Policiales

Piden hasta 18 años de prisión para dos jinetes por tentativa de homicidio

Son dos hermanos que el 22 de febrero de 2017, montados en un cimarrón, atacaron a un vecino de la zona sur con el que mantenían una vieja rencilla.

Domingo 21 de Abril de 2019

En la periferia de Rosario todavía suceden hechos violentos engendrados en prácticas centenarias pero motivados por conflictos típicos de la urbanidad, lo cual los recubre de aspectos bizarros. En este caso se trata de dos hermanos que afrontan un pedido de pena de hasta 18 años de prisión sospechados de atacar a balazos, montados en un caballo, a un vecino que tomaba mates en la puerta de su casa de la zona sur. Los jinetes, además, emprendieron su fuga al galope y se cubrieron a los tiros contra un móvil policial que intentó darles alcance.

No es una de las fechorías de Segundo David Peralta, más conocido como "Mate Cosido" (con s por una cicatriz que tenía en la cabeza), el legendario bandolero de fines de siglo XIX descripto por León Gieco en sus canciones. Estos son los hermanos Cristian "Pilón" G. y Angel "Lele" G., rosarinos y afincados en barrio Ludueña.

Es probable que no tengan ni el diez por ciento del recorrido delictivo de Peralta, pero se los acusa de un hecho cuya modalidad se asemeja a las andanzas de los maleantes camperos. Según expuso hace unos días la fiscal de Homicidios Dolosos Marisol Fabbro, se los vincula a un violento incidente ocurrido el 22 de febrero de 2017, cerca de las 18.30, en una vivienda cercana a la zona de Uriburu y Avellaneda.

Tomando mates

En la puerta una casa tomaba mates con su mujer Raúl Antonio Molina, cuando "Pilón" y "Lele" se aproximaron montados en su percherón marrón. Sin más trámite Cristian se bajo y efectuó varios disparos de arma de fuego "con la intención de matar a Molina", describió la fiscal durante una audiencia celebrada hace unos días en el Centro de Justicia Penal (CJP). Un proyectil le dio a la víctima en la espalda y le causó una grave herida que lo mantuvo internado e incapacitado varias semanas.

Según esa teoría, luego "Pilón" montó el caballo detrás de su hermano Angel y se fueron al trote. Pero un móvil policial advirtió la situación y comenzó a perseguirlos, en una carrera un poco despareja. Porque mientras el patrullero aceleraba, el caballo era exigido a fustazo limpio para ganar la carrera. Los hermanos no dudaron y abrieron fuego contra los uniformados. Fueron al menos ocho disparos, con lo cual finalmente lograron escapar por los descampados del barrio.

Mientras agentes de otro patrullero auxiliaban a las víctimas y los peritos recogían vainas servidas calibre 9 milímetros esparcidas en la escena del hecho, Molina era trasladado a un hospital, donde le diagnosticaron heridas penetrantes provocados por los proyectiles. Según el informe médico, las lesiones fueron "invalidantes y pusieron en riesgo la vida" del hombre.

Por ese hecho los hermanos fueron acusados como coautores de tentativa de homicidio. La fiscal basó el encuadre en la mecánica y los testimonios de Molina y su mujer, que identificaron a "Pilón" como quien disparaba, por conocerlo de rencillas que mantenía con un sobrino de la pareja, y a su hermano Angel como el que tomaba las riendas del caballo.

El señalamiento, según Fabbro, fue ratificado por las víctimas en posteriores ruedas de reconocimiento. Además, expuso que todos los elementos son coincidentes con las pericias balísticas y las actas labradas por los policías que realizaron la persecución y ratificaron que fueron atacados a tiros por los jinetes. A eso agregó que hubo amenazas previas contra Molina, y que el móvil del ataque anidaba en los conflictos entre su sobrino y los hermanos G.

En la acusación la fiscal consideró a los G. como coautores de tentativa de homicidio simple agravada por el uso de arma de fuego, en concurso real con la portación del arma de fuego de uso civil ("Lele"), y arma de guerra ("Pilón").

Pedido de penas

En ese marco la fiscal solicitó una pena de 12 años de prisión efectiva para Angel, y 14 años para Cristian. A éste le sumó un pedido de cuatro años más, ya que fue detenido en flagrancia como coautor de un robo calificado en grado de tentativa.

Le atribuyó el hecho ocurrió el 26 de junio de 2018 a las 13.30 en Uriburu y Circunvalación, cuando junto a un cómplice "Pilón" desapoderó a tres trabajadores de dinero y celulares. Una de las víctimas intentó defenderse y fue golpeado salvajemente por Cristian con un hierro, lo cual le causó un traumatismo de brazo y a otro encéfalo craneal. Por eso la fiscal solicitó una pena única para Cristian G. de 18 años de prisión.

El defensor de público Francisco Broglia rechazó esa acusación para Cristian G. Dijo que la calificación no se corresponde con los hechos que se investigan, ya que no se advierten elementos para acreditar que tuvo intención de matar a Molina. Por eso solicitó el cambio de calificación por lesiones dolosas en función del principio de inocencia.

Además, también se opuso al encuadre del robo calificado por uso de arma, ya que el fierro supuestamente utilizado para golpear a la víctima lo utilizó con posterioridad al desapoderamiento, y no durante la ejecución del atraco, requisito para calificarlo como pretende la Fiscalía.

Por su parte, el también defensor público Martín Riccardi se plegó a la estrategia de su colega. Solicitó el sobreseimiento de Angel G., el cambio de carátula de la carpeta judicial y claramente lo desligó de la ataque contra Molina.

Es que según expuso el abogado, las evidencias situaron claramente al hermano como el autor de los disparos, no a Angel, que estaba arriba del caballo, y "no tuvo dominio de la situación". En ese camino puso en duda los testimonios que lo señalaron disparando hacia los policías.

Por último los defensores solicitaron morigerar la prisión preventiva de los acusados con arresto domiciliario con restricciones. Pero la fiscal Fabbro se opuso y rechazó los cuestionamientos. "Hubo coautoría funcional en la tentativa de homicidio, tuvieron pleno dominio, fueron vistos con armas y eso fue ratificado con las testimoniales de las víctimas y los policías", insistió y solicitó que se mantenga la prisión preventiva hasta el juicio oral y público.

Ante la complejidad del caso, el juez Mariano Aliau decidió tomarse el plazo de ley para resolver los planteos de las partes (control de legalidad de las calificaciones), aunque sí resolvió mantener la prisión preventiva efectiva de los hermanos G. hasta el debate.

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