Viernes 18 de Septiembre de 2009
Y volvió a suceder. Una anciana de 82 años cayó víctima de la banda que realiza el cuento del tío vía telefónica y se alza con los dólares de desprevenidas víctimas. El ardid utilizado por los maleantes el miércoles por la tarde fue nuevamente el de alertar a una mujer sobre un inminente allanamiento a su casa de Santiago al 700. Desde el otro lado del tubo uno de los maleantes dijo ser un juez penal y le sugirió a quien sería su víctima que preservara todo lo que fuera de valor. Así, la anciana le entregó a un "hombre de tez blanca, unos 30 años, vestidos de saco y corbata y de pelo rubio prolijamente cortado", 15 mil pesos, 6 mil dólares y varias alhajas de oro.
Pero esa no fue la única actuación de los estafadores el miércoles por la tarde. Pasadas las 16 trataron de timar a una mujer de 85 años, domiciliada en Laprida al 700, a quien llamaron haciéndose pasar por un reconocido abogado del foro local que ya fue citado por los delincuentes en otros golpes. En este caso hubo una serie de reacciones de la anciana que hicieron abortar el atraco.
El golpe. Cuando los investigadores le preguntaron a Elida Antonia R., de 82 años, si no había visto en la tele o en el diario la advertencia sobre el tipo de casos del que fue víctima, respondió: "Perdón, me embataté". La octogenaria, que es viuda y vive en Santiago al 700, recibió pasadas las 15 del miércoles un llamado telefónico. Al atender escuchó a un hombre que se identificó como juez y le advirtió que su casa iba a ser allanada. La mujer dijo que no entendía el por qué y el falso magistrado le manifestó que era un problema con el edificio. En tono amable, pero firme, el maleante le planteó que si quería estar más tranquila, llamara a su hija por teléfono. Pero la mujer se negó.
A partir de ese momento se desarrolló uno de los ardides de la banda. Le dijeron que el allanamiento era inminente y que la policía no era confiable, por lo que le convenía agarrar todo lo que tenía de valor, colocarlo en una bolsa y dárselo a un abogado que pasaría por su vivienda. Y así fue, a las 15.40 un muchacho vestido prolijamente llegó, tocó el portero y la mujer le entregó 15 mil pesos, 6 mil dólares y varias alhajas (anillos, cintillos, cadenas y prendedores de oro 18 kilates). La anciana, al darse cuenta de lo ocurrido, lo denunció en la comisaría 6ª.
El fracaso. Media hora después de haber concretado el golpe, otro teléfono comenzó a sonar. Fue en la casa de Elvira, de 85 años, en Laprida al 700. La mujer atendió y del otro lado se presentó "el doctor Peyrano", un apellido ya invocado en otros hechos y que lleva a confusión con el de Guillermo Peyrano, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina. A pesar de la confusión en la que quisieron hacerla caer, la mujer dudó y cuando se cortó la charla, llamó desde su línea fija a una de sus hijas, que es abogada.
Para sorpresa de Elvira, en vez de su hija atendió un hombre que intentó imitar a una mujer: "Soy yo mamá, tengo faringitis y no puedo hablar", le dijeron. Al no reconocer la voz la mujer le cortó, esperó unos segundos y volvió a llamar a la casa de su hija. Pero otra vez le respondió la misma voz: "Pero mamá, soy yo. Tengo faringitis, tengo la voz tomada". Elvira cortó. Espero unos 15 minutos, volvió a llamar a su hija y esta vez sí pudo comunicarse.
Una de las recomendaciones que dio la fiscal a cargo de la Oficina Judicial de Causas con Imputados No Individualizados (NN), Viviana Cingolani, estuvo centrada en ese punto. Que las víctimas no utilicen la línea fija para pedir auxilio a sus allegados, porque las mismas están pinchadas por la banda.
"Al recibir una llamada de este tipo al teléfono fijo no se comuniquen con nadie o no usen la línea por la que recibieron el llamado. Si van a llamar a familiares háganlo por un celular. No brinden información ni datos personales. Y, fundamental, no abran la puerta a nadie. Ni entreguen dinero a desconocidos", indicó Cingolani. A pesar de que Elvira no llegó a ser embaucada, se presentó en Tribunales y radicó la denuncia ante la oficina de NN, como se reconoce a esta dependencia judicial.