Policiales

Pasan a disponibilidad a una policía que baleó a su pareja

Ambos trabajan en el Comando. Ella fue hasta donde él cumplía funciones, le reprochó una infidelidad y descargó su arma contra el auto de su ahora ex pareja

Viernes 27 de Septiembre de 2019

El lunes pasado la subinspectora Mariela Pereyra, adscripta al Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional II, vivió un día de furia que le terminó costando el empleo y la carrera. En un ataque de celos fue hasta donde su pareja (también oficial de policía del Comando) realizaba adicionales y luego de increparlo disparó 10 veces contra el auto del hombre. Luego le pegó una trompada en la cara y s fue. El oficial agredido decidió que la pelea fuera judicializada y eso implicó que el expediente cayera en manos del fiscal Gonzalo Fernández Bussy de la Unidad de Violencia y Corrupción Institucional, quien imputó a la policía por daños, abuso de armas, incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad. Fuentes del Ministerio de Seguridad de la provincia indicaron que la subinspectora fue pasada a disponibilidad en las últimas horas.

El lunes, poco antes de las 9, un llamado al 911 alertó sobre una discusión entre dos personas vestidas de policías en la inmediaciones de la estación ferroviaria "El Gaucho", en la zona de bulevar Avellaneda al 5600, y que se escuchaban disparos. El lugar es un conglomerado de edificios públicos entre los que resalta un centro de salud. Desde el 1º de junio, cuando dejó de funcionar la comisaría 33ª, allí realiza un servicio adicional de custodia un agente. Aquel día el que cumplía funciones era el oficial César M., que había llegado al lugar en su auto particular, un Volkswagen Gol Trend.

Acalorados

Cuando un patrullero llegó a la zona se topó con los dos uniformados que discutían acaloradamente. Ninguno les eran desconocidos sino sus compañeros de trabajo: la subinspectora Mariela Pereyra y el oficial César M. Si en la escena no hubiera habido uniformes policiales, armas reglamentarias y jerarquías, lo ocurrido no superaría la instancia de un conflicto interpersonal como en los que los policías trabajan por decenas a diario.

Pero el cuadro era diferente. La subinspectora recriminaba a viva voz a su pareja una supuesta infidelidad. Y le achacaba que la estaba "haciendo pasar vergüenza en toda la Jefatura". Los policías que llegaron se toparon con el auto de M. perforado por 8 impactos de bala.

A sus compañeros a cargo del sumario el oficial les dijo que mientras estaba trabajando llegó al lugar su pareja, quien lo empezó a insultar e increpar. Le reprochaba que tenía una relación con otra mujer y que la estaba convirtiendo en la hazme reír de la Jefatura. César M. dice haberle pedido que se calmara, pero no logró su cometido. Pereyra sacó su arma reglamentaria y realizó al menos diez disparos contra el VW Gol. Con las pulsaciones a mil, la mujer policía le colocó el seguro al arma, se acercó a quien por entonces era aún su pareja y le pegó una trompada en la cara.

César M. dice haber aprovechado esa oportunidad para desarmar a Pereyra. La psicóloga de policía revisó a ambos y aconsejó que los licenciaran bajo carpeta médica. El oficial agredido, en tanto, decidió instar penalmente la acción.

En principio, por el caso fue abierto un expediente en manos de la fiscal Silvana Valero de la Unidad de Flagrancia. Pero ante el tenor de los hechos el mismo día la causa fue pasada a manos del fiscal Gonzalo Fernández Bussy, quien imputó en libertad a la subinspectora Pereyra los delitos de daños, abuso de arma, incumplimiento de los deberes de funcionario y abuso de autoridad. Desde el Ministerio de Seguridad se precisó que a la oficial se le abrió un sumario administrativo y fue pasada a disponibilidad.

el gaucho. El centro de salud frente al cual ocurrió el ataque de la agente.

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