Jueves 15 de Octubre de 2009
Carlos María Priotti, el asaltante que según la policía y testigos se mató de un tiro en la cabeza en medio del infernal tiroteo con policías, tuvo una condena a seis años por robos en las provincias de Santa Fe y Córdoba. Estaba en libertad condicional desde el 14 de octubre de 2007 y ayer, a dos años exactos de aquella salida, habría terminado de pagar su deuda penal. Pero volvió al delito y no estaba dispuesto a volver al encierro. "Era un tipo grande que estuvo mucho tiempo preso. No iba a volver por nada del mundo", señaló un allegado al ladrón de 41 años. Eso refuerza la versión policial de que, cercado por su realidad y sin chances de escapar, el hombre se suicidó tras la tormenta de balas.
El dato de que Priotti se disparó solo fue ratificado ayer en sede policial por un testigo. Su muerte es uno de los aspectos que intentan esclarecer el juez Luis María Caterina y el fiscal Donato Trotta, respecto de la tremenda balacera que se desató el martes a las 14.10 en San Martín y Uriburu.
Según la explicación oficial, todo arrancó cuando dos policías de la Sección Homicidios que iban en un Fiat Uno intentaron identificar a los ocupantes de un Fiat Siena rojo en Uriburu y Corrientes. Los ocupantes intentaron escapar y así comenzó una infernal persecución a tiros hasta Uriburu y San Martín, donde los policías se bajaron del auto y siguieron intercambiando disparos. El Siena transitó cinco cuadras hasta quedar estacionado, perforado a tiros, en Esteban de Luca al 700.
Los heridos. En el hecho también resultó herido Leandro Julio Godoy, de 33 años, quien recibió un tiro en el pie y ayer fue dado de alta. Está preso por atentado y resistencia a la autoridad. Al cabo Fabio Montoya un disparo le atravesó la espalda y también fue dado de alta ayer del CER. En el Hospital Eva Perón está internado en grave estado, Damián Alberto Aguirre, quien ingresó herido al nosocomio a las 18.30 y podría ser el tercer integrante de la gavilla, quien logró escapar.
El juez Caterina dispuso que los dos efectivos que participaron de la balacera, Montoya y el sargento Luis Coronel, presten declaración informativa en sede policial y entreguen sus armas para peritarlas.
"Los del Fiat estaban preparados para cometer un hecho acá o en otro lugar. Llevaban armas, una con mira láser, y equipos de comunicación", indicó un vocero de la investigación. "Por la cantidad de disparos que se realizaron fue un milagro que no resultara herida una persona ajena al tiroteo. Gracias a Dios no hubo lesionados por balas directas o por rebote de proyectiles", añadió.
La banda tenía además dos handys, uno de los cuales estaba conectado a la frecuencia policial. Las pistolas que llevaban estaban limadas. Eran dos Browning 9 milímetros. También llevaban cuatro capuchas, tipo pasamontañas, de color negro. El cálculo de los pesquisas es que hubo entre 50 y 60 disparos. Sólo en el cruce de Uriburu y San Martín se secuestraron aproximadamente 20 a 25 vainas.
Con respecto al inicio del tiroteo, una fuente judicial indicó que "a los policías les llamó la atención el auto, que tenía vidrios totalmente polarizados. La versión de que quisieron identificarlos tiene visos de realidad", analizó. "Los policías iban en un auto secuestrado por el Poder Judicial y esos son vehículos que los delincuentes conocen", dijo el vocero.
El último tiro. Entre otras medidas, para aclarar la muerte de Priotti se ordenaron pericias balísticas y de planimetría para analizar la trayectoria de la bala que lo mató. Todo indica que se apoyó el arma sobre la sien y el balazo le atravesó el cráneo. Eso ocurrió a seis cuadras de donde se produjo el tiroteo, cuando estaba rodeado por efectivos de la Patrulla Urbana. Fue el único disparo que se escuchó allí.
En ese momento Priotti llevaba encima un documento a nombre de Angel Salvador Bucci. Primero se pensó que era su nombre. Luego se estableció que el documento pertenece a un vecino del hampón que vive en mismo edificio donde residía él, en Espinillo al 3600.
Fuentes policiales indicaron ayer que en su prontuario figuran robos calificados reiterados del año 1995 en Rosario. También registra episodios delictivos en Melincué y Villa Constitución. Había sido condenado por robos en Córdoba. Luego pidió su traslado a una cárcel santafesina. Estuvo en Coronda y en la Unidad 3 de Rosario.
Obtuvo la libertad condicional luego de cumplir salidas transitorias durante 10 meses. Según un allegado, estaba resuelto a no volver a prisión. Su hermano, Marcelo Tuerto Priotti, cumple 28 años de condena por matar al dueño de una estación de servicios en Arminda en agosto de 2001.
El auto del padre. El detenido Leandro Godoy también cuenta con antecedentes en Rosario y en Santa Fe. Su prontuario arranca en 1998 con un robo calificado. Recibió una condena a 5 años y su último registro policial es una amenaza calificada de 2006. El Siena en el que iba la banda está a nombre de su padre y no tiene pedido de captura. En cuanto a Aguirre, seguía internado en estado grave en terapia intensiva del Hospital Eva Perón, con un tiro que entró por un glúteo perforó el estómago y se alojó cerca del corazón.
Según un vocero del caso, sus rasgos y su pelo coinciden con los del tercer hampón que logró escapar del lugar. La policía indicó que también tiene prontuario abierto: registra un hecho de amenazas de octubre en 1999 en la comisaría 13ª y cumplió en la Unidad 3 una condena a 6 años de prisión por robo calificado con tenencia de arma de guerra.