Otra marcha pide se aclare el brutal ataque a un joven
Más de 700 personas que ayer se movilizaron en la zona norte para pedir justicia y esclarecimiento
de la brutal agresión que sufrió Ramiro Mateo, de 17 años, quien recibió un disparo de arma de
fuego en la cabeza en la previa de un partido de fútbol de salón que se iba a disputar en el Club
Banco Nación.
Lunes 31 de Diciembre de 2007
“No queremos esta sociedad donde uno puede jugar con la vida del otro y seguir adelante. No
queremos una sociedad donde no podemos confiar en la policía, en los dirigentes de los
clubes”. El cura Jorge Aloi pronunció estas frases ante más de 700 personas que ayer se
movilizaron en la zona norte para pedir justicia y esclarecimiento de la brutal agresión que sufrió
Ramiro Mateo, de 17 años, quien recibió un disparo de arma de fuego en la cabeza en la previa de un
partido de fútbol de salón que se iba a disputar en el Club Banco Nación.
Ese hecho ocurrió la noche del 6 de diciembre en Agrelo y Punta Alta, a 50 metros del Club Banco Nación. En esa entidad se estaba por disputar la final del campeonato de primera de división de fútbol de salón entre Regatas y Naútico Avellaneda. Ramiro y un grupo de amigos se encontraban en ese lugar, listos para ingresar y alentar al primero de los clubes. Pero en eso aparecieron dos automóviles Peugeot 206, uno gris y otro negro, que detuvieron la marcha frente al grupo. De los vehículos bajaron al menos cuatro hombres.
La agresión. Entonces ocurrió algo inexplicable. Uno de los recién llegados baleó en la cabeza a Ramiro luego de querer robarle el bombo que estaba tocando el muchacho. Según contaron testigos del episodio, cuando sonó el disparo se produjo un desbande generalizado y frente a los agresores sólo quedaron entre cinco o seis socios de Regatas. Desde entonces, la investigación judicial y policial está estancada.
La agresión. La versión que parece tener más fuerza hasta el momento coloca al episodio en un terrible mensaje mafioso de un sector de la barrabrava de Rosario Central hacia un encumbrado dirigente del club de Arroyito. Uno de los chicos que acompañaba a Ramiro aquella noche es hijo de un miembro de comisión directiva. “Esta vez nos equivocamos. La próxima va para tu hijo”, le habrían advertido por teléfono al directivo, según contaron a este diario algunos participantes de la marcha.
Ayer el diario Clarín indicó, citando fuentes de la Justicia provincial, que el hecho fue concretado por el grupo de la hinchada que responde a Luciano Molina, supuesto enemigo del actual jefe de la barra, Andrés Pillín Bracamonte. De acuerdo a lo publicado por ese medio, el ataque fue por elevación a Alfredo Bühler ya que Bracamonte contaría con el visto bueno de la dirigencia auriazul.
Ramiro, mientras tanto, presenta una evolución muy satisfactoria. A pesar de haber recibido un disparo en la cabeza, los médicos del Hospital Clemente Alvarez lograron revertir un cuadro que era al principio de extrema gravedad. “Ha tenido una evolución sorprendente”, dijo Ricardo Velasco, tío de Ramiro. “No puede hablar porque tiene una traqueotomía, pero está lúcido, responde a todos los estímulos. Salió de terapia intensiva y su vida ya no corre peligro”, manifestó el familiar poco antes del inicio de la caminata.
Esta fue la segunda vez que familiares y amigos de Mateo se movilizaron. La marcha arrancó poco antes de las siete de la tarde desde la puerta del Club Regatas, sobre calle Cordiviola. Los manifestantes, en su mayoría adolescentes, se pusieron a caminar batiendo palmas en momentos en que se largaba un fuerte chaparrón. Para la agobiante tarde de ayer, el breve pero contundente aguacero parecía una bendición. La lluvia no hizo mella y la columna salió por Cordiviola y enfiló por el Paseo Ribereño hacia la zona norte.
Como en la marcha anterior, las únicas pancartas y carteles que se vieron rezaban: “Fuerza Rama” y “Rama vos podés, te queremos”. Todo terminó en la rotonda de Puccio, donde el padre Jorge ofició misa.
El cura le pidió a los manifestantes que recen por la salud de Ramiro, pero también remarcó: “No podemos confiar en nada porque en toda la sociedad siempre salen adelante los que buscan otros intereses distintos a los que buscamos la mayoría”.
Ese hecho ocurrió la noche del 6 de diciembre en Agrelo y Punta Alta, a 50 metros del Club Banco Nación. En esa entidad se estaba por disputar la final del campeonato de primera de división de fútbol de salón entre Regatas y Naútico Avellaneda. Ramiro y un grupo de amigos se encontraban en ese lugar, listos para ingresar y alentar al primero de los clubes. Pero en eso aparecieron dos automóviles Peugeot 206, uno gris y otro negro, que detuvieron la marcha frente al grupo. De los vehículos bajaron al menos cuatro hombres.
La agresión. Entonces ocurrió algo inexplicable. Uno de los recién llegados baleó en la cabeza a Ramiro luego de querer robarle el bombo que estaba tocando el muchacho. Según contaron testigos del episodio, cuando sonó el disparo se produjo un desbande generalizado y frente a los agresores sólo quedaron entre cinco o seis socios de Regatas. Desde entonces, la investigación judicial y policial está estancada.
La agresión. La versión que parece tener más fuerza hasta el momento coloca al episodio en un terrible mensaje mafioso de un sector de la barrabrava de Rosario Central hacia un encumbrado dirigente del club de Arroyito. Uno de los chicos que acompañaba a Ramiro aquella noche es hijo de un miembro de comisión directiva. “Esta vez nos equivocamos. La próxima va para tu hijo”, le habrían advertido por teléfono al directivo, según contaron a este diario algunos participantes de la marcha.
Ayer el diario Clarín indicó, citando fuentes de la Justicia provincial, que el hecho fue concretado por el grupo de la hinchada que responde a Luciano Molina, supuesto enemigo del actual jefe de la barra, Andrés Pillín Bracamonte. De acuerdo a lo publicado por ese medio, el ataque fue por elevación a Alfredo Bühler ya que Bracamonte contaría con el visto bueno de la dirigencia auriazul.
Ramiro, mientras tanto, presenta una evolución muy satisfactoria. A pesar de haber recibido un disparo en la cabeza, los médicos del Hospital Clemente Alvarez lograron revertir un cuadro que era al principio de extrema gravedad. “Ha tenido una evolución sorprendente”, dijo Ricardo Velasco, tío de Ramiro. “No puede hablar porque tiene una traqueotomía, pero está lúcido, responde a todos los estímulos. Salió de terapia intensiva y su vida ya no corre peligro”, manifestó el familiar poco antes del inicio de la caminata.
Esta fue la segunda vez que familiares y amigos de Mateo se movilizaron. La marcha arrancó poco antes de las siete de la tarde desde la puerta del Club Regatas, sobre calle Cordiviola. Los manifestantes, en su mayoría adolescentes, se pusieron a caminar batiendo palmas en momentos en que se largaba un fuerte chaparrón. Para la agobiante tarde de ayer, el breve pero contundente aguacero parecía una bendición. La lluvia no hizo mella y la columna salió por Cordiviola y enfiló por el Paseo Ribereño hacia la zona norte.
Como en la marcha anterior, las únicas pancartas y carteles que se vieron rezaban: “Fuerza Rama” y “Rama vos podés, te queremos”. Todo terminó en la rotonda de Puccio, donde el padre Jorge ofició misa.
El cura le pidió a los manifestantes que recen por la salud de Ramiro, pero también remarcó: “No podemos confiar en nada porque en toda la sociedad siempre salen adelante los que buscan otros intereses distintos a los que buscamos la mayoría”.