Miércoles 10 de Diciembre de 2008
La Plata.— Los cuatro imputados por el secuestro extorsivo y asesinato del niño Santiago Miralles, de 6 años, ocurrido en 2005 en la localidad bonaerense de Canning, fueron condenados a prisión perpetua por el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata. Las penas alcanzan al matrimonio de Enrique Eloy Coito Piriz y Ana Isabel Machado Vargas; al hijo de éstos, Henry Alexander Coito Machado; y a su padrino, Abel Domínguez Farías.
Durante el debate, los jueces Carlos Rozanski, Norberto Lorenzo y Horacio Insaurralde dieron por acreditado que Santiaguito fue visto por última vez a las 16 del 13 de julio del 2005, mientras jugaba en la vereda de su casa. Casi 24 horas después, la abuela del nene recibió una llamada en la que le exigieron 20.000 pesos para liberarlo.
Los padres del pequeño lograron juntar 5.000 pesos, pero los delincuentes nunca más se comunicaron con ellos. El cadáver del niño fue hallado tres días después en un pozo ciego de la quinta en la que vivían los imputados y que era lindera a la casa de Miralles.
La autopsia reveló que el nene murió por traumatismo de cráneo y asfixia por inmersión, ya que recibió al menos dos golpes en la cabeza provocados por una maza y, una vez inconsciente pero aún con vida, lo introdujeron en la cámara séptica con una soga atada en la cintura a la que anudaron una caja con cerámicos, a modo de lastre.
Fueron otros.Los imputados, conocidos de los Miralles ya que uno de sus hijos jugaba con Santiaguito, sólo se limitaron a decir que la causa "estaba armada". Es que en un primer momento, acompañaron a la familia Miralles mientras Santiaguito no aparecía y al hallarse el cuerpo acusaron a extraños de haberlo puesto allí.
Ayer los cuatro imputados ratificaron su inocencia y coincidieron en que serían incapaces de asesinar a una persona. Isabel Machado aseguró que llevan "3 años y 5 meses injustamente detenidos mientras los asesinos están afuera".
Sin embargo, la teoría de la participación de extraños que "plantaron" el cadáver fue considerada como "absurda" por el fiscal Carlos Dulau Dumm y por la abogada de la familia Miralles, Adriana Ayuso.
"Santiaguito era una víctima fácil porque los condenados lo conocían, entraba a su casa y el único motivo del secuestro fue conseguir dinero por un préstamo al que no habían podido acceder" Henry Coito Machado y Abel Domínguez, relató Ayuso.
"Se hizo Justicia. No cabía otra pena que esta; aunque es la máxima que establece el Código Penal a estos cuatro asesinos les queda chica", expresó Walter Miralles, padre de Santiaguito. (Télam)