Piden 11 años por el crimen del kayakista
Gualeguay.— Ocho meses después del crimen de Ariel Pasquini, el kayakista que murió en febrero pasado al recibir un escopetazo en la espalda cuando estaba en un paraje isleño frente a Rosario, se inició ayer a la mañana el juicio oral y público que investiga la conducta penal del único acusado que tiene la causa, el también rosarino Francisco Mateo Alvarez. El debate comenzó en la Cámara del Crimen con asiento en la ciudad entrerriana de Gualeguay...

Martes 20 de Octubre de 2009

Gualeguay.— Ocho meses después del crimen de Ariel Pasquini, el kayakista que murió en febrero pasado al recibir un escopetazo en la espalda cuando estaba en un paraje isleño frente a Rosario, se inició ayer a la mañana el juicio oral y público que investiga la conducta penal del único acusado que tiene la causa, el también rosarino Francisco Mateo Alvarez. El debate comenzó en la Cámara del Crimen con asiento en la ciudad entrerriana de Gualeguay, a unos 180 kilómetros de Rosario, y finalizó ayer mismo con los alegatos de las partes.
  El fiscal Dardo Tortul pidió 11 años de prisión y el abogado Jorge Alberto Brasesco, que representa a los familiares del muchacho asesinado, solicitó 15 años de prisión de cumplimiento efectivo mientras que la defensa del imputado requirió la absolución.
  Alvarez, un jubilado de 73 años, es juzgado por los delitos de homicidio simple y agresión con toda arma, una figura jurídica que describe la acción de un acusado que, como en este caso, intentó primero agredir a otras personas con un machete. Se trata de dos delitos que se concursan materialmente y el más grave, el asesinato, absorbe la mayor pena que se establece entre los 8 y 25 años de cárcel.
  A pesar de la gravedad de la acusación, Alvarez llegó al juicio en libertad porque el juez que instruyó la causa consideró que, tras imponerle algunas condiciones como someterse a un tratamiento psiquiátrico y presentarse regularmente ante Prefectura Naval, no intentaría evadirse. También le impuso una fianza de 3.500 pesos.
  Alvarez había sido procesado por el juez penal de la localidad entrerriana de Victoria, Alejandro Calleja, por el delito de homicidio simple y agresión con arma. A su vez, el fiscal de esa ciudad, Eduardo Guaita, había descartado que el disparo se haya producido en forma accidental como sostuvo el imputado y desestimó su versión de que recogió el arma porque se “sentía hostigado” por los hermanos Casal, con quienes había discutido aquel 14 de febrero.
  Ayer frente a los integrantes del tribunal —Rolando Cirigliano, Edgardo Garibotti y Jorge Torres— Alvarez prestó declaración indagatoria y desfilaron cuatro testigos: la novia de la víctima, Andrea, los hermanos Casal y un amigo del imputado de apellido Hermida.
  
En la audiencia. Juan José Azpeitía, el abogado de Alvarez, contó a La Capital que su cliente ratificó la versión que había sostenido en la etapa de instrucción. “Dijo que el disparo fue accidental, que no conocía a la víctima y que no la vio en el momento del hecho”, explicó el letrado. El imputado, según Azpeitía, admitió que “tenía un conflicto muy grave” con los hermanos Casal.
  A su vez, Andrea señaló que escucharon ruidos y, entonces, su novio se acercó para ver lo que ocurría y en ese momento recibió el escopetazo, pero que ella no pudo observar la escena. También sostuvo que el agresor “no mostró arrepentimiento” tras el ataque.
  En tanto, ante el tribunal, los hermanos Casal recordaron las disputas que mantenían con Alvarez por la demarcación de los terrenos lindantes de sus propiedades. También dijeron que vieron a Alvarez empuñando el arma. “Contaron que las discusiones eran frecuentes y que este hombre (por Alvarez) les había roto un panel de abejas”, contó Gabriela, hermana del muchacho fallecido.
  
El hecho. Ariel Pasquini tenía 31 años y era un apasionado del kayak. El 14 de febrero pasado, junto con su novia, disfrutaba de un día de sol en un paraje ubicado a la altura del kilómetro 423 del Paraná Viejo. Cerca de las 15 de ese día se desencadenó una violenta discusión entre Alvarez y los hermanos Casal, también rosarinos y asiduos concurrentes a esa parte del delta entrerriano.

La disputa. El conflicto entre Alvarez y los Casal, según quedó demostrado en el expediente, había arrancado en 2006 y se focalizó en la demarcación de los terrenos que ambos ocupaban. Los hermanos aseguraban que Alvarez había avanzado más de medio metro sobre sus parcelas. Antes del crimen hubo un incidente que terminó en una denuncia por presunta usurpación radicada por los Casal en la comisaría de la localidad entrerriana de El Charigüé.
  Todo se desmadró a medida que los gritos fueron mutando a insultos. Entonces Alvarez, que compartía un asado con dos amigos, recogió un machete y se lanzó sobre los Casal, a quienes no logró lastimar.. Según el dictamen del fiscal Guaita, Alvarez volvió sobre sus pasos y retrocedió hacia su bote, que estaba posado sobre la orilla. Así empuñó una escopeta calibre 20 y regresó en busca de sus contrincantes.

El instante fatal. En ese momento, Pasquini —estaba a pocos metros del lugar del incidente— se acercó para ver qué ocurría porque conocía a los Casal. Fue entonces cuando el muchacho distinguió la silueta de Alvarez avanzando con el arma de fuego mientras quienes observaban la escena salieron corriendo.
  Alvarez gatilló y un proyectil atravesó la espalda de Pasquini. El agresor fue dominado por varias personas y entregado a efectivos de Prefectura Naval que patrullaban por el lugar. El kayakista fue trasladado en lancha hacia la ribera rosarina y de allí fue derivado al Hospital Clemente Alvarez, donde murió poco después.