Miércoles 16 de Julio de 2008
"Tenían estudiada cada cosa. No fue un golpe casual". Así sintetizó uno de los empleados de la perfumería de Mitre al 1000 el robo sufrido el lunes a la noche. Cuando ya estaban cerrando ingresaron tres hombres mayores de edad, uno de ellos armado. Redujeron al personal de vigilancia privada y a cuatro empleados. Y con una amoladora portátil cortaron un buzón de seguridad donde estaba la recaudación. En menos de 10 minutos los ladrones se hicieron con un botín de al menos 10 mil pesos. Justo la noche previa a que un camión recaudador de caudales recogiera el dinero.
Mitre entre San Juan y San Luis es una zona de gran actividad durante el día y con un desaceleramiento pronunciado al llegar la noche. En la sucursal que la red de perfumerías Gerlero tiene sobre esa cuadra, cuatro empleados finiquitaban el control del dinero en las cajas para cerrar y retirarse. Cuando el agente de seguridad privada que trabaja allí salía a la vereda para custodiar que todo estuviera en orden, ingresaron al negocio tres hombres, mayores de edad, uno de ellos empuñando un arma de fuego.
El valor de un dato. Los maleantes entraron y se repartieron por el recinto. Fuentes consultadas aseguran que sólo uno llevaba la voz de mando. Primero redujeron al hombre de la vigilancia, a quien le ordenaron tirarse al suelo boca abajo. Otro de los ladrones se dirigió a los empleados, en su mayoría mujeres, y los llevó hacia el baño de damas que está en la parte trasera. Y el tercero, el que cargaba una amoladora portátil en un bolsito, fue a una oficina con vidrios opacos cercana al ingreso. "En ese momento había cuatro empleados. Los redujeron, los llevaron al baño como hacen siempre y violentaron la caja de seguridad. Robaron y se fueron", indicó un empleado.
"En ese momento había cuatro chicos. Los redujeron, los llevaron al baño y violentaron la caja de seguridad", comentó. Lo primero que hizo el ladrón que llegó a la oficina fue ordenarle a la encargada que abriera el buzón de seguridad. Ella no podía hacerlo porque el buzón se abre con dos llaves y una de ellas está en manos del recaudador de caudales que trabaja con la firma. El ladrón, entonces, se puso a trabajar sobre el buzón de seguridad.
"El buzón tendrá un metro de altura por 50 centímetros de profundidad. El dinero se ingresa colocando el dinero en una bandeja, similar a la de una caja registradora abierta, que cuando se cierra hace caer el dinero al interior", explicó un vocero policial. El cofre cuenta con una trampa tipo péndulo que impide que pueda extraerse el dinero una vez en el interior de manera ilegal. Es decir, sin utilizar la dupla de llaves.
Pero los maleantes que visitaron Gerlero el lunes por la noche tenían respuesta para esa incógnita. "Sabían qué tipo de buzón de seguridad era. Abrieron la bandeja por la que se mete el dinero y con una amoladora portátil cortaron ese cajón, lo que liberó la trampa que obstruía el dinero", contó la fuente. Así, en unos diez minutos, se hicieron con diez mil pesos. Fuentes extraoficiales indicaban que el botín rondaba los 30 mil pesos.
Otro detalle llamativo para los investigadores fue la logística y información de los delincuentes. El golpe se produjo doce horas antes de que el camión de caudales recogiera el dinero, lo que debía ocurrir ayer por la mañana. l