Policiales

Piden condena para el acusado de un crimen en una fiesta

Un fiscal solicitó 22 años de prisión para Leonardo Colomé, preso por matar en 2017 a Cristian Montenegro con un disparo a la cabeza.

Jueves 10 de Enero de 2019

La madrugada del domingo 4 de junio de 2017 Cristian Sebastián Montenegro, de 31 años, se trenzó en una áspera discusión con un muchacho apodado "Gringo" en la puerta de una fiesta que se llevaba adelante en Cachimayo al 700 (Buenos Aires al 6500), barrio de La Carne. Nueve años antes Montenegro había tenido una pelea con un amigo del Gringo, esa noche se acordó y fue a tratar de saldar esa deuda. Mientras los dos hombres discutían apareció en escena Leonardo Fabián Colomé, quien acompañaba al Gringo y ejecutó de un disparo en la cabeza a Montenegro antes de marcharse en un auto. Bajo esa reconstrucción del caso, el fiscal que lo investigó solicitó una condena de 22 años de prisión para Colomé en el inminente juicio oral y público. Montenegro tenía dos hijos.

El caso se trató en diciembre en una audiencia preliminar al juicio oral en el Centro de Justicia Penal. El fiscal Luis Schiappa Pietra describió el hecho y solicitó una condena a 22 años de prisión para Colomé como autor del crimen, un delito agravado por el uso de arma de fuego. El juez Héctor Núñez Cartelle formalizó el pedido a la vez que decidió mantener la prisión preventiva de Colomé de cara al juicio oral por el homicidio. En la misma audiencia se pasó lista de las pruebas a ser tratadas en el debate público que fueron ofrecidas por la Fiscalía y la defensa.

Licencia laboral

La noche del sábado 3 de junio de 2017 un vecino de Cachimayo al 700, entre Buenos Aires y Conscripto Bernardi, organizó una fiesta por su cumpleaños y contrató al grupo "Sexy rumbera". Entre los invitados, el vecino convocó a varios compañeros de la academia de cumbia cruzada a la que concurría. Entre ellos estaban el Gringo y Leonardo Fabián Colomé, de 31 años. La fiesta transitó con normalidad hasta que alrededor de las 4 de la mañana se produjo el encontronazo entre Gringo y Montenegro que terminó en el asesinato del segundo a manos de Colomé, según la hipótesis fiscal.

Según la acusación fiscal, el día después del asesinato Colomé pidió licencia en su trabajo en una fábrica de jeans. Solicitó un mes sin goce de sueldo "por razones de índole personal impostergable". Y dio de baja su línea de celular que tenía desde 2013.

Colomé se mantuvo prófugo de la Justicia siete meses hasta que efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI), del área de capturas, lo detuvieron el 17 de enero del 2018 en Ovidio Lagos 7400. El hombre se movía en el Fiat Punto color blanco con el que había fugado de la escena del crimen de Montenegro. Un día más tarde fue imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de uso civil. Colomé prefirió abstenerse de declarar.

Viejos rencores

Cristian Montenegro tenía 31 años. Hacía 14 que estaba en pareja y tenía dos hijos. El sábado 3 de junio coincidió con el apodado Gringo y Colomé en la fiesta de cumpleaños que se celebró en el barrio de La Carne. En medio de una fiesta tranquila Montenegro se acordó de un viejo rencor y fue a pelear al Gringo. Al menos tres testigos coinciden en que todo sucedió a unos 15 o 20 metros de la casa donde se celebraba el cumpleaños. Y que la decisión de Colomé de dispararle a la cabeza a Montenegro fue tan sorpresiva como repentina.

Mientras Montenegro agonizaba, Gringo y Colomé se alejaron al trotecito de la escena del crimen. De acuerdo con la teoría fiscal, ambos se subieron al Fiat Punto blanco propiedad de Colomé. Tomaron por Conscripto Bernardi y se fueron. Gringo se bajó a las pocas cuadras y le pidió a una amiga que lo llamó al celular que lo buscara por Pueyrredón a metros de Uriburu.

A ella le contó lo que había pasado con estas palabras: "Cuando fuiste a comprar cerveza vino Montenegro, que es un loco con el que yo me peleé hace nueve años. Yo me crucé con él un montón de veces antes de esta fiesta y nunca pasó nada". Le dijo que Montenegro se le había acercado para "hablar" pero cuando salieron de la fiesta le tiró una piña y él lo empujó. Fue entonces que escuchó un disparo. "Era Leo el que disparó. Leo no es una persona de aspecto de ladrón. Es un chico gracioso. Gringo le dijo a Leo: ¿Qué haces? Y Leo le respondió «vamos» y cuando subió al auto puso música", declaró la testigo.

El disparo le ocasionó a la víctima una herida sin orificio de salida. Sus amigos llevaron a Montenegro a la guardia del hospital Roque Sáenz Peña donde murió a los pocos minutos a causa del "daño cráneo encefálico grave producido por la acción del proyectil", según la autopsia. La bala que se extrajo de la cabeza de Montenegro correspondería a un calibre 32 largo.

¿Que lo motivó a tomar esa decisión? Es un misterio que quizás sea develado a lo largo del juicio oral y público. "Colomé disparó un arma directamente a la cabeza de la víctima sin mediar palabra. Si bien es el propio Montenegro quien comenzó la discusión, el imputado lejos de retirarse del lugar o intentar mediar le disparó en la cabeza. La decisión y la espontaneidad de la agresión se vieron reafirmadas. Colomé portaba un arma de fuego y accionó voluntariamente el gatillo motivado por razones que si bien se pueden reconstruir, sólo él podría explicar, pero en modo alguno significaron una causal de justificación", indicó en el escrito acusatorio el fiscal Schiappa Pietra.

En un principio la investigación se concentró en un hombre apodado "Huevo" con el que Montenegro también habría mantenido una disputa diez años antes. En el transcurso de la pesquisa el mencionado Huevo falleció y fue su concubina quien les contó a los investigadores que la noche del crimen su pareja no había abandonado su hogar. Caída la hipótesis de Huevo, los investigadores se concentraron en la figura de Colomé, quien fue detenido siete meses después del crimen.

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