Policiales

Para la fiscalía, el asesinato de Pimpi fue fruto de un plan premeditado

En el inicio del juicio oral contra los tres acusados se refutó la idea de que fue un ataque espontáneo. Si eso se prueba, la perspectiva para ellos es de prisión perpetua. Sostienen que hay más implicados.

Viernes 18 de Noviembre de 2011

La hipótesis del juez de Instrucción que procesó a los tres acusados por el crimen de Roberto Pimpi Caminos, que enmarcaba el homicidio en un acto impulsivo motivado por una bronca preexistente, fue reformulada ayer al iniciarse el juicio contra ellos. La fiscalía sostuvo que se trató de "un asesinato planificado por varias personas motivado tanto por odios personales como por las disputas por el control de la barra brava de Newell's Old Boys". Así, la calificación del delito que se les imputa a René Ungaro, Carlos Betito Godoy y Emanuel Suárez pasó a homicidio calificado por concurso premeditado por dos o más personas, agravado por el uso de arma de fuego. A esa imputación, la querella le agregó como agravante la alevosía. De prosperar esta teoría, a los acusados -por quienes sus respectivos abogados pedirán la absolución- podría caberles la pena de prisión perpetua.

Esa modificación de la acusación, y la afirmación por parte de la fiscalía de que "seguramente intervinieron más personas en la planificación" del homicidio, fueron las novedades más relevantes de la primera jornada del juicio oral y público por el crimen del ex líder de la barra brava rojinegra. Una audiencia de cinco horas en la cual desfilaron seis testigos.

Plan. A las 15.02 se sentaron los tres acusados en la sala del primer piso de los Tribunales. A esa altura ya estaban ubicados, separados por un cordón de tres policías, familiares y allegados de la víctima y de los imputados, que ni se cruzaron miradas.

Luego de que el juez Gustavo Salvador, presidente del tribunal que integra junto con Julio Kesuani y José Luis Mascali, explicara cómo se desarollaría la audiencia, la fiscal Nora Marull formuló la acusación. Señaló que el crimen "se apoyó en dos cimientos": una vieja enemistad entre Caminos y la familia Ungaro; y una interna de la barra de Newell's cuyo control Pimpi quería recuperar. En ese sentido, destacó la pertenencia de Godoy (amigo de Ungaro) al entorno del actual líder de la barra, Diego Panadero Ochoa.

La fiscal describió la causa como "compleja" en virtud de "falsedades" e irregularidades durante la etapa de instrucción. Afirmó que hubo testigos que "rogaron no ser citados por pánico" y, en tal sentido, aseveró que "no habrá prueba directa pero sí testimonios que entrelazados probarán las acusaciones". Así, Marull acusó a los tres imputados de "coactuar para matar a Caminos" y describió un periplo que, a su entender, da cuenta de que el homicidio fue "planeado en conjunto": distribuyeron los roles, se cercioraron de que la víctima estuviera en el lugar del hecho y orquestaron sus coartadas. "Sería ingenuo pensar que no fue planeado", dijo Marull.

A ese argumento, la querella le añadió la "premeditación" y "alevosía". Para el abogado Gabriel Navas, la presencia de Pimpi en la vereda del bar Ezeiza (en Servando Bayo al 1400) fue un "plato servido" para sus matadores. "Lo hicieron salir y lo mataron. No es cierto que fue espontáneo. Los acusados fueron los ejecutores del mandato de un grupo", dijo el letrado.

En cuanto al odio preexistente, Navas recordó el ataque a tiros contra Pimpi que, según él mismo manifestó a su familia, fue cometido por los hermanos Ungaro en la puerta del bar Tokio, en el centro rosarino, en 2007. Y en virtud de la saña "demostrada por los cinco balazos" que terminaron con la vida de Caminos, propuso agregar "alevosía" a la calificación.

Inocentes. Los defensores desestimaron la idea planteada por la querella. "Ungaro nunca fue a la cancha de Newell's" dijo su abogado, Mario Ducler, para quien "los indicios son desincriminantes". Y anunicó que se demostrará que René, de 23 años, no estuvo en la vereda del bar Ezeiza sino en el boliche Bonita y en la comisaría 6ª, donde acompañó a amigos que habían sido arrestados por un problema en el baile. En similar sentido, Fausto Irure aseguró que su cliente, Carlos Betito Godoy, de 24 años, tampoco fue a Ezeiza.

"Acá no están los culpables, mi cliente es inocente", sostuvo Marcelo Piercecchi sobre Emanuel Suárez, de 23 años, quien llegó a juicio como partícipe secundario según el procesamiento del juez de Instrucción Javier Beltramone. El letrado sostuvo que su defendido fue "presionado" para incriminarse durante la etapa de investigación, lo cual fue ratificado por el propio Suárez, el único de los acusados que aceptó declarar (ver aparte).

Bronca y violencia. A dos horas y media de iniciado el juicio, Rosa Caminos, hermana de Pimpi, se sentó a contar lo que sabía. Dijo no conocer a Suárez y sí a Ungaro y a Godoy. "A René de chico y a Betito, porque iba a la cancha con Pimpi". Tras ello relató con detalles una serie de episodios violentos que denotan la mala relación de la víctima con los Ungaro.

"Ya veníamos escuchando que ellos se jactaban de haber matado a Pimpi. Todo el barrio lo decía, ellos festejaban con champán en los bailes", indicó Rosa respecto de uno de los elementos que incriminaron durante la instrucción del juicio a Ungaro y Godoy: haberse ufanado sin reservas de haber cometido el crimen.

Rosa también dijo que los balazos que Pimpi recibió en la puerta de Tokio en 2007 fueron de los Ungaro: "El nos lo dijo, pero no hizo la denuncia porque era un hombre con códigos", aseguró. Tampoco hubo denuncia de lo ocurido el 31 de diciembre de 2008, cuando una sobrina de Pimpi fue baleada desde un Fiat Uno -auto que se menciona como usado por los matadores el 19 de marzo de 2010- en el que iban Ungaro, Godoy y el fallecido Joel Alcaraz.

Después, Rubén César, hijo de Rosar, ratificó ante los jueces lo relatado por su madre. Y contó un encuentro con René en la disco Mogambo. "Me dijo que si yo era sobrino de Pimpi me fuera. Le dije que yo no me metía en los problemas que pudieran tener ellos, pero me mostró un arma. Me dio miedo y me fui".

También se refirió a las últimas horas que pasó con su tío. Dijo que ese día iban a ir al casino de Victoria, pero primero pasaron por la casa de un amigo llamado Ariel. Si bien declaró que su tío no quería ir al bar Ezeiza, le hicieron leer su declaración original. Entonces afirmó que fueron "al bar del Toro (por el dueño de Ezeiza, Orlando Gutiérrez) porque Pimpi quería y siempre se hacía lo que él quería". La siguiente testigo fue otra hermana de Caminos, Maira, que también se refirió a la enemistad con los Ungaro y las amenazas en forma de "tiros, pintadas" e internet. "Venían esperando el momento para matar a Pimpi, que venía de tres días de caravana. No es de hombres matarlo así como estaba, y además desarmado", sostuvo.

“Hincha e inocente”

Mientras René Ungaro y Carlos Betito Godoy hicieron uso del derecho de no declarar y sólo dijeron, ante la pregunta del tribunal, que eran inocentes, Emanuel Suárez aceptó decir lo suyo. “No tengo nada que ver. Estuve en la casa de unos familiares en Teniente Agnetta y Cerrito, comiendo unas pizzas porque había nacido un sobrino. En un momento salimos para buscar una play station y nos quedamos haciendo un torneo de fútbol. Sólo salimos para ir a comprar cerveza”, aseguró el acusado.
  Acto seguido, Suárez denunció: “Fui presionado y obligado a declarar. Cuando me agarraron la TOE me pegaron, me dejaron horas arrodillado y en un momento el secretario del juzgado de Instrucción 9 me dijo que declarara lo que dije porque si no me iban a dar 25 años. Dije eso porque el secretario del juez Beltramone me dijo que de esa manera me iba a ir en libertad, pero nunca estuve con esos chicos. No soy barra, soy hincha de Newell’s e inocente”.

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