadores, fue para robarle a la víctima una campera que uso hasta un año de su muerte como empleado en una empresa de seguridad privada, poco más de 37 mil pesos en efectivo, un bolso, dos perfumes, un par de relojes pulsera y algo de ropa. Casi todo el botín fue hallado en la casa del propio Noguera al ser detenido cuando la policía llegó ante el requerimiento de su pareja por los maltratos que recibía. Y además, incautaron un par de zapatillas cuya suela coincidía con las huellas que el homicida había dejado en la casa de la víctima.

Al momento de ser imputado, en 2016, Noguera registraba una condena unificada a 5 años y 4 meses por robos con armas perpetrados en 2014 en otras propiedades y fue declarado reincidente. Entonces le dictaron la prisión preventiva por el plazo de ley y sus antecedentes lo llevaron a permanecer estos seis años tras las rejas a la espera del cumplimiento de la pena anterior y la audiencia preliminar al juicio en el cual se determinará su futuro.