Policiales

Piden exonerar al policía que entró a los tiros a un local de comidas rápidas

El policía Alejandro Darío V., de 37 años, y su amigo Javier Alberto H., de 28, fueron imputados ayer a la mañana por la balacera que protagonizaron el amanecer del viernes. Mirá el video.

Domingo 05 de Abril de 2015

El policía Alejandro Darío V., de 37 años, y su amigo Javier Alberto H., de 28, fueron imputados ayer a la mañana por la balacera que protagonizaron el amanecer del viernes en el interior de un local de comidas rápidas ubicado en la esquina de Pellegrini y Corrientes. El incidente tuvo como saldo tres heridos leves, uno de los cuales ayer seguía internado el Hospital de Emergencias aunque fuera de peligro. En una audiencia realizada ayer, la fiscal Marisol Fabbro acusó al policía de ser autor de tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y de la portación ilegal de un arma de guerra. En tanto que a su amigo Javier H. lo imputó de ser participe primario de la tentativa de homicidio. Ante el pedido, el juez penal José Luis Suárez les dictó a ambos la prisión preventiva sin plazos. En tanto, desde el Ministerio de Seguridad de la provincia, y a través de la Secretaría de Control de las Fuerzas de Seguridad, se ordenó el pase a disponibilidad preventivo para el policía imputado mientras que el jefe de la Unidad Regional II, comisario Miguel Oliva, solicitó se evalúe directamente su exoneración de las filas policiales "por la irracionalidad del hecho cometido".

"No se pueden soportar más hechos de esta naturaleza. Debemos demostrar una clara decisión política de control de la policía y si el pase a disponibilidad no alcanza para disciplinar a los que se equivocan de camino, no nos quedará otro camino que la exoneración", dijo el titular de la Secretaría de Control de las Fuerzas de Seguriad, Ignacio Del Vecchio, mediante un comunicado.

La audiencia oral y pública celebrada ayer en la sala 2 de Tribunales sirvió, a partir de la acusación en la voz de la fiscal Fabbro, para conocer detalles del incidente que el viernes a la mañana sacudió a la clásica esquina de Pellegrini y Corrientes, en el macrocentro de la ciudad.

Según la imputación hecha por la funcionaria del Ministerio Público Fiscal, pasadas las 6.15 el agente del Comando Radioeléctrico Alejandro Darío V., quien se encuentra bajo carpeta médica después de haber sido sometido a una intervención quirúrgica y que vestía ropas de civil, llegó junto a su amigo, el comerciante Javier Alberto H., al McDonald's de Corrientes y Pellegrini donde mantuvieron un incidente con cuatro muchachos. "¿Qué te pasa a vos negro boliviano?", dijo amenazante y en tono despectivo Javier H. a uno de los jóvenes que estaba en la línea de caja, según relató una de las víctimas en su descargo ante los investigadores.

A partir de ese momento se generó una discusión que se trasladó a la vereda del comercio mientras un guardia de seguridad privada controlaba el acceso al local.

A los puñetes. Ya en la vereda, Alejandro V. y Javier H. se trenzaron a golpes de puño con sus rivales. "Vamos a cortarla acá porque se pudre. Aquel que está allá (por el policía) tiene una pistola calibre 9 milímetros en el auto", habría dicho Javie H. a uno de sus contrincantes en medio de la pelea. Entonces hubo un momento en que todo pareció terminar. Pero no fue así.

Javier H. se sentó al volante del Peugeot 407 gris plata patente FTC 592 de su amigo policía y Alejandro V. se sentó como acompañante. Arrancaron e hicieron unos pocos metros sobre Pellegrini, como yéndose del lugar hacia el oeste, pero enseguida se detuvieron y el empleado policial se bajó enfurecido y portando una pistola calibre 9 milímetros que sería de su hermana, también agente de la fuerza.

Primero disparó un par de veces contra sus rivales que estaban en la vereda y éstos entraron al McDonald's a toda prisa. En el video que captaron las cámaras del local se ve que le explican la situación vivida al guardia de seguridad privada, quien se mantiene en la puerta cerrándola. Pero no conforme con esa intimidación, el policía entró al local de comidas rápidas donde había unos 50 clientes y una decena de empleados e hizo otros cuatro disparos. Dos hacia la zona de las cajas y otros dos hacia el comedor, sobre calle Corrientes. "Todos enfocados sobre una de las víctimas", según la fiscal Fabbro.

Las balas hicieron que el guardia de seguridad, que estaba desarmado, diera un paso atrás con sus manos en alto mientras que la gente que estaba en el local desayunando o comiendo tratara de buscar refugio. Así, muchos de ellos corrieran hacia la escalera que lleva a la planta alta atropellando mesas y tirando todo al piso, mientras los empleados se cubrían detrás del mostrador y la línea de cajas.

Escape frustrado. Luego el agente Alejandro V. se subió al auto que conducía su amigo H. y de no haber sido interceptado por un patrullero del Comando Radioeléctrico en inmediaciones de Pellegrini y Paraguay, hubiera fugado del lugar.

El detonante de la agresión no fue, como se consignó en principio, una agresión sobre el auto del policía por parte de los muchachos con los que mantuvieron la pelea a puñetes. Sino que el policía actuó enceguecido por la discusión mantenida dentro del local y la posterior pelea a las trompadas.

Para llevar adelante la acusación, la fiscal se apoyó sobre los testimonios de las cuatro víctimas (los chicos que se pelearon con el policía y su amigo) y media docena de testigos. "Todos los testimonios son concordantes", indicó. Y puso a disposición del juez las filmaciones de las cámaras de videovigilancia que tomaron lo ocurrido fuera y dentro del local.

La defensora oficial del comerciante Javier H. se opuso a que el video fuera exhibido amparándose en que su pupilo no tiene antecedentes penales, pero el pedido llegó tarde ya que el mismo estaba viralizado en las redes sociales. Luego la profesional se centró en tratar de desarticular la acusación. "No veo una participación activa de mi defendido en la tentativa de homicidio". Y agregó: "Mi defendido nunca dispuso del uso del arma", indicó atacando la portación compartida del arma ya que fue secuestrada en el piso del auto del policía.

No quiso herir. Luego fue el tiempo del abogado José Luis Abichain Zuain, defensor del policía Alejandro V., quien trató de buscar atenuantes a lo sucedido. Desplegando sus argumentos Abichain se basó en "el entrenamiento" que tuvo el policía y que "si bien disparó, no quiso herir a nadie. Si él hubiera querido, entra una mortera y se los hubiera llevado a todos", dijo el profesional antes de pedir que su defendido, padre de una niña, continuara el proceso judicial en libertad.

Tras ello la fiscal Fabbro reafirmó la acusación. Y así el juez Suárez valoró los argumentos y recostó su decisión hacia los dichos de la fiscal. "Si todo hubiera terminado con los disparos en la vereda, se podría hablar de abuso de arma. Pero no, entró al local y disparó ante un importante número de gente", dijo el juez antes de avalar la acusación de tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de guerra para el policía Alenadro V.

En el caso del comerciante Javier H., la imputación fue de participe primario en la tentativa de homicidio, desestimando la de portación de arma de guerra. "Está claro que el que usó el arma fue V.", dijo Suárez. Ambos quedaron bajo prisión preventiva sin plazos.

 

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