Domingo 26 de Octubre de 2008
El 28 de enero pasado fue lunes. Esa mañana, a las 5, antes del amanecer, un micro de dos pisos que cubría la ruta Salta-Capital Federal, volcó a la altura de Granel al 2900, en el ingreso al barrio Nuevo Alberdi. Murieron cuatro personas y otras 40 resultaron heridas. Isidro López, de 35 años, manejaba ese ómnibus. Estuvo tres meses preso porque el examen bioquímico, según lo indicado desde la investigación, revelaba que había ingerido alcohol, lo que implicaba una responsabilidad dolosa en las muertes.
Isidro López se planta con ojos tristes y una serie de papeles en la mano. "No entiendo qué pasó. Soy abstemio. Por eso vengo a mostrar las pruebas de que no tenía alcohol en mi sangre cuando pasó el accidente", explicó López.
Pasó 96 días en la subcomisaría 2ª del barrio Nuevo Alberdi por el accidente. El 6 de mayo, después de varios intentos sin éxito del defensor de oficio, le otorgaron la libertad, aunque sigue procesado en el Juzgado Correccional 8ª por homicidio y lesiones culposas.
Agobiado por los efectos de aquel trágico viaje, fracasando una y otra vez en la búsqueda de un trabajo, López y su esposa llegaron a Rosario para mostrar un informe de cinco carillas. El estudio lleva el membrete de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmaceúticas de la Universidad Nacional de Rosario y está firmado por el profesor adjunto del área de toxicología Héctor Ricardo Girolami.
El texto destaca que se analizaron "dos tubos" que estaban identificados como "28/01/2008 - López - Sub 2 - Lat - Homicidio culposo - Hora 11". Dice que se realizó un "análisis cuanti y cualitativo de alcohol en sangre de la muestra reservada". Expone el método utilizado y concluye: "No se demostró la presencia de alcohol etílico en las muestras de sangre analizadas". El oficio también tiene un sello de la recepción de Correccional 8ª del 22 de abril pasado.
La marca. "Cada vez que voy a buscar trabajo como chofer de colectivo y chequean en Internet, la información de la alcoholemia positiva me condena. Ni me llaman. No estoy inhabilitado para conducir, pero estoy condenado antes de que falle la Justicia", contó López con amargura.
Fuentes tribunalicias consignaron a este diario que "el juzgado le dará prioridad al examen que hizo la policía" y que, según se indicó en aquella oportunidad, daba que el chofer tenía 0.45 de graduación en una muestra de sangre colectada seis horas después del accidente. "Quedé detenido porque me salió alcohol en sangre. Entonces le dije al abogado: «No puedo ser, yo no consumo alcohol. No es que no tomé alcohol en ese momento. Soy abstemio». Por eso ofrecí que se hiciera todo lo posible desde la medicina sobre mi cuerpo para detectar si había alcohol", indicó.
Después del accidente le realizaron un examen de alcoholemia en orina, que dio negativo. Seis horas más tarde, cerca de las 11 de la mañana, le tomaron muestras en sangre, con resultado positivo. Algo que le costó entender. "No puedo acusar a nadie sobre por qué se informó eso. Me puse a disposición del juez para que me hicieran los análisis. Jamás traté de escurrirme. Es más, acepté declarar, cuando no estaba obligado, porque estaba bien tranquilo de mi conducta.", remarcó.
El accidente. El domingo 27 de enero de 2008, el interno 32 de la empresa CG Bus salió de Salta. López tenía seis años de experiencia en el manejo de buses y hacía algo más de tres meses que estaba en la firma.
La ruta 34 la había transitado circunstancialmente. "Está muy mal señalizada. Si en la zona del accidente hubiera existido un cartel de alerta para reducir la velocidad yo habría dicho: «aminoro porque algo pasa». Hice lo que pude", dijo.
En el colectivo iban 50 personas. "Veníamos haciendo los relevos como se debe", recordó López. En la localidad santiagueña de Pintos, a unos 500 kilómetros de Rosario, el micro hizo una parada larga. Hasta ese punto manejó López. Su compañero tomó el volante y unos 60 kilómetros antes de llegar a Rosario por la ruta nacional 34 López volvió a manejar. "Estaba bien lúcido", recordó. A las 5 de la mañana, el micro ya había recorrido 1178 de los 1496 kilómetros entre Salta y Capital. Así recordó López el accidente que costó cuatro vidas.
La señal. "Vi los carteles de 20 kilómetros y de curva peligrosa, que estaban colocados al final de la ruta, donde ya se terminaba el pavimento. Me acuerdo que el cartel estaba colocado en una columna de la luz. «Curva peligrosa, 20 kilómetros»".
"Traté entonces de retomar la curva como venía, a unos 60 kilómetros por hora. Pero el cartel no advertía que eran dos curvas seguidas en sentido inverso", rememoró el chofer. "Entré a la curva y una luz de frente me encandiló. Nunca supe si era de un auto o una camioneta. Cuando este vehículo terminó de pasarme ya tenía la contracurva encima. Traté de entrar a ese brusco giro del camino de alguna manera. Pero una de las ruedas mordió el cordón, el micro perdió estabilidad y volcó. No pude hacer nada más".
En el accidente murieron cuatro mujeres: dos chicas de 13 y 17 años, Hilda Orquesa, de 50, y Ubalda Martínez, de 80.