POLICIALES

Para los jueces que lo absolvieron, la reacción del homicida de Maxi Zamudio no fue desmedida

Se conocieron los fundamentos del fallo del juicio oral contra el prefecturiano Condoría Apaza

Martes 29 de Septiembre de 2020

El tribunal que absolvió a Ariel Fernando Condorí Apaza por el crimen del adolescente Maximiliano Zamudio dio por cierta la versión del empleado de Prefectura Naval acusado, quien dijo que el adolescente se acercó a robarle el celular con un rifle recortado y por eso él le disparó dos veces con su arma calibre 40. El homicidio fue en mayo de 2015 en una calle de barrio Tablada donde el prefecturiano esperaba a una amiga al volante de su Ford Falcon. En los fundamentos del fallo que se dio a conocer en estos días los jueces desacreditaron los dichos de tres testigos _entre ellos la madre de la víctima_ y concluyeron que el efectivo disparó al defenderse de una agresión y sin bajar de su vehículo. Sobre esa base, consideraron que actuó en legítima defensa y dijeron que “en un escenario similar cualquier ciudadano podía reaccionar de la misma forma”.

“Interpretamos que se corrobora el descargo del acusado”, consideraron los jueces Héctor Núñez Cartelle, Paula Alvarez y Valeria Pedrana en un escrito de 36 páginas donde explicaron por qué decidieron absolver a Condorí. El veredicto se dio a conocer el 31 de agosto pasado al finalizar un juicio que el prefecturiano transitó en libertad. El legajo por el asesinato de Zamudio había sido archivado en dos oportunidades. Pero tras las apelaciones de los querellantes y la pelea de organizaciones sociales el caso llegó este año al debate oral.

La fiscal Karina Bartocci solicitó una condena a 20 años de prisión para Condorí como autor de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Los abogados querellantes Salvador Vera, Guillermo Campana y Nicolás Vallet, por la madre de la víctima, pidieron 30 años. El tribunal convalidó el planteo del defensor Horacio Corbacho y absolvió al acusado al entender que actuó en legítima defensa.

>>Leer más: Pidieron 30 años de prisión para el acusado de un crimen

”Desde la querella estamos en proceso de apelar ese fallo que legitima la ejecución sumaria de un joven asesinado con un disparo en la nuca por un agente de Prefectura. El fallo resuelve en base manifestaciones del imputado que no se probaron en el juicio. Es muy delicado que la Justicia tenga posicionamientos estigmatizantes respecto de la población joven de los sectores populares”, analizó Vera, crítico con la actuación del Ministerio Público de la Acusación en el caso.

El crimen fue el 27 de mayo de 2015 minutos antes de las 23. Maxi Zamudio estaba en la puerta de un pasillo de Patricias Argentinas al 4300 cuando Condorí Apaza, franco de servicio, llegó al volante de su Ford Falcon. Según la acusación, le hizo un gesto al pibe de 16 años, que se acercó al auto e inició una conversación. En un momento el adolescente se alejó, luego volvió sobre sus pasos y recibió un balazo en la axila izquierda. Luego el agente bajó del auto y le efectuó otro tiro letal a la cabeza. Pero el tribunal descartó esa mecánica.

El acusado, de 37 años, siempre sostuvo que se defendió de un robo. Declaró que era su cumpleaños y estaba esperando a una amiga que había entrado a buscar un parlante a su casa. Dijo que en ese momento se le acercó un muchacho, le preguntó la hora y luego le exigió la billetera y el celular mientras lo apuntaba con un rifle recortado del que alcanzó a ver, “por el rabillo del ojo”, la chimaza y la cola del disparador. Sostuvo que le entregó el teléfono y escuchó que otro muchacho, de pie frente al auto, gritaba “quemalo, quemalo”. Entonces disparó dos veces con su pistola calibre 40.

“Creemos que se encuentra plena y contundentemente solventada la sólida y coherente exposición que ofreciera Condorí dentro del debate”, apreciaron los jueces y remarcaron que el encontrarse solo en un vehículo en la calle y en horas nocturnas “puede tener consecuencias a veces trágicas”.

Para los jueces, los únicos elementos que se contraponen con ese relato son los dichos de la madre de Zamudio y de dos vecinas a las que consideraron poco veraces o, en un caso, “rayana con la falsedad”. La madre de la víctima, María Isabel, dijo que estaba en su casa cuando escuchó el primer disparo y salió preocupada porque su hijo estaba afuera con un primo. Corrió unos diez metros y observó cuando Condorí le disparaba el segundo tiro a la cabeza a Maxi. Para el tribunal, es algo que no pudo apreciar porque según la pericia balística y la autopsia los dos tiros fueron casi simultáneos.

>>Leer más: El crimen de un adolescente se encamina al juicio oral

Luego Condorí corrió a refugiarse en la casa de un policía que tenía la puerta abierta. Al salir fue cercado por vecinos que lo golpearon en la cabeza y en un brazo. “No había motivo alguno para que Condorí reaccionara de esta forma si no se hubiera sentido en situación de extremo peligro”, dijeron los jueces, e indicaron que la Fiscalía no ahondó sobre el paradero del celular. El acusado dijo que tras los disparos lo buscó en el piso para llamar a la policía pero no lo encontró. Entonces recuperó el arma de Zamudio para que “los familiares no la retirasen” y se fue corriendo hacia Uriburu. Sobre ese rifle de aire comprimido con el caño recortado los jueces dijeron que, si bien no tenía capacidad de fuego, el agente desconocía ese dato en el momento del hecho y pudo sentirse intimidado.

Por último reconstruyeron la secuencia de disparos: dos a la víctima y un tercero cuando Condorí fue rodeado por los vecinos. Concluyeron que el agente disparó desde el auto el primer tiro, ya que una vaina quedó entre el asiento y la puerta. Y que casi de inmediato, con la mano fuera de la ventanilla, disparó el segundo que le atravesó la cabeza a Zamudio del mismo lado cuando caía. La segunda vaina quedó en el exterior. “Nunca pudo existir demasiado tiempo para que se baje y lo ultime”, evaluaron y descartaron una ejecución en el piso, que hubiera dejado una marca en la calle, un tatuaje en la piel o la bala alojada en la cabeza.

>>Leer más: Absolvieron al agente de Prefectura que mató a Maximiliano Zamudio

“La fiscalía impulsó una acusación con endebles argumentos”, sostuvo el tribunal, y advirtió que “no se probó ni se intentó demostrar” qué otro móvil distinto al robo pudo llevar a que la víctima y el imputado se acercaran. Así, consideraron que “el encartado no fue quien provoco la agresión” y que su reacción “no resultó desmedida ni excesiva” sino una defensa “hacia un ataque que creyó que era inminente y lo ponía en sumo peligro”.

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