Pesadilla de una familia dominada por ladrones "paleteros" en Fuentes
"De esta no me olvido más". Juan Carlos Sgalla es un contratista rural de 60 años de la localidad de Fuentes, en el departamento San Lorenzo, 60 kilómetros al sudoeste de Rosario. Junto a otros cuatro integrantes de su familia fueron víctimas de una banda de paleteros o gancheros que los sorprendieron ayer a la madrugada mientras dormían y los retuvieron durante una hora. Los ladrones llegaron a la vivienda, ubicada a 30 metros del arco de ingreso al pueblo, para dar un golpe significativo.

Viernes 24 de Julio de 2009

"De esta no me olvido más". Juan Carlos Sgalla es un contratista rural de 60 años de la localidad de Fuentes, en el departamento San Lorenzo, 60 kilómetros al sudoeste de Rosario. Junto a otros cuatro integrantes de su familia fueron víctimas de una banda de paleteros o gancheros que los sorprendieron ayer a la madrugada mientras dormían y los retuvieron durante una hora. Los ladrones llegaron a la vivienda, ubicada a 30 metros del arco de ingreso al pueblo, para dar un golpe significativo. Pero como no hallaron los 100 mil pesos que buscaban pellizcaron unos 4 mil pesos en efectivo, algunas alhajas y electrodomésticos.

El que llevaba la voz cantante tenía acento cordobés "bien cerrado". Dos de ellos actuaron a cara descubierta y el restante ocultó el rostro con un repasador. Ingresaron por el lavadero del coqueto chalé, aprovechando que la puerta estaba cerrada con media vuelta de llave. Los gancheros utilizan como ganzúas diversas herramientas construidas con rayos de bicicleta o alambre con forma de paleta o gancho. De ahí su nombre.

Los maleantes llegaban con un dato y atacaron cerca de las 2 de la madrugada de ayer. Enseguida reclamaron una fuerte suma y se enfurecieron con la respuesta de que allí no había plata grande.

"Si no me decís donde está la plata te hago hablar con la bolsita", amenazó uno de los ladrones, mostrando un envoltorio de nailon, sugiriendo que lo usaría para ahogarlo. "Agarrá el pibe y ponele el fierro en la cabeza. Vas a ver cómo empiezan a cantar", le dijo un ladrón a otro. Se llevaron el dinero de las billeteras, los celulares, electrodomésticos y objetos de oro. "Se fueron en un auto nuevo y lo sacaron arando", relató Leandro, una de las víctimas.

La aparición. Fuentes es un pueblo de unos 2.500 habitantes del departamento San Lorenzo, a 60 de Rosario. Los Sgalla viven en un vistoso chalé de dos plantas, ubicado a 30 metros del arco de ingreso al pueblo. Sgalla, su yerno, dos de sus hijos y ocho empleados levantan cosechas con máquinas propias.

El miércoles por la noche estaban Juan Carlos Sgalla, su esposa María del Carmen, de 58 años; su hija Marianela, de 26; y su novio Leandro, de 26 años. También uno de los nietos de Juan Carlos, un nene de 3 años. La familia tiene una perra Rottweiler que estaba encerrada en un galpón posterior. "Comimos y nos pusimos a ver la tele. Nos habremos acostado a eso de la medianoche", recordó Leandro. Juan Carlos y su esposa descansaban en un dormitorio de la planta baja. Y en la alta, a la que se llega por una escalera de madera, dormían Leandro con Marianela y su sobrinito de 3 años.

"Dormía profundamente y me pegaron con un dedo en la frente. Abrí los ojos y me encandilaron con una linterna: Shhhhh! Esto es un asalto", recordó Leandro que le dijo el intruso. Eran las 2.15 de la mañana. Los tres ladrones controlaron a la joven pareja. Luego bajaron al cuarto de los Sgalla. "A mi novia y a mi suegra le preguntaron por separado dónde estaba la plata. Y como Marianela les contestó mal, le pegaron una piña en la nariz", rememoró. "A mi suegra le pasó lo mismo", indicó el muchacho.

Los ladrones estuvieron en la casa unos 45 minutos. Al nene de 3 años lo dejaron dormir. Al resto de la familia los ataron con los cordones de las zapatillas. A Marianela y su novio los ataron boca abajo de pies y manos. A la pareja mayor le ataron sólo las manos. "Uno tenía acento cordobés y llevaba la voz cantante. Si no le gustaba la respuesta golpeaba. A mi me dieron con un palo de escoba", indicó Leandro. Los maleantes revolvieron todo a su paso.

"Hace una semana había algo de plata porque nos pagaron un trabajo que se hizo en Salta. Pero fue recibir el dinero y pagar los gastos y a los empleados. Nadie maneja esa plata en efectivo", indicó la mujer. Sin tener acceso al dinero buscado, los ladrones arrasaron con el efectivos de las billeteras, los celulares, anillos y cadenitas de oro.