Jueves 21 de Mayo de 2009
Todo comenzó con una simple consulta por temas generales en una clínica espiritual regenteada por supuestos chamanes colombianos o peruanos de la zona oeste de Rosario. No había ningún problema sentimental, laboral o de salud que apremiara a una pareja que acudió a ese lugar por recomendación de varios vecinos de su mismo pueblo. Pero a medida que pasó el tiempo, la situación cambió en forma dramática y ambos quedaron encerrados en un círculo perverso. Los manosantas, que suelen presentarse con el título de "Trilogía indígena" hicieron su trabajo montado sobre la ignorancia y la desesperación de las víctimas, a las que engañaron durante tres años hasta hacerles perder los 52 mil pesos que valía su casa.
El caso fue denunciado en los tribunales rosarinos por la propia pareja ante el juzgado de Instrucción Nº 12, a cargo de Mónica Lamperti. Graciela Flores, de 40 años, y Angel Maidana, de 25, viven en la pequeña localidad de Bernardo de Irigoyen, a unos 100 kilómetros al norte de Rosario.
Los pesares de Flores y Maidana comenzaron cuando decidieron acudir a un consultorio espiritual ubicado en San Juan 4056 de Rosario, en el que supuestamente había unos manosantas que "curaban todos los problemas", según el rumor que corrió por todo el pueblo como reguero de pólvora. De hecho, vecinos de Irigoyen acudían regularmente a ese lugar y la pareja llegó finalmente a ese sitio por recomendación.
Esquilmados. Víctor Luna, el abogado patrocinante de las víctimas, contó a este diario que ambos no acudieron por algún problema puntual sino por cuestiones generales. "Tuvieron que pagar 30 pesos por la primera consulta. Los escucharon, les hicieron algunas preguntas y dijeron que iban a orar por ellos y que todos los problemas se iban a solucionar. Mis clientes confiaron en ellos y volvieron en otras oportunidades. Terminaron pagando en ese momento unos 700 pesos en total".
Los problemas surgieron dos semanas después. Durante una de las visitas que la pareja realizaba a la clínica, uno de los chamanes de turno la sorprendió con un pronóstico negro. "Les dijo que veía graves problemas con la casa, que estaba embrujada y que directamente tenían que venderla para sacar el mal de allí. También les recomendaron que los tuvieran al tanto de lo que iban a hacer. Mis clientes son personas de condición muy humilde y llevados un poco por la ignorancia se asustaron y pusieron en venta la casita", consignó el patrocinante.
La propiedad fue vendida en 52 mil pesos. Luego de la operación, Flores y Maidana siguieron las instrucciones de los pai y avisaron que el negocio había sido cerrado. Fue entonces cuando les dijeron que llevaran todo el dinero "para ser bendecido" y conjurar finalmente las malas ondas. La pareja viajó a Rosario con el fajo de billetes en los bolsillos. Cuando estuvieron en la clínica, los recibió uno de los religiosos que inmediatamente montó una escena. "Comenzó a agarrarse la cabeza y a decirles que había algo malo. Los asustó diciéndoles que la mujer o su hijo (de una pareja anterior) se iban a morir, y en ese momento les hicieron pagar 32.600 pesos", señaló Luna.
En visitas sucesivas, fueron entregando en distintas sumas el resto del dinero. Finalmente, las dudas surgieron unos quince días atrás, cuando los manosantas aseguraron que unas ronchas aparecidas en la piel del nene "eran gusanos que el diablo había puesto en el cuerpo de la criatura". El médico del pueblo comprobó que era sólo una erupción por la abundante ingesta de chocolate.