Sábado 19 de Julio de 2008
Un vendedor ambulante de 46 años sufrió serias heridas en la cabeza al ser golpeado en su casa de Villa Gobernador Gálvez por dos hombres que tras la brutal agresión huyeron del lugar sin llevarse nada de valor, lo que para la policía equivaldría a una venganza.
Carlos Ernesto Rosolio tuvo que ser derivado al Hospital Centenario de Rosario, donde quedó internado con pronóstico reservado. Los agresores no pudieron ser identificados.
El episodio trascendió poco después de las 10 cuando la pareja de Rosolio, Patricia Gabriela Wagener, de 50 años, se comunicó con el Comando Radioeléctrico de Villa G. Gálvez para solicitar auxilio.
Cuando los policías llegaron al lugar, un departamento de pasillo ubicado en Intendente Andreu al 1900, en el barrio de Villa Diego, la mujer contó que minutos antes habían ingresado dos hombres con capuchas y con guantes. La puerta principal de casa estaba sin llave.
Según su versión, ella se encontraba en la cocina y su pareja en la cama, durmiendo. Fuentes policiales consignaron, al referir la versión de la mujer, que uno de los hombres le hizo señas como para que no hiciera ruido, mientras que el otro se dirigió al dormitorio donde estaba Rosolio.
Instantes después Rosolio comenzó a ser agredido a golpes. Patricia se enfrentó con los agresores, que terminaron huyendo. Voceros de la seccional 29ª señalaron que en la pieza donde hallaron un puñal, un hacha de mano y un pico, herramientas con las que la golpearon ya que estaban manchadas con sangre.
Rosolio presentaba cinco heridas punzo cortantes en la lado derecho de la cara y otra en el izquierdo. El hombre yacía en su cama en medio de una gran mancha de sangre. "Había rastros en el piso y hasta salpicones en techo y paredes", describió uno de los investigadores. El vendedor había perdido mucha sangre. Fue derivado del Hospital Gamen de V. G. Gálvez al Centenario.