Policiales

Piden elevar a juicio una nueva causa por narcotráfico contra Aldo "Totola" Orozco

El fiscal federal Guillermo Lega le endilga dirigir desde su celda una organización que vendía drogas en Chabás y Firmat, Hoy otros 9 imputados.

Domingo 01 de Diciembre de 2019

Aldo César "Totola" Orzco, quien se encuentra preso cumpliendo dos condenas, a 6 y 12 años de prisión respectivamente, por transporte de estupefacientes con fines de comercialización dictadas en octubre de 2016 y junio de 2018, será sometido a un nuevo juicio como organizador de una banda dedicada a la venta de drogas en el sur de la provincia que él regenteaba desde su calabozo en el penal porteño de Villa Devoto.

El pedido de elevación a juicio fue solicitado por el fiscal federal Guillermo Lega y alcanza no sólo la figura del reconocido hombre oriundo de Firmat sino también a otras nueve personas que desempeñaban distintos roles en la organización delictiva que también operaba en la localidad de Chabás.

Según la investigación, Orozco usaba varios teléfonos celulares con los que controlaba paso a paso el andar de su organización de distribución de droga en el sur provincial, la que fue desbaratada en el marco de 23 allanamientos realizados los últimos días de mayo de 2016 por agentes de Gendarmería Nacional y la Policía de Seguridad Aeroportuaria con órdenes emitidas por el fiscal federal porteño Santiago Marquevich y el juez federal rosarino Carlos Vera Barros, y en el que resultaron apresadas doce personas de las cuales nueve deberán sentarse en el banquillo de los acusados junto a "Totola" por ocupar diferentes roles en la estructura delictiva.

Consumidor

En el marco de la pesquisa llegó a saberse que el propio Orozco consumía y probaba la droga que sus huestes vendían al menudeo y que le llegaban a la cárcel mediante encomiendas con unos 200 gramos de cocaína cada una, por lo que el Servicio Penitenciario Federal abrió una causa paralela a fin de determinar las complicidades de sus hombres en la recepción de los estupefacientes.

Eso se desprende de una escucha que figura en el expediente y en la cual "Totola" le cuenta a su proveedora que ellos en la cárcel de Devoto "realizan pruebas de pureza" con sus compañeros. Incluso, en la causa hay fotografías de Facebook que muestran cómo Orozco compartía la droga en el penal antes de que su madre, Liliana Patricia De Marco, acopiara la mercadería en su casa antes de entregársela al distribuidor Daniel Crsitóbal Riera.

Al respecto, el auto de elevación a juicio dice que Riera era además el encargado de manejar las finanzas de la organización, un rol que quedó al desnudo en una interceptación telefónica entre él y Orozco donde le comunica a su jefe que en una operación "quedaron limpios 698.700 pesos".

Los otros acusados que llegarán al juicio fueron identificados como Stella Maris Franco, Daniel Alfonso Farina, Luciano Emanuel Campo, Juan Manuel Funes, Emanuel Lezcano, Martín Emanuel Roldán y Hermes Luis Antonio Rosales.

El fiscal Lega en el mismo pedido de elevación a juicio solicitó el sobreseimiento definitivo de tres de los detenidos en los allanamientos de 2016 ya que no se encontraron pruebas en sus acusaciones.

Mensajes

En los fundamentos, el fiscal Lega sostiene que "a parir de intervenciones telefónicas se tomó conocimiento de que varias personas comercializarían estupefacientes en Chabás y Firmat y quien proveería las sustancias ilícitas sería un hombre llamado «César»".

En ese sentido, dice que "las primeras averiguaciones efectuadas por el personal de la Brigada de la Unidad Regional VIII permitieron establecer que quien proveía esas sustancias era Aldo César Orozco, quien ya había sido detenido en 2014 en el marco de la investigación por la que se lo acusó de liderar una organización criminal dedicada al tráfico de estupefacientes y que se encontraba detenido en Devoto".

Así las cosas, el fiscal determinó que Orozco "ocupó un estrato superior cuyas tareas se emparentaban con la provisión de grandes cantidades de estupefacientes y con la logística de distribución de esas sustancias", mientras que "se logró establecer que había personas encargadas del almacenamiento, estiramiento y fraccionamiento de la droga que luego era destinada a su comercialización en los puestos de venta que estaban a cargo de otros miembros de la banda".

Y agrega que, aún preso, "Totola" mantenía diálogos telefónicos o cruces de mensajes con sus aliados en los que "explicaba en detalle las actividades a realizar dejando en ocasiones de hablar en lenguaje figurado para mencionar directamente las sustancias con las que estaba comercializando".

Roles

A la hora de identificar qué hacía cada miembro de la banda, el fiscal sostiene que "Totola" mantenía contacto fluído con una tal "Cintia", quien sería una ciudadana peruana o bolilviana encargada de proveer la droga a Liliana Patricia De Marco, madre de Orozco, quien sabía cuándo y cómo llegaría el estupefaciente a su vivienda desde la provincia de Buenos Aires y mediante encomiendas transportadas en colectivos de línea. En la casa de De Marco, en la ciudad de Firmat, finalmente se acopiaba el material.

Asimismo otro de los principales integrantes del grupo, Daniel Cristóbal Riera, ocupaba la función de realizar la contabilidad de la organización llevando las cuentas de manera paralela a su jefe y se encargaba de guardar el dinero y disponer del mismo según órdenes recibidas desde la cárcel de Devoto.

La perona más importante en cuanto a la logística para la distribución de la droga y su posterior comercialización en Firmat y Chabás, según la elevación a juicio, fue Sebastián "Julián" Amaya, quien retiraba el estupefaciente de la casa materna de Orozco cuando éste lo indicaba. Y debajo de él se encontraba el prófugo Franco T., con quien Amaya mantenía frecuentes diálogos y se encargaba principalmente de fraccionar la mercadería, acondicionarla y distribuirla entre vendedores al menudeo.

En cuanto a los demás imputados que llegarán al banquillo de los acusados, el fiscal Lega se basa en lo incautado en los allanamientos a sus viviendas lo que permite inferir que eran los eslabones más bajos de la organización, aquellos dedicados a la venta al menudeo de la droga que se traficaba. Así, Stella Maris Franco, Daniel Alfonso Farina, Luciano Emanuel Campo, Juan Manuel Funes, Emanuel Lezcano, Martín Emanuel Roldán y Hermes Luis Antonio Rosales, son para la acusación quienes tenían "plena disposición del material estupefaciente que le fuera secuestrado y que lo tenían con fines de comercialización".

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