Penas muy altas para cuatro miembros de una banda de asaltantes excesivamente violenta
Cometían entraderas, atracos a comercios y empleaban disfraces o engaños para reducir a sus víctimas, a quienes golpeaban con dureza. Recibieron condenas de entre 13 y 27 años de cárcel

Jueves 12 de Octubre de 2023

Cuatro personas fueron condenadas a altas penas de prisión como parte de una banda de ladrones que cometían entraderas y otros atracos caracterizados por una gran violencia y altas dosis de perversión y maldad en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. Con algunos de sus miembros ya sentenciados tiempo atrás, el miércoles finalizó un juicio en el que fueron juzgados otros cuatro, especialmente uno muy violento ocurrido en julio del 2020 contra un repartidor de soda y su familia a quienes redujeron mediante un engaño y privaron de la libertad para sustraerle 30 mil pesos, alhajas y otros bienes. Los acusados en el debate oral, tres hombres y una mujer, fueron juzgados por ese hecho en el que participaron todos y también por otros en los que participaron cada uno.

En ese marco, el tribunal oral compuesto por los jueces Rodrigo Santana, Aldo Bilbao Benítez y Gonzalo Fernández Bussy sentenciaron a Fernando Ariel Juárez, de 43 años, a 13 años de cárcel que se unificaron con una pena anterior en 31 años y medio; la misma pena recibió Elizabet Rodas, de 36 años, para quien la sentencia se unificó en 16 años de cárcel; Mauricio Rodas, de 33, fue condenado a 19 años por seis hechos de robo y una privación de la libertad; finalmente Jonatan Nahuel Gómez. de 34, recibió una pena 27 años de cárcel como coautor de trece atracos, al menos ocho a mano armada.

Asaltando en familia

La banda tiene como particularidad que muchos de sus miembros tenían vínculos familiares, había hermanos, cuñados y parejas. Según comentó una de las fiscales que participó de la acusación, Viviana O'Connell, algunos de los integrantes cayeron en hechos anteriores e incluso ya recibieron condenas en juicio. El modus operandi, similar en muchos casos, incluía el uso de disfraces de policía o personal de salud, ya que fueron cometidos durante la pandemia.

Esos detalles fueron remarcados en el caso en el que participaron los cuatro condenados ayer. El 15 de julio de 2020, relató la fiscal O'Connell, Elizabet Rodas llamó a un comerciante que se dedicaba al reparto de agua y soda simulando ser una profesional de un establecimiento sanitario para hacerle un pedido y requerirle por favor si podía entregárselo fuera de horario. Por una cuestión de solidaridad en el marco de la pandemia, el hombre le concedió el pedido y dos días después fue a entregarlo a Humaitá al 2400, donde se iba a encontrar con la presunta clienta.

El 17 de julio, una vez que cerró su negocio, el comerciante se dirigió en su auto particular —un Peugeot 207— y acompañado por su esposa y su bebé. Al llegar, sobre las 20.30, se encontró con Rodas vestida de enfermera. Pero apenas bajó del auto entraron en acción tres hombres armados que se metieron en el vehículo a punta de pistola. Juárez se ubicó al volante y comenzó a conducir mientras Mauricio Rodas se ubicaba junto a la pareja de la víctima que tenía al bebé en sus brazos. En tanto, el comerciante fue maniatado con alambre.

Con Elizabet Rodas y Gómez siguiéndolos a bordo de una moto, la familia fue retenida en el auto guiado por Juárez durante tres horas en las que estuvieron dando vueltas por la ciudad, sufriendo golpes y amenazas. Así lograron que el comerciante les dijera donde guardaban los vehículos, una propiedad de Biedma al 1400 de la cual tuvo que darles las llaves.

Los ocupantes de la moto se dirigieron a ese lugar mientras quienes estaban en el auto siguieron dando vueltas por la zona para hacer tiempo. Una vez en el domicilio, donde estaba durmiendo la madre del comerciante, Gómez y Rodas despertaron a la mujer y le pidieron dinero. La asaltante llevó a la mujer a la habitación de su hijo, mientras la revisaban. Luego la llevaron a la cocina, donde la señora había dicho que estaba el dinero, una suma cercana a 30 mil pesos que en 2020 configuraban un botín mucho más importante que en estos días.

Con la madre del comerciante maniatada con un trozo de alambre y un cordón de zapatillas, le pusieron una cinta en la boca y huyeron. Pero antes le pegaron un culatazo en la mandíbula. Los ladrones escaparon con el dinero a bordo del Peugeot 207 en el que además cargaron dos colchones, un televisor, un aire acondicionado portátil, una licuadora, seis cuchillos, y un reloj, tres anillos y un sostenedor de corbata, todos de oro.

Robos en patota

Además Gómez fue juzgado por otros robos que le fueron imputados por la fiscal Juliana González. Uno de ellos sucedió el 13 de junio de 2020. Minutos después de las 9 de la mañana el hombre llegó con dos cómplices a un local comercial de Biedma al 3400 donde ingresó simulando ser cliente. Luego entró otro de los ladrones y entonces bajaron la persiana mientras amenazaban al dueño con armas de fuego. Luego de maniatarlo y amordazarlo, le comenzaron a exigir dinero y pertenencias.

En ese marco uno de los ladrones ingresó al domicilio lindero al comercio de donde sustrajeron herramientas, dinero y varias pertenencias. Concretado el golpe, Gómez se escapó en una moto y su cómplice en un Fiat Siena de la víctima, que fue encontrado días después en colectora de Avellaneda entre Winter y Mosconi con una patente que había sido adulterada.

Gómez también estaba acusado de un hecho ocurrido el 25 de junio de 2020 en Avellaneda al 3900 cuando junto con una mujer y otros dos cómplices no identificados abordaron a una persona que estaba por entrar a su casa. Uno se quedó afuera como campana y los otros se metieron en la casa de la víctima a los golpes y empujones. El dueño de la casa se quedó junto a su mujer e hijo encerrado en una habitación y un par de horas después llegó otra mujer, jubilada, que vivía en el lugar.

La mujer que integraba el grupo de ladrones la amenazó, le exigió dinero, le apuntó con un arma de fuego y la golpeó en el pómulo mientras le exigían el dinero de una jubilación que al parecer había cobrado. Entonces le sustrajeron la tarjeta del banco y huyeron con varias herramientas, elementos de electrónica, dinero en efectivo, tarjetas bancarias y prendas del trabajo del damnificado. Además, ese mismo día se efectuaron ocho extracciones con la tarjeta de débito sustraída por 15 mil pesos.

Otro atraco en el que participó Gómez fue el 15 de agosto de ese mismo año en El Dorado al 2100. A las 14, junto con otros dos hombres y una mujer aún no identificados, se presentaron en un comercio llamado “Green Shop” y amenazaron con armas de fuego a los empleados, que fueron maniatados con precintos y alambres antes de ser encerrados en distintas habitaciones del inmueble. Del lugar se llevaron 190 mil pesos en distintos sobres que estaban destinados al pago de salarios, dispositivos electrónicos, billeteras, dinero en efectivo, tarjetas bancarias y la moto de un empleado. Pero además, justo cuando se estaban yendo, interceptaron a un repartidor e incrimentaron el botín en 9.000 pesos más que le sustrajeron junto con documentación.

El último hecho atribuido a Gómez se registró el 2 de octubre de 2020, cerca de las 10, en una inmobiliaria de San José al 1500 de Funes donde llegó también con dos hombres y una mujer como cómplices. Los ladrones fingieron estar interesados en comprar un terreno antes de exhibirles armas de fuego al dueño y a los empleados. Luego fueron a la casa del propietario, ubicada al lado del local, donde estaba la mujer de este con su bebé de dos meses.

La mujer que integraba el grupo de ladrones tomó al bebé en brazos y apoyando un arma de fuego amenazó a la madre para que entregara el dinero de una reserva. Después golpearon al dueño y se llevaron varias computadoras, 50 mil pesos, 2.480 dólares, la moto Honda de un empleado y otros elementos de valor.

Perverso

Por otra parte, Mauricio Rodas fue acusado por un robo perpetrado el 26 de mayo de 2021, alrededor de las 22, en la casa de un octogenario de San Martín al 5800. El acusado golpeó la puerta y amenazó al dueño de casa con un cuchillo y arma de fuego, luego le dijo a un cómplice que entrara; lo hizo sentar en una silla de la cocina a la cual lo dejó atado con un alambre en las piernas y un cable para el resto del cuerpo, ataduras que le terminarían provocando heridas varias: equimosis circulares en ambas muñecas y tobillos, escoriaciones en codo derecho, cara anterior del tercio superior de pierna derecha y cara anterior del tobillo izquierdo.

Pero antes de que pudiera sufrir esas lesiones, el octogenario fue golpeado en el pecho y las costillas hasta que les entregó a los asaltantes las llaves de un Peugeot 207 para que pudieran cargar en vehículo el botín y darse a la fuga con un televisor smart, una billetera con unos 3 mil pesos el celular. El hombre de 81 años estuvo atado a la silla hasta las 9 de la mañana siguiente cuando fue encontrado por un familiar.

El último robo que le achacaron a Mauricio Rodas fue el 15 de julio de 2021, sobre las 15, en Oroño y Amenábar. El acusado circulaba en una bicicleta junto con un cómplice, que iba en otra, y abordaron entre ambos a una persona a quien le arrebataron un celular Iphone A 1662. Luego se dieron a la fuga mientras la víctima los perseguía a pie junto con otros vecinos hasta que la policía los detuvo en Gaboto y Alvear. Así recuperaron el celular que habían sustraído.

Acumulación

A la hora de resolver las condenas, el tribunal tuvo en cuenta que Fernando Juárez ya tenía una condena anterior dictada el 29 de julio de 2022 por el Juzgado de Garantías de Victoria, en la provincia Entre Ríos, a 18 años y medio de cárcel por robos a mano armada y privación ilegítima de la libertad. Por eso, su condena a trece años por estos tres hechos que afrontó en este juicio se unificó con la anterior en 31 años y seis meses de prisión.

Algo similar pasó con Elizabeth Rodas, que el 12 de noviembre había sido condenada a tres años de cárcel que se unificaron con los trece años que recibió en este juicio, en 16 años.