Martes 01 de Diciembre de 2009
Dos pintores fueron condenados ayer a prisión perpetua por el crimen de la odontóloga Mariela Frydman, ocurrido el 26 de noviembre de 2007 en su departamento del barrio porteño de Núñez, adonde habían ingresado a robar.
El veredicto recayó en Carlos Duarte, de 37 años, y Maximino Barrios Merelles, de 26, ambos paraguayos, condenados por robo con homicidio calificado.
Los jueces Rafael Oliden, Fátima Ruiz López y Adrián Pérez Lance hicieron lugar al pedido de prisión perpetua que habían solicitado en sus alegatos el fiscal Horacio González Warcalde y los abogados querellantes que representaron a la familia de la víctima.
Frydman, de 34 años, fue asesinada a puñaladas en su departamento cuando al llegar a su casa encontró a los dos pintores —que habían hecho trabajos en su balcón— dentro de su vivienda. La mujer quiso escapar pero fue golpeada y atada con cables y ropas en la bañera donde los acusados le dieron siete puñaladas en la espalda, el cuello y el tórax.
Los dos pintores quedaron imputados a partir de una pericia telefónica por la cual se descubrió que el chip del celular de Frydman se activó en una línea de Barrios Merelles, quien fue detenido en Misiones, mientras Duarte fue arrestado en el Bajo Flores, en mayo de 2008.
"Soy una persona totalmente inocente. Toda mi vida he trabajado. No tengo muchas cosas que decir. Que sea lo que Dios quiera", expresó Barrios Merelles. "Soy inocente, como siempre lo dije. Desde el primer día dije que soy inocente. Creo en la Justicia y en Dios. Que Dios los bendiga", enfatizó Duarte en su alegato final.
Las pericias de la causa determinaron que cuando realizaron los trabajos de pintura en la casa de Frydman los pintores descubrieron que una hoja de la ventana del balcón no cerraba correctamente, por lo que estudiaron los días y horarios de la odontóloga para ingresar a robar a la vivienda.
Pero el día en que cometieron el hecho la víctima cambió su rutina y volvió a su departamento y encontró a los pintores. La primera hipótesis de la Justicia apuntó a la hija del portero del edificio, que era vecina de la víctima, y en medio de especulaciones sobre una supuesta relación entre ambas, pero la jueza de instrucción María Gabriela Lanz la sobreseyó.