POLICIALES

Pelea entre familias con trasfondo narco en el primer crimen del año

Jonatan Ancherama fue atacado a tiros la madrugada del 1º de enero pasado en la zona sur. Por el caso hay dos muchachos imputados.

Sábado 12 de Septiembre de 2020

La ráfaga de tiros resonó cerca de un after de la zona sur que estaba a punto de abrir. Eran las 6.30 de la mañana. Un auto blanco se puso a la par de un muchacho que caminaba solo y el que iba como acompañante le disparó hasta arrojarlo al piso. Hubo gritos y desesperación en la puerta del boliche pero nadie se acercó a socorrerlo ni llamó a la policía. A distancia, alguien filmó con su celular lo que pasó después: el auto regresó al lugar del crimen, sus dos ocupantes bajaron y revisaron al herido para asegurarse de que estuviera muerto.

La escena es del 1º de enero de este año en la zona sur de Rosario. Ese día mataron a Jonatan Ancherama en el cruce de Pineda y Pasaje 503. Fue el primer crimen del año y a la vez un eslabón de una cadena de homicidios. Siete meses antes habían asesinado a su tío y a su primo. Una semana después hubo otro doble crimen de la saga: acribillaron al padre y a la pareja de Gastón Berlari, el acusado de conducir el auto blanco desde el cual mataron a Jonatan. Su hermanastro, Jardiel Franco, estuvo nueve meses con pedido de captura y esta semana fue imputado como el autor de los disparos. El juez Hernán Postma lo dejó en prisión preventiva por dos años.

>>Leer más: Va a prisión como coautor del primer homicidio del año

Como lo hizo en enero al imputar a su hermano, la fiscal Marisol Fabbro planteó que la muerte de Ancherama fue resultado de una rivalidad entre familias con el comercio de drogas como posible trasfondo de esa disputa que dejó cinco homicidios en ocho meses. Jardiel Franco, conocido como “Franquito”, de 21 años, quedó preso como coautor de un homicidio agravado por el uso de un arma de fuego y la portación de un arma calibre 22.

El crimen fue la mañana de Año Nuevo frente a la cancha del Club Atlético Millonarios y cerca del after La Previa, que estaba a punto de abrir. Por ese lugar pasó caminando “Jony” Ancherama, de 25 años. Tenía prontuario abierto por robo y también le decían “Lalito”. Los testigos que esperaban frente al boliche contaron que se le acercó un auto sedán blanco, el acompañante sacó un arma y disparó unas cinco veces. Lo alcanzaron dos tiros en la zona lumbar y el brazo izquierdo.

No hubo un solo llamado al 911 para alertar del primer crimen del año. Jony quedó tirado en el lugar hasta que a su hermano le avisaron que lo habían herido y llegó a buscarlo en moto. Lo encontró en el suelo, aún consciente. “Me pegó «Franquito», llevame a casa que estoy bien", repetía camino al hospital donde falleció.

“El auto sigue a Jonatan por Pineda. Cuando él estaba a punto de doblar en Pasaje 503 le tira Franco, que tenía la ventana de ese lado. No doblaron, siguieron por Pineda. Fueron cinco disparos en total”, relató una amiga de Jony que presenció la escena y reconoció a los atacantes como “Franco y Gastón”, quienes “venden droga en el barrio”. En la puerta de La Previa también estaban dos amigos que tras la conmoción se quedaron “un rato mirando al herido a una cuadra de distancia”. Luego filmaron cuando el auto blanco volvió a los pocos minutos a la escena y bajaron sus dos ocupantes, “uno más morrudo, otro más delgado”, para cerciorarse de que Ancherama estuviera muerto.

Los vecinos del barrio Molino Blanco dijeron por entonces que Jony “tenía bronca por todos lados” y “se la tenían jurada” desde que el 15 de mayo de 2019 mataron a su tío Rodolfo, de 29 años, y a su primo Germán, de 25. Los balearon con al menos catorce tiros en Melincué al 6400. Se aludió a un atacante solitario desde una bicicleta. Ellos no tenían armas y quedaron tirados, uno sobre el otro, detrás de un utilitario.

En esos días la novia de Jony recibió un mensaje de audio donde Gastón Berlari le advertía a Jonatan que, de tomar represalia por el ataque, lo hiciera directamente con él pero no con “criaturas”. “Decile que si es hombrecito y tiene los huevos bien puestos que venga y me haga algo a mí. Que no se haga el vivo de venir a pegarle a mi hermanito que va al jardín porque sabemos que tiene un hermano discapacitado”, decía el mensaje. Y cerraba: “Yo ando en la calle. No me escondo ni nada. Que no de la cabida con criaturas. Si él da la cabida que después se la aguante”.

>> Leer más: Lo asesinaron de dos balazos en un ataque que tiene olor a venganza

La promesa de muerte que anunciaba ese mensaje se cumplió ocho meses más tarde, cuando recién arrancaba el 2020 en Rosario. El hermano de Jony culpó entonces a los hermanos “Gastón y Franco Berlari”, a quienes también acusó por el doble crimen de su tío y su primo aunque esto no llegó a demostrarse en la investigación que lleva adelante la fiscal Georgina Pairola.

Dos semanas después del crimen, bajo el calor de enero que gestaba una pandemia, Gastón quedó preso como el conductor del auto. “De lo que se me acusa soy inocente. Yo ese día estaba con mi mujer y mi hija en moto y me acerqué porque escuché disparos, pero a una cuadra”, declaró en la audiencia el acusado de 25 años. Ocho días antes de su arresto había sufrió la muerte de su pareja, Antonella Albornoz, de 22 años, y de su padre Alejandro Berlari, de 49. Fueron baleados el 6 de enero cuando cenaban en la puerta de su casa de Alzugaray y Pineda.

La orden de captura para su hermano salió a nombre de Franco Berlari. Con el tiempo se descubrió que al nacer lo habían inscripto con el nombre de Jardiel y el apellido de su madre, Franco, para que no se llamara igual que un primo de la rama paterna de la misma edad. “Pero lo criaron diciéndole Franco. Todo el mundo lo conoce por Franco y no por Jardiel”, dijo una tía del muchacho de 21 años, que fue imputado el miércoles por videoconferencia.

Lo detuvieron un día antes en la casa de su abuela, a cuatro cuadras del lugar del crimen. En la audiencia la fiscal citó nueva evidencia obtenida del celular de su hermano Gastón, como fotos de armas y una conversación con su pareja el día del crimen en la que le avisa que ya consultó a una abogada y que se está ocupando del auto, al parecer, de esconderlo.

Otra charla es con un preso de apellido Casco que a las 8 de la mañana del día del crimen le pregunta: “¿Qué onda cumpa, qué pasó, lo boletearon al Lalito ese? ¿Quién lo mató?”. Berlari contesta pero elimina el mensaje y luego le manda un audio: “Y sí cumpa. Ahora el problema ya está. Tampoco uno se va a dejar pisar la cabeza por estos guachos”. Casco responde: “Ahora ya está. Fue a picar carbón. Pero quédate tranquilo cumpa. Al que se quiera parar de manos también se la vamos a dar”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario